Solemne funeral de Irene de Grecia en la Catedral de Atenas

Irene Urdangarin, entre lágrimas, tuvo un papel destacado en el último adiós a la querida tía Pecu


Las infantas Elena y Cristina adoraban a su tía, un amor que trasladaron a sus hijos


Irene Urdangarin, en el funeral de Irene de Grecia© GTRES
Sira AcostaPeriodista senior de Realeza y Guionista
Actualizado 19 de enero de 2026 - 17:04 CET

Irene de Grecia falleció el pasado 15 de enero a los 83 años y lo hizo sin descendencia directa, pero habiendo dejado una huella muy profunda en las nuevas generaciones de su familia, tanto en la griega como la española. La propia princesa contó como disfrutó con la llegada de los hijos de la reina Sofía y el rey Constantino, como los vio crecer y compartió con ellos, el día a día, las vacaciones en Grecia y en Mallorca. El vacío que ha dejado en sus ocho sobrinos y los diecisiete hijos de estos -sobrinos nietos- es evidente y especialmente significativo en el caso de Nicolás de Grecia e Irene Urdangarin, que lleva su nombre y que le inspiró en otras facetas y en un legado que sigue vivo. 

Irene Urdangarin llora tras el funeral de su querida tía abuela, Irene de Grecia © GTRES
Irene Urdangarin llora tras el funeral de su querida tía abuela, Irene de Grecia

Su rostro a la salida de la Catedral de Atenas lo decía todo, ella era la primera en seguir el féretro con los restos mortales de la princesa Irene, un gesto que viene a hablar de la relación que tuvieron en vida. Tras ella caminaba el príncipe Arístides de Grecia, el quinto hijo de los príncipes Pablo y Marie Chantal, y Victoria de Marichalar, hija de la infanta Elena, todos portando las condecoraciones que le pertenecían a Irene, como princesa de Grecia y Dinamarca, una tradición arraigada en los funerales de la realeza.

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Irene Urdangarin, el príncipe Arístides de Grecia, y Victoria Federica de Marichalar, portando las condecoraciones que le pertenecían a Irene como princesa de Grecia y Dinamarca© GTRES
Irene Urdangarin, el príncipe Arístides de Grecia, y Victoria Federica de Marichalar, portando las condecoraciones que le pertenecían a Irene como princesa de Grecia y Dinamarca

Irene Urdangarin, cabizbaja y sin poder retener las lágrimas, contemplaba firme como el féretro era cubierto por las coronas de flores, con las cintas de la realeza griega y española, antes de que el coche partiera entre aplausos a los terrenos de Tatoi, donde reposan sus restos mortales junto a sus padres, los reyes Pablo y Federica, y su hermano mayor, el rey Constantino, un lugar con una fuerte carga simbólica para ellos. 

La salida de la catedral ha sido solemne y emotiva© GTRES
La salida de la catedral ha sido solemne y emotiva

La infanta Cristina adoraba su tía y le rindió tributo en el año 2005 poniéndole su nombre a su única hija, Irene Urdangarin, aunque para esto la princesa Irene también fue modesta y explicó en sus charlas con su biógrafa, Eva Celada, que se sintió orgullosa, aunque no fuera por ella, recordando que ese nombre significaba paz en griego. Tampoco hay que olvidar que una de las hermanas de Pablo de Grecia también se llamaba Irene, la que contrajo matrimonio con Aimón de Saboya, duque de Aosta.

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Terminada la ceremonia, los restos mortales de la princesa y todos los familiares se han trasladado a Tatoi, un lugar con fuerte carga simbólica para la familia real griega y española© GTRES
Terminada la ceremonia, los restos mortales de la princesa y todos los familiares se han trasladado a Tatoi, un lugar con fuerte carga simbólica para la familia real griega y española

Las conexiones entre ambas son evidentes, ya que la princesa Irene centró su labor humanitaria en Asia, sobre todo en la India y Vietnam, mientras,  mientras que la hija de la infanta Cristina se trasladó en 2024 a Camboya con la ONG español Sauce y a las órdenes del jesuita Kike Figaredo, para una labor humanitaria con las víctimas de minas antipersona con la que ya había colaborado su hermano mayor, Juan Urdangarin.

Nicolás de Grecia, en un momento de su intervención© Getty Images
Nicolás de Grecia tomó la palabra durante el funeral de la princesa Irene
Nicolás de Grecia, emocionado, al terminar el servicio religioso en Atenas© GTRES
Nicolás de Grecia, emocionado, al terminar el servicio religioso en Atenas

También visiblemente apenado se ha visto a Nicolás de Grecia, la que se marchaba no solo era su tía, también era su madrina de bautismo y por él hizo un último gran esfuerzo. Hace menos de un año, la princesa Irene se desplazó, junto a la reina Sofía y la infanta Cristina, a Atenas para estar a su lado en su segunda boda, la que tuvo lugar en el templo más antiguo de la ciudad con Chrysi Vardinogiannis. Esa fue la última aparición pública de la princesa Irene que, como hemos sabido después de su muerte, comenzó a apagarse poco a poco a partir de este pasado verano. 

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