Salud

Dr. Eduardo Junco, pediatra: "La disquecia del lactante es una fuente de preocupación para muchos padres, pero suele ser tolerada si se conocen los motivos que la producen"


Vigilar la alimentación y el estado de hidratación es fundamental


Dr. Eduardo Junco, pediatra© Dr. Eduardo Junco
20 de enero de 2026 - 15:00 CET

La disquecia en el lactante y en los niños pequeños es una patología benigna que está provocada por una falta de coordinación en los mecanismos de defecación y que da lugar a dolor abdominal y a disminución en el número de las deposiciones. La situación está originada por la falta de acomodación de la contracción de la musculatura abdominal en el esfuerzo de la defecación con la relajación del esfínter anal para vaciar la ampolla rectal. 

Esta condición, aunque está influida por diversos factores, tales como el tipo de alimentación, está provocada por el retraso en la maduración neurobiológica de determinados mecanismos del aparato digestivo del recién nacido y del bebé. De hecho, la fisiopatología de esta patología está íntimamente relacionada con la de los cólicos del lactante, que tienen una aparición y una sintomatología muy similar.

Al ser una patología benigna que se resuelve de forma espontánea, al mejorar la maduración neurológica y la coordinación en las actividades del aparato digestivo, no suelen ser necesarias medidas terapéuticas importantes.

Dr. Eduardo Junco, pediatra

La dificultad para evacuar las heces suele mejorar o desaparecer antes de los seis meses. La disquecia del lactante se caracteriza por la dificultad para la defecación con manifestaciones de esfuerzo excesivo, llanto y malestar ante la imposibilidad de evacuar, disminución en el número de las deposiciones, a veces heces duras debido a la retención, y en ocasiones pérdida del apetito.

Existen dos situaciones clínicas que precisarían de un diagnóstico diferencial, pues los síntomas que presentan pueden ser muy similares a los de la disquecia. Estos son los cólicos del lactante y el estreñimiento.

1. Cólicos del lactante

También llamados cólicos vespertinos o cólicos de Moro, los cólicos del lactante se caracterizan por periodos de llanto inexplicado y paroxístico en un lactante sano, sin signos de enfermedad y bien nutrido. El llanto puede ser intenso y breve o durar varias horas y suelen presentarse a última hora de la tarde. Suelen ser más frecuentes en lactantes alimentados con leches de fórmula y en niños nerviosos y buenos comedores.

Su origen no está claro. El origen del dolor está producido por la contracción de la musculatura del intestino, aunque se sospecha también una inmadurez de la actividad digestiva. Suelen desaparecer antes de los tres meses y existen factores que pueden favorecer su aparición. La alimentación excesiva, las leches de fórmula, la dificultad para expulsar los gases y el estreñimiento son algunos de ellos.

2. Estreñimiento

La principal condición que define al estreñimiento, también conocido como constipación intestinal, es la consistencia de las heces. Las heces son duras y generalmente voluminosas. El ritmo de evacuación también se ralentiza y en algunos casos disminuye de forma significativa.

Durante los primeros meses de lactancia, el estreñimiento es poco frecuente. Se presenta sobre todo en la lactancia con leches de fórmula, pues su composición puede alterar su tolerancia. El tono de la musculatura abdominal, el estado de hidratación y la velocidad del tránsito, suelen influir en su origen y su persistencia.

Pasados los primeros meses, la causa más frecuente de estreñimiento es la retención de las heces en la ampolla rectal de forma voluntaria, un problema que suele comenzar con la retirada del pañal, cuando se intenta inculcar determinados hábitos de higiene.

Bebé llora© Nadezhda Zaitceva - Adobe Stock

Tratamiento de la disquecia del lactante

Al ser una patología benigna que se resuelve de forma espontánea, al mejorar la maduración neurológica y la coordinación en las actividades del aparato digestivo, no suelen ser necesarias medidas terapéuticas importantes.

Vigilar la alimentación adecuada es fundamental. En la lactancia materna, valorando la cantidad y el volumen, y en la lactancia artificial, si es necesario, cambiando la fórmula láctea que mejor se adapte a las necesidades del bebé. Es importante que el estado de hidratación sea el adecuado y los masajes abdominales y la fisioterapia de la musculatura abdominal suelen ser  beneficiosos y eficaces para su mejoría.

La disquecia del lactante es una fuente de preocupación para muchos padres, pero suele ser tolerada y bien llevada si no genera ansiedad, si se conocen los motivos que la producen y se espera un tiempo a que los síntomas vayan remitiendo de forma progresiva.

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