Philippos de Grecia y Nina Flohr tratan de pasar desapercibidos en su día a día, pese a ser una de las parejas más notorias de la alta sociedad y la aristocracia. Él es el hijo menor de Constantino de Grecia, hermano de la reina Sofía y tataranieto de la reina Victoria, al igual que Isabel II y Felipe de Edimburg, y Ana María de Dinamarca. Ella es la heredera de VistaJet, la compañía de jets privados más importante del mundo que, por el momento, pertenece a su padre, Thomas, uno de los hombres más ricos del planeta -su fortuna está estimada en 1.920 millones de euros-.
La pareja comenzó su historia de amor en el año 2018, se prometió el 1 de septiembre de 2020 y se casaron un año después en Atenas, siendo la suya la primera boda real en 57 años en el país. "Mi amado Philippos. Te quiero hoy, te querré mañana y para siempre. Me haces feliz, mejor y más fuerte. No puedo esperar a pasar el resto de mi vida a tu lado", escribía Nina justo después de que el príncipe griego le pidiera matrimonio durante sus vacaciones en la isla de Ítaca. Tras el 'sí, quiero', los recién casados comenzaron una nueva vida entre Nueva York y Mozambique, lugar en el que Nina cumplió uno de sus sueños vitales al abrir, en 2017, un santuario y centro de conservación.
Recordando sus viajes y vivencias en dicho país, la socialité ha querido compartir un carrusel de las mejores imágenes de sus visitas al país, al más puro estilo Meryl Streep y el recientemente fallecido Robert Redford en la icónica película de Sydney Pollack. "Regreso a los muchos días felices que pasamos en África durante los años", ha expresado Nina junto a unas preciosas fotografías que muestran cómo ha sido su rutina en Mozambique durante las épocas que han residido allí.
Entre rinocerontes y elefantes, alimentado a los animales del safari y disfrutando de los mejores atardeceres: estas son algunas de las idílicas postales que la mujer de Philippos ha mostrado a sus seguidores, rememorando una etapa vital de lo más enriquecedora para ambos. Y es que, Nina consiguió materializar una de sus aspiraciones vitales al abrir el Santuario de Kisawa, un alojamiento de lujo con spa especializado en medicina tradicional china, y el Centro de Estudios Científicos de Bazaruto, ambos en la isla de Benguerra, y con los que combina turismo y su preocupación por el medio ambiente. “Hemos creado un modelo de negocio en el que la hospitalidad con ánimo de lucro contribuye directamente a la investigación marina sin fines económicos”, explicaba en Vanity Fair. Nina define su proyecto más especial como un espacio que celebra la cultura y la comunidad, buscando un vínculo profundo con la naturaleza.
Su vínculo con los Windsor
Nina Flohr forma parte de los círculos de la alta sociedad, donde ha forjado una estrecha amistad con Beatriz y Eugenia de York. No en vano, la esposa de Philippos de Grecia fue una de las pocas personas que acudió al bautizo de Athena, la segunda hija de la princesa Beatriz de York y Edoardo Mapelli Mozzi, de la que es su madrina, y que recibió las aguas bautismales el pasado 12 de diciembre: un evento que supuso el reencuentro público de Sarah Ferguson y el príncipe Andrés tras los diversos escándalos que han sacudido su vida, llegando a perder sus títulos nobiliarios y abandonando Forest Lodge.
La última vez que Nina había coincidido con ellas fue en la boda tirolesa de la diseñadora Annina Pfuel, en verano de 2024, aunque suelen coincidir de forma recurrente en diversos eventos y celebraciones. Además de su buena y cercana relación, la familia de Philippos está emparentada con los Windsor. Su suegro era el rey Constantino, último monarca de los helenos, hermano de la reina Sofía y tataranieto de la reina Victoria, al igual que Isabel II y Felipe de Edimburgo. Este último, además, era nieto por parte de padre de Jorge I de Grecia y primo de Pablo I, abuelo de Philippos.
Más allá de los lazos de sangre, existe una bonita amistad entre las dos estirpes reales: no en vano, la Corona británica organizó un funeral en memoria de Constantino de Grecia en el palacio de Windsor. Asimismo, Philippos nació y creció en Londres. Constantino y Ana María de Grecia se instalaron en la capital británica durante el exilio, lo que les ha permitido compartir vivencias con la familia real británica.


















