El príncipe Simeón de Bulgaria ha obtenido su primer título como Shaolin Kung Fu, tras superar con éxito todas las evaluaciones y terminar la primera fase con un examen del que fueron testigos maestros y alumnos. Para conseguirlo, el hijo de la princesa Kalina y el explorador Kitín Muñoz ha convivido dos meses con los otros aspirantes en el monte Song, en la provincia china de Henan, descrito como "el centro del cielo y la tierra". Allí, se ha sometido a una férrea disciplina: se levantaba a las cinco de la mañana para seguir un duro programa de entrenamiento de ocho a diez horas diarias; y seguía el mismo régimen de vida que todos sus compañeros.
A lo largo de este período, Simeón participó en las sesiones diarias de estudio y entrenamiento de la clase de competición, que reúne a los mejores estudiantes. Son alumnos que combaten en eventos de artes marciales a nivel nacional y mundial y atesoran medallas de oro y plata. No hablan inglés y, aunque el joven príncipe es el único estudiante occidental, lo han recibido con los brazos abiertos, lo han acompañado en todo y, al final, algunos de ellos también se han convertido en buenos amigos.
Su jornada comenzaba a las cinco de la mañana con una carrera por la naturaleza —que repetía varias veces a lo largo del día— y, después del desayuno, empezaba el entrenamiento hasta las 20:30 horas, diez minutos antes de que se apagaran las luces. Esto se traduce en ocho horas de entrenamiento, y algunos días hasta diez, cuando se acercaban los exámenes o quería mejorar en alguna técnica.
Simeón aprendió rutinas de artes marciales, técnicas de ataque y estrategias defensivas desarrolladas exclusivamente por la escuela y completó la evaluación práctica de combate, logrando una rápida iniciación en el Shaolin Kung Fu. Además, según nos cuentan desde la escuela, Simeón entrenó con las armas de artes marciales y ahora domina el “pudao” (un tipo de espada ancha); el “guandao”, arma emblemática de Guan Yu (general del período de los Tres Reinos), que es como una guadaña y se la conoce como “hoja del dragón verde”; el “jiujie bian” (látigo de nueve secciones), que eligió para el examen final, y el “changqiang” (lanza), “la reina de las armas”.
El plan de estudios también incluyó Sanda (combate libre), Shaolin Quan (boxeo) y Chunqiu Da Dao (gran sable de primavera y otoño), arma en la que fue instruido por Wang Guanxiong, director de la Escuela de Artes Marciales de la Montaña Shaoshi, campeón nacional de artes marciales del Chunqiu Da Dao y un gran atleta que participa en competiciones nacionales e internacionales.
Para la inmersión total y como parte de su rutina, el hijo de la princesa Kalina y Kitín también cosechó junto a sus compañeros verduras en el huerto y recogió productos frescos que se incluyeron posteriormente en los menús de la escuela. Y en el Museo de Arte, descubrió la vasta colección de caligrafía y pinturas de diferentes dinastías, así como la escritura de la hoja de palma, un tesoro invaluable de la cultura budista.
Simeón ha vivido cerca del pueblo de Dengfeng, en la provincia de Henan, en el impresionante complejo de 58.000 metros cuadrados, y durmió en el edificio Quanshi, con los entrenadores. Inicialmente, estaba previsto que compartiera dormitorio con sus compañeros, pero, teniendo en cuenta la barrera del idioma, se le permitió alojarse en el mismo edificio que los maestros, pudiendo disfrutar de una habitación individual. Esta fue la única diferencia, por lo demás, Simeón abrazó todas las normas —durante estos dos meses estuvo sin teléfono y solo pudo llamar a sus padres a su llegada y cuando ya estaba a punto de finalizar su estancia—, el menú vegetariano y los horarios establecidos, y fue un estudiante más.
“Fue emocionante el momento en el que recibió su primer diploma y también su nombre chino de Shaolin Kung Fu: Si Miao Tian —que se traduce al español como “gran discípulo de Buda del magnífico cielo”—“, nos dicen desde la legendaria escuela sobre el nieto de los reyes Simeón y Margarita de Bulgaria.











