Para muchos, la añorada Isabel II siempre fue el máximo exponente de la corrección y el estricto protocolo. Sin embargo, de puertas para adentro, ejercía su papel más entrañable, el de gran matriarca de la familia, siempre atenta y dispuesta a poner orden cuando la situación lo requería. Ahora, gracias a la próxima publicación de Trunks and Tiaras, las memorias de Lady Anne Glenconner, quien fuera leal confidente y dama de compañía de la princesa Margarita desde 1971, es posible asomarse a uno de esos momentos tan íntimos como fascinantes de la monarquía británica, protagonizado, nada más y nada menos, que por un jovencísimo y travieso príncipe Guillermo.
La anécdota transcurre en el idílico refugio escocés de los Windsor, donde el príncipe heredero, que por entonces tenía ocho años, logró alterar la habitual paz de la soberana y dejó al personal de la finca completamente aterrorizado con una inocente travesura. Como bien recuerda la autora del libro, "fue en un fin de semana de caza en el castillo de Balmoral, en agosto de 1990", una escapada en la que la familia al completo se reunió para disfrutar del campo. Tal y como relata Lady Anne, "la princesa Diana estuvo allí con Guillermo y Harry, al igual que Sarah Ferguson con Beatriz y Eugenie, que era solo una bebé, así como Zara y Peter Philips".
Un escape a caballo y el pánico del personal
La jornada se presentaba absolutamente apacible. "Todo transcurría sin problemas y muy relajado", explica la confidente, "hasta que, más tarde esa tarde, mientras esperaba a la princesa Margarita en el castillo, oí voces alteradas que venían del exterior". Alertada por el ruido, descubrió una escena inusual para la férrea compostura real: "Me asomé por la ventana y vi a la Reina regañando al Príncipe Guillermo, que estaba montado en su poni en el camino de entrada". Con la discreción que siempre la caracterizó, relata: "Me alejé sigilosamente de la ventana para que no me vieran y le conté a la princesa Margarita lo que había visto". La hermana de la monarca, intrigada, le respondió: "Oh, me pregunto qué habrá pasado. Le preguntaré a la Reina".
El misterio se resolvió poco después durante la velada. "Esa misma noche, ella comentó que, al parecer, el príncipe Guillermo había salido a cabalgar con el mozo de cuadra y sus primos, y que se había separado del grupo, regresando al castillo por su cuenta sin avisar a nadie", rememora Glenconner. La pequeña escapada desató el caos absoluto entre los empleados de palacio: "Los mozos de cuadra lo habían estado buscando desesperadamente". La angustia en Balmoral fue mayúscula, ya que, como detalla la autora, "imagínense el miedo que sentían por si se había caído y golpeado la cabeza sin que nadie supiera dónde estaba". Ante semejante susto, la princesa Margarita se mostró tajante y comprensiva con su hermana: "La reina hizo bien en darle una reprimenda".
Las otras anécdotas del nieto y la monarca
Esta, sin embargo, no fue la única vez que el actual príncipe de Gales recibió un toque de atención de su querida abuela. Años más tarde, durante el majestuoso Trooping the Colour de 2016, una estricta monarca no dudó en ordenarle a un Guillermo de 33 años que se pusiera de pie mientras este se agachaba para hablar con el pequeño príncipe George en el balcón del palacio de Buckingham. Un divertido instante que hizo reír al príncipe Harry, quien rápidamente corrigió también su postura al ver la firme mirada de su abuela.
El propio Guillermo confesó otra simpática reprimenda de su infancia en el documental de Sky News The Queen at 90, recordando cómo, persiguiendo a su prima Zara en los karts de Balmoral, ella terminó chocando. "Y el poste de luz cayó y casi la aplasta, y recuerdo a mi abuela siendo la primera persona en salir corriendo por el césped de Balmoral en su falda escocesa", confesaba con cariño el príncipe. "Vino a la carga y nos echó la bronca más monumental, y eso se me quedó grabado desde ese momento", concluyó, demostrando que, por encima de coronas y protocolos, Isabel II siempre fue, ante todo, una abuela profundamente dedicada y protectora.









