Tras anunciarse su muerte el pasado jueves a los 83 años, Irene de Grecia ha sido enterrada este lunes por la mañana en el Cementerio Real de Tatoi, en un ceremonia privada cuyas imágenes han sido difundidas posteriormente por Casa Real. La hermana de doña Sofía recibía sepultura en su tierra natal y en este enclave cargado de historia y simbolismo para los 'royals' helenos, después del funeral solemne que acogía antes la Catedral Metropolitana de Atenas. Los dos actos ha contado con la presencia de los familiares directos de la difunta, quien era despedida en una jornada de mucha tristeza para todos ellos.
Los reyes Felipe y Letizia acudían acompañados por sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, en la que ha sido la primera vez que estas dos últimas se han dejado ver públicamente por suelo griego. Durante el sepelio celebrado al aire libre y rodeados de naturaleza, hemos visto a la madre del monarca muy afectada y recibiendo el calor de sus seres queridos. Era en un día de frío, ráfagas de viento y cielos parcialmente nublados, un tiempo inestable y propio del invierno en este lugar que se ubica las afueras de la capital en las faldas del Monte Parnés.
Vestidos de riguroso luto y bien abrigados para amortiguar la sensación térmica de bajas temperaturas, las fotos también dejan ver el duelo que se está viviendo en el seno de ambas familias tras la pérdida. Quien mejor lo reflejaba era la reina Sofía, que al terminar el oficio religioso caminaba con rostro serio y apesadumbrada junto a su hijo, mientras portaba en sus brazos la bandera de su país de origen que antes cubría el féretro de la querida tía Pecu (como llamaban cariñosamente a la fallecida en su círculo más cercano).
El silencio de respeto y memoria ha sido igualmente protagonista, con una primera fila frente al ataúd donde se encontraban también la reina Ana María, viuda de Constantino II, y dos de sus hijos: los príncipes Pablo y Nicolás. Detrás, tal y como se aprecia en una de las instantáneas, se han situado otros asistentes como las infantas Elena y Cristina o los hermanos Urdangarin -Irene, Pablo y Miguel-. Precisamente, la sobrina de Felipe VI ha sido una de las personas que más ha escenificado hoy ese dolor, dada la estrecha relación que tenía con su tocaya. Incluso, era ella quien a la salida de la iglesia llevó el cojín de terciopelo rojo con las condecoraciones de la difunta.
Sobre el entierro en un sitio tan emblemático como este, que alberga las tumbas de varios miembros de la dinastía, "no es solo una decisión familiar, sino también un gesto de continuidad histórica". Lo señala en declaraciones a ¡HOLA! la experta en protocolo María José Gómez y Verdú, al hablar de este refugio donde se encuentra también el antiguo palacio de verano de la Familia Real griega. En cuanto a la bandera helena de rayas azules y blancas, la cual ha jugado una papel importante en este último adiós, considera que se "subraya así una despedida serena y neutral, plenamente coherente con el contexto actual" de su nación donde ya la monarquía no ejerce como tal.







