Llegó precedida de una gran ovación, la que siempre acompaña a la reina Sofía cuando pisa Grecia, y siendo una incógnita hasta el final, pero la princesa Irene siempre había estado presente en la vida de sus sobrinos, los españoles y los griegos, así que no podía faltar a la segunda boda del príncipe Nicolás -que además era su ahijado- con Chrysi Vardinogiannis. Fue el 7 de febrero del 2025, en el templo más antiguo de Atenas, la iglesia San Nicolás de Rangava, y esa fue la última aparición pública de la hermana de la reina Sofía, cuyo fallecimiento en Madrid a los 83 años se acaba de confirmar.
La felicidad ese día fue evidente en su rostro, Irene de Grecia, que llegó junto a la reina Sofía y a la infanta Cristina, disfrutaba con los suyos y los suyos con ella hasta el final. Su debilidad era evidente, ya que el deterioro cognitivo que sufría la iba apagando lentamente, pero también la satisfacción de formar parte de un día muy especial.
El tercer hijo de los reyes Constantino y Ana María se casaba en segundas nupcias con una griega, la sobrina de Vardis Vardinogiannis, uno de los grandes nombres del petróleo y el transporte marítimo, y toda la familia estuvo allí para celebrarlo. El lugar elegido, un templo de arquitectura bizantina tan bonito como poco accesible, hacía que los invitados tuvieran que recorrer un pequeño tramo a pie, unas escaleras y un empedrado, pero todo estaba listo y pensado para que la princesa Irene estuviera presente en una ceremonia ortodoxa en la que volvieron a brillar las coronas que usa la realeza griega en sus enlaces.
Solo habían pasado seis meses del enlace de la princesa Teodora y Matthew Kumar en Atenas y también con presencia de la princesa Irene, en la que fue una gran boda marcada por el recuerdo del rey Constantino, que había fallecido en enero de 2023.
Irene de Grecia, hija de los reyes Pablo y Federica, y, por tanto, tía del rey Felipe, padecía desde hacía tiempo una enfermedad cognitiva, de la que sufrió un bajón el pasado verano, motivo por el que dejó de acompañar a su hermana a citas a las que antes no faltaba, sobre todo aquellas relacionadas con el mundo de la música. Lo había hecho siempre, pero sobre todo desde ese momento, la reina Sofía comenzó a adaptar su agenda al estado de salud de su hermana, intentando separarse de ella el menor tiempo posible, pero sin faltar a la agenda oficial, lo que le llevó a hacer algunos viajes, como el de los Premios Princesa de Asturias, en el mismo día, llegando justo para el comienzo de la ceremonia y regresando a Madrid después del coctel con los premiados y las autoridades. Del mismo modo, se vio obligada a cancelar los actos que tenía programados en Las Palmas de Gran Canaria, esa fue la señal que hizo saltar todas las alarmas, ya que si no es por un motivo de fuerza mayor, la madre de Felipe VI no modifica sus compromisos institucionales.










