La realeza japonesa es milenaria, y aunque el paso del tiempo ha cambiado muchas cosas en la Familia Imperial, introduciéndose aspectos más modernos e innovadores para sus férreas normas, sigue intacta su principal seña de identidad: el hermetismo. Es una de las casas más antiguas del mundo, pero también la más misteriosa. La información que se tiene de sus miembros es muy escasa, más allá de los datos oficiales y de sus apariciones públicas, en las que no hay cabida para la improvisación. Por eso ha sorprendido que ellos mismos hayan tomado la palabra para hablar de su lado más personal, más allá de sus roles institucionales.
El Palacio Imperial de Tokio, situado en el distrito de Chiyoda, el corazón político e institucional del país, ha sido el escenario de un acto lleno de tradición y simbolismo en el que ha debutado el príncipe Hisahito, de 19 años y segundo en la línea sucesoria al Trono del Crisantemo. Se trata de la utakai hajime, ceremonia de poesía de Año Nuevo en la que los miembros de la familia se encargan de recitar poemas escritos por ellos mismos. Unos textos muy personales que nos permiten descubrir sus gustos, aficiones personales y también sus inquietudes.
En la sala Matsu-no-Ma del palacio, residencia oficial de los emperadores, el hijo de los príncipes herederos Akishino y Kiko recitó un poema en el que hablaba de su alegría al ver de cerca una libélula perteneciente a la especie Anaciaeschna martini, a que pudo observar durante el verano en el palacio de Akasaka. Estudia historia natural porque es un apasionado de los insectos y el medio ambiente. De hecho, ha investigado a las libélulas y su hábitat, publicando un trabajo de investigación conjunto titulado Fauna de libélulas de la Tierra Imperial de Akasaka. Además, ha colaborado en este campo con el Museo Nacional de Naturaleza y Ciencia en el Palacio Imperial y fue uno de los invitados a la conferencia científica más grande del mundo sobre insectos celebrada en Kioto.
El emperador Naruhito, que fue entronizado en 2019 e invitó al acto al poeta Peter McMillan, reflexionó sobre el Año Nuevo y mostró su admiración por la belleza. Concretamente, narró el amanecer del primer día de 2026, cuando vio a Venus brillar mientras asistía al rito imperial sintoísta Saitan-sai. "Mirando la estrella de la mañana / Brillando alto en el cielo / Rezo sinceramente por la paz en el nuevo año", se podía leer en parte de su texto. Su esposa, la emperatriz Masako, tomó como referencia la visita que hizo el noviembre a los Juegos Olímpicos de Tokio para Sordos y transmitió su deseo de fomentar una sociedad inclusiva.
Akishino de Japón, hermano del actual emperador y primero en la línea sucesoria, compartió un detalle de un viaje a Tailandia, donde estuvo haciendo una investigación: el canto de las gallinas en plena jungla media hora antes del amanecer. Su esposa, la princesa Kiko, con la que tiene a Hisahito, Kako y Mako, creó un poema acerca de su visita otoñal a la ciudad de Soma, una de las zonas afectadas por el terremoto y el maremoto que asolaron en 2011 parte del país nipón









