Educación

El eficaz método de enseñanza que hace que los niños razonen más y mejor


Expertos en educación explican por qué este sistema fomenta el pensamiento crítico, la autonomía y la capacidad de tomar decisiones desde edades tempranas


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21 de enero de 2026 - 13:00 CET

Desde hace algunos años, ha vuelto a ponerse en el foco metodologías educativas del siglo pasado, como Montessori o Waldorf, entre otras muchas, porque sitúan en el centro de la enseñanza al niño, teniendo en cuenta sus talentos y sus necesidades particulares. Ofrecen aprender desde la experiencia y, ahora que, además, se vuelve a apostarse por la educación analógica, cobran aún más peso este tipo de métodos. De hecho, si hay algo que se ha instaurado en los centros escolares españoles desde la entrada en vigor de la LOMLOE(Ley Orgánica de Modificación de la LOE) es el aprendizaje a través de proyectos, que apuesta por aprender investigando. Pero hay otro nuevo método que parece aunar todos los anteriores y que promete no solo ayudar a los escolares a aprender más, sino también a razonar, a potenciar su pensamiento lógico. Es lo que ha dado en llamarse Aprendizaje Basado en Problemas (ABP).

¿En qué consiste el Aprendizaje Basado en Problemas?

El Aprendizaje Basado en Problemas tampoco es una metodología innovadora (al igual que no lo son Montessori o Waldorf), puesto que fue desarrollado en los años 60 por investigadores de la Universidad de McCaster, de Canadá. Sin embargo, de unos años a esta parte ha ganado más adeptos y los resultados son muy prometedores.

Pero, ¿en qué consiste exactamente? “El aprendizaje basado en problemas, o Project Based Learning (PBL), es una metodología en la que el aprendizaje comienza con un problema significativo en lugar de una lista de contenidos que hay que cubrir”, nos responde Jonathan Gunzi, director del colegio TEMS (The English Montessori School) de Madrid, en el que utilizan este método porque encaja perfectamente con la filosofía Montessori, según la cual “los niños aprenden mejor cuando están activos, son curiosos y se implican en un trabajo con sentido”, según indica Gunzi.

El Aprendizaje Basado en Problemas favorece un aprendizaje más profundo, potencia el pensamiento crítico, la autonomía y el trabajo en equipo.

Laura García, Head of Juniors en el Colegio Europeo de Madrid

“El aprendizaje basado en problemas es una metodología en la que el aprendizaje parte de un reto o de una situación concreta que los alumnos deben analizar y resolver. A través de ese proceso, investigan, reflexionan y aplican conocimientos, aprendiendo de una forma más activa y significativa”, añade Laura García, Head of Juniors en el Colegio Europeo de Madrid. Por tanto, como señala Gunzi, “el problema da contexto y relevancia al aprendizaje”.

¿Cómo se lleva a cabo en el aula el Aprendizaje Basado en Problemas?

“En el aula se plantea un problema adaptado a la edad y al nivel del grupo. A partir de ahí, los alumnos se hacen preguntas, buscan información y proponen posibles soluciones”, detalla García. “El profesor acompaña el proceso, guía y orienta, pero deja espacio para que los alumnos piensen, prueben y saquen sus propias conclusiones”.

El director del Colegio TEMS pone como ejemplo de situación Aprendizaje Basado en Problemas el proponer a los alumnos explorar cómo mejorar la sostenibilidad en el colegio, lo que integra de manera natural investigación, recogida de datos, matemáticas, ciencias y habilidades de comunicación. Si, además, se trabaja en otro idioma, como el inglés, se aprovecha para otra competencia más.

De hecho, la Head of Juniors en el Colegio Europeo de Madrid asegura que se trata de una metodología flexible que puede utilizarse en distintas áreas: “en ciencias o matemáticas, a través de situaciones prácticas; en lengua, trabajando la comprensión, la expresión o la argumentación; y en ciencias sociales, analizando contextos o problemas reales. Encaja bien como complemento dentro de enfoques más amplios, como el trabajo por proyectos”.

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Aprendizaje basado en problemas vs. aprendizaje basado en proyectos, ¿en qué se diferencian?

“A diferencia del aprendizaje basado en proyectos, donde el trabajo suele organizarse en torno a una pregunta guía o un tema amplio que se desarrolla a lo largo del tiempo, en el aprendizaje basado en problemas el foco está en la resolución de un reto concreto”, aclara Laura García. “Ambos enfoques son compatibles y comparten una misma filosofía: situar al alumno en el centro del aprendizaje y darle un papel activo en su proceso”.

Los niños aprenden mejor cuando están activos, son curiosos y se implican en un trabajo con sentido.

Jonathan Gunzi, director del colegio TEMS

“Aunque muchos enfoques sitúan al alumno en el centro, el PBL es distintivo porque el problema es realmente el motor del aprendizaje. El resultado no está predeterminado. Los alumnos deben tomar decisiones, gestionar la incertidumbre y reflexionar sobre su proceso”, expone Jonathan Gunzi. El objetivo es que los alumnos no solo completen tareas, nos dice, sino que se impliquen profundamente con las ideas y se responsabilizan de su propio aprendizaje.

¿Cuáles son los principales beneficios de este método?

Los beneficios van mucho más allá del conocimiento académico, según Gunzi, quien se muestra convencido de que el aprendizaje basado en problemas ayuda a los alumnos a convertirse en personas responsables, seguras de sí mismas e independientes. “Los alumnos aprenden a colaborar, a perseverar y a asumir la responsabilidad de su trabajo”.

Además, “favorece un aprendizaje más profundo, potencia el pensamiento crítico, la autonomía y el trabajo en equipo”, tal y como pone de manifiesto García. En consecuencia, “ayuda a que los alumnos entiendan que lo que aprenden tiene una aplicación real y práctica, más allá del aula”.

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