Salud

Dr. Eduardo Junco, pediatra: “Los síntomas de la vulvovaginitis aparecen escalonadamente en las niñas”


Esta patología puede tener una relación directa con la existencia de parásitos intestinales


Dr. Eduardo Junco Aguado, pediatra© Dr. Eduardo Junco Aguado
27 de enero de 2026 - 15:00 CET

La inflamación de la vulva y la vagina en niñas, sobre todo entre los 3 y los 6 años, es una situación patológica relativamente frecuente que se conoce como vulvovaginitis aguda. La infección es la causa más frecuente de la inflamación, pero también puede producirse por irritantes químicos o mecánicos, o por hábitos de higiene inadecuados.

Por qué se produce la vulvovaginitis en las niñas

Diversas son las causas por las que se produce la vulvovaginitis en las niñas. En primer lugar, el aparato urogenital de las niñas es inmaduro y está más expuesto y tiene menos mecanismos defensivos que el de la mujer adulta. La ropa utilizada a veces es perjudicial, pues las prendas con fibra sintética, apretadas, pueden traumatizar esta zona. Los hábitos de higiene inadecuados como la limpieza anal de atrás hacia adelante suelen producir contaminación e infecciones. Y, finalmente, las cremas o pomadas mal utilizadas sin las indicaciones oportunas pueden causar irritación e inflamación.

Las infecciones bacterianas, víricas o por hongos son causa muy frecuentes de vulvovaginitis. Las infecciones bacterianas con bacterias de origen intestinal, como los colibacilos, y las infecciones producidas por cándidas son las más habituales en nuestro medio. 

La recidiva de la vulvovaginitis puede tener una relación directa con la existencia de parásitos intestinales.

Dr. Eduardo Junco, pediatra

La recidiva de la vulvovaginitis puede tener una relación directa con la existencia de parásitos intestinales, sobre todo de los Oxiuros, pues las hembras de estos, salen por la noche al borde del ano y pueden colonizar la vulva. También los “cuerpos extraños” (trozos de papel o plástico) pueden mantenerla. La irritación y el picor pueden en algunos casos inducir en algunas niñas a la masturbación, por la autoestimulacion de los genitales externos.

Síntomas de la vulvovaginitis

Los síntomas de inflamación, enrojecimiento de la zona vulvar y de la entrada de la vagina, irritación, picor, escozor, olor y, a veces, dolor al orinar o hacerlo frecuentemente y, sobre todos ellos, la aparición de flujo vaginal, son los síntomas más frecuentes. El comienzo suele ser insidioso y los síntomas aparecen escalonadamente. Cuando el origen es infeccioso y la infección progresa, pueden verse afectadas por vecindad otras estructuras del aparato urinario, dando lugar a cistitis y a infección de las vías bajas urinarias.

¿Se puede prevenir la vulvovaginitis?

La prevención se debe basar en medidas de higiene habitual: lavados frecuentes con agua y jabón, uso de geles y jabones para la higiene íntima, uso de ropa holgada de algodón sin fibras sintéticas y la enseñanza en la  forma de limpiarse después del uso del inodoro. Es importante investigar la existencia de parásitos intestinales, y tratarlos si se demuestra su presencia, pues son muchas veces un factor causal y de mantenimiento en las vulvovaginitis de repetición.

Tratamiento médico

El tratamiento inicial de las vulvovaginitis debería consistir en aplicar las medidas de prevención, pues con ello los síntomas mejoran y pueden evitar que se apliquen otras medidas terapéuticas. 

Si el estudio del exudado vulvo-vaginal es positivo a bacterias o a hongos, el tratamiento médico debe ser dirigido por el pediatra o el ginecólogo y se basa en el uso de geles antisépticos y pomadas, cremas u óvulos vaginales con antibióticos para bacterias o con antifúngicos para hongos.

Niña incómoda© Getty Images

Vulvovaginitis en adolescentes

Las vulvitis y la secreción vaginal es un signo relativamente frecuente en las adolescentes. La secreción vaginal funcional que se presenta en la adolescencia de muchas niñas se debe a la reacción que el epitelio vaginal y cervical tiene ante el aumento de las concentraciones de estrógenos en sangre. Esta situación no necesita de ningún tratamiento y solo es necesario tranquilizar y explicar a la paciente por qué se produce.

Otra cosa es que se presenten síntomas patológicos (picor, escozor, dolor, olor…) y que el flujo vaginal tenga características que nos haga sospechar una infección. La exploración del aspirado vaginal al microscopio y la presencia de leucocitos y células de descamación en él, nos avisarían de la presencia de una infección y, por tanto, indicarían la realización de un cultivo. 

La presencia de Trichomonas vaginalis, de Giardia lamblia, de Gardenella vaginalis o de Cándidas, suelen ser los microorganismos más frecuentemente encontrados cuando existe una infección, y es en estas circunstancias cuando sí debemos realizar el tratamiento oportuno para su curación.

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