La realeza europea está de luto después de la muerte de dos queridas y discretas princesas. El 15 de enero moría Irene de Grecia, la inseparable hermana de la reina Sofía, a los 83 años en el Palacio de la Zarzuela. Menos de una semana después, este miércoles, la Casa Real sueca anunciaba la muerte de la princesa Désirée, hermana del rey Carlos Gustavo, a los 87 años. En ambos casos se trata de dos princesas muy queridas y discretas, con las que se acaba una época.
La muerte de la princesa Désirée ha sido el peor comienzo del año para el rey Carlos Gustavo, un nuevo golpe que se une a la polémica que persigue a su nuera, la princesa Sofia, mujer del príncipe Carlos Felipe, que se ha visto envuelta por la polémica después de que saliera a la luz su vinculación con Jeffrey Epstein. Este año el soberano escandinavo cumplirá, el 10 de abril, su 80 cumpleaños y en junio festejará sus bodas de oro con la reina Silvia, un año pletórico que ha comenzado de una forma muy triste.
Désirée de Suecia murió en su casa y rodeada de su familia. Su hermano ha decretado que las banderas ondeen a media hasta en el Palacio Real y en el de Haga. Viuda desde 2017, Désirée estuvo muy volcada con la infancia y tenía una relación excepcional con sus tres hermanos. Especialmente con la princesa Birgitta, quien falleció en diciembre de 2024 a los 87 años en Mallorca. Tan unidas estuvieron siempre que incluso llevaron el mismo vestido a sus respectivas bodas: el traje de la reina Josefina y un velo de encaje de Bruselas de la reina Sofía. Birgitta tuvo como gesto de aprecio hacia su hermana, llamar a su hija Désirée. Queda pendiente que la Casa Real fije fecha para el funeral.
Unos días antes, el 15 de enero, la Casa Real emitió un comunicado en el que informaba de la muerte de Irene de Grecia, la hermana pequeña de la reina Sofía. "Sus Majestades los Reyes y Su Majestad la Reina Doña Sofía lamentan comunicar el fallecimiento de Su Alteza Real la Princesa Irene de Grecia a las 11:40 de hoy en el Palacio de la Zarzuela de Madrid". Un tiste pérdida que se producía después de que la salud de la princesa helena, afectada desde hace unos años de deterioro cognitivo, empeorara sensiblemente los últimos días, lo que obligó a la reina Sofía a cancelar su agenda para no separarse de su lado.
La doble despedida a tía Pecu
La capilla ardiente de la conocida como tía Pecu por el rey Felipe y las hermanas Elena y Cristina por su carácter peculiar, quedó instalada en la Zarzuela en el ámbito familiar. Pero dos días después, el 17 de enero, el féretro de la hija de los reyes Pablo I y Federica fue trasladado a la Catedral Ortodoxa Griega de San Andrés y San Demetrio de Madrid para un responso. La despedida en nuestro país de la princesa helena más española (se nacionalizó en 2018) contó además de con la reina Sofía, con los reyes Felipe y Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía. Además, estuvieron las infantas Elena y Cristina, arropadas por sus hijos, Victoria Federica de Marichalar y Pablo, Miguel e Irene Urdangarin, así como la princesa Alexia de Grecia, la infanta Margarita, Carlos Zurita, Alicia y Esther Koplowitz, Cristina de Borbón-Dos Sicilias con su marido, Juan Urquijo, Teresa de Baviera o Kyrill y Konstantin de Bulgaria.
Este lunes, 19 de enero, tuvo lugar en Atenas el funeral por Irene de Grecia, con casi toda la Familia Real helena al completo. En la Catedral Metropolitana se vivieron escenas de gran emoción con una reina Sofía, visiblemente apenada. De ahí, todos los asistentes se fueron al cementerio real de Tatoi, donde descansa Constantino II y otros miembros de la monarquía helena. Con un fuerte vendaval y mucho frío, los Reyes, Leonor y Sofía y el resto de sobrinos de la princesa Irene la decían adiós para siempre. Doña Sofía, quien agarraba fuertemente sobre sus manos la bandera griega que envolvió el ataúd de su hermana, rompía a llorar al tener que despedir a la que fue su confidente, gran apoyo y compañera de vida.













