El sultán de Brunéi, Hassanal Bolkiah, es desde la muerte de Isabel II el monarca que más tiempo lleva en el trono. La Carta Magna de su país le otorga todos los poderes y desempeña de forma simultánea las funciones de primer ministro, ministro de defensa, ministro de finanzas y jefe del Estado. Y así seguirá siendo este próximo domingo cuando sea sometido a una operación quirúrgica y durante los dos meses que se calcula su periodo de recuperación. Mientras, el más conocido de sus doce hijos, el príncipe Abdul Mateen, celebra su segundo aniversario de boda esperando la llegada de su primer hijo con la princesa Anisha.
Será el cirujano estadounidense Andrew Freiberg, especialista en reconstrucción de articulaciones, el que viaje desde un hospital de Washington con su equipo para operar en el Centro Médico Jerudong Park, el principal hospital privado del país, al hombre más poderoso de este "reino" del Sudeste Asiático extraordinariamente rico en petróleo y gas. La finalidad de la operación, tal y como se ha comunicado por el canal oficial del gobierno, es brindar al sultán de 79 años una mejor movilidad, lo que implica una rehabilitación en la que estará ausente de la vida pública, pero al mando de la jefatura del Estado.
Padre de doce hijos y conocido por sus gustos opulentos, el monarca de este microestado situado en la isla de Borneo llama la atención por el poder que atesora y el lujoso tren de vida que lleva. Hay que recordar que Brunéi, un pequeño país que hace frontera con el mar de China y con Malasia, fue un protectorado del Reino Unido hasta 1984, lo que les ha hecho estar presentes en los grandes hitos de la realeza británica y adoptar algunas costumbres como formarse en la Real Academia de Sandhurst, igual que los príncipes de la realeza británica, jordana, luxemburguesa o griega; o acudir a las carreras de Ascot.
De este modo, el príncipe Abdul Mateen, el más conocido de sus hijos a nivel internacional, tiene buena relación con el príncipe Guillermo y también con el príncipe Hussein de Jordania. Igual que ellos, el príncipe de Brunéi es aficionado al polo, deporte que a veces práctica en Sotogrande, y pasa largas temporadas en Europa, una vida que muestra en sus redes sociales. A pesar de ser el décimo hijo, por lo que no es el príncipe heredero, es una figura muy cercana a su padre, y actúa en el extranjero como un representante y uno de los hombres de su máxima confianza.
Hasta hace dos años era el indiscutible soltero de oro del Sudeste Asiático, pero se casó con Anisha Rosnah Isa Kalebic, nacida y formada en Londres y descendiente de una prominente familia de políticos de Brunéi y de Malasia, el país vecino y aliado. Su boda duró diez días y fue extremadamente lujosa, con vestidos de grandes firmas y un desfile de joyas ante miembros de la realeza extranjera y las máximas autoridades.
Ahora el príncipe celebra su segundo aniversario con unas imágenes sencillas, una de ellos abrazados en el polo y sentados en un río en las típicas sillas plegables. Una celebración que llega cuando están a punto de recibir la llegada de su primer hijo, un embarazo que anunciaron el pasado otoño.










