Tradicionalmente, el papel de madrina ha estado asociado a unas normas muy concretas: sobriedad, elegancia, siluetas demasiado clásicas y una presencia impecable que acompañe sin eclipsar. Sin embargo, el protocolo no es un corsé inamovible. Hoy, más que nunca, se adapta a la personalidad, al estilo y a la forma de ser de cada mujer, demostrando que es posible cumplir las reglas y, al mismo tiempo, sentirse una misma.
Ese equilibrio entre corrección y estilo propio define a la perfección el look que lució Marta Parajes como madrina en la boda de su hijo mayor, Jaime Urrutia, que se casó con Almudena Robledano en la iglesia de Nuestra Señora de la Estrella (Madrid), el pasado mes de septiembre, con posterior celebración en una finca privada en Navalagamella.
Lo que más nos gusta de esta historia es que todo queda en familia, porque Marta apostó por un diseño a medida de Vicalo, la firma fundada por su sobrina, Victoria, que convirtió este debut como madrina en un look muy personal y alejado de los códigos más convencionales.
Detrás de la firma está Victoria, fundadora y diseñadora de la marca, que trabaja mano a mano con su madre y su equipo. “Vicalo nace como un proyecto personal y familiar”, explica. “Empezó siendo una marca de complementos y, casi sin darme cuenta, se transformó en una firma de invitadas cuando empecé a diseñarme mis propios conjuntos para las bodas de mis amigas”.
El proyecto dio un giro definitivo en enero de 2025, cuando comenzaron a diseñar conjuntos a medida para invitadas, madrinas y madres de la novia. “Diseñé un traje para una boda y empezaron a llegar encargos de todas partes. El primer conjunto de dos piezas fue muy especial y marcó un antes y un después”, recuerda Victoria.
La esencia de la firma se basa en la originalidad, la elegancia y el cuidado extremo de los detalles, combinando tejidos diferentes en un mismo conjunto. “Son piezas muy reconocibles, tanto por las telas como por el bolso a juego, que forma parte del diseño”, explica. Todo se confecciona en su propio taller, apostando por el trabajo artesanal y por una atención totalmente personalizada.
Una madrina con las ideas claras
Para Marta Parajes, ejercer de madrina era una experiencia completamente nueva. “Es la primera vez que lo soy y tenía claro desde el primer momento que quería que me vistiese mi sobrina”, cuenta. Aunque buscaba un traje de madrina clásico, se reconocía plenamente en el estilo de Vocalo y en la forma en la que Victoria trabaja las telas y las siluetas.
El punto de partida fueron los tonos verde agua, uno de sus colores favoritos, pero el diseño fue mucho más allá. La idea era crear un look que, además, tuviera coherencia con los estilismos de sus hijos. Tanto es así que el novio llevaba un chaleco de la misma firma confeccionado en el mismo lino verde agua que la falda de la madrina, mientras que su otro hijo, Íñigo, lucía un chaleco en lino mostaza, el color elegido para los detalles de la chaqueta y el fajín.
“Desde que vi la chaqueta de mi sobrina supe que quería llevarla. Era mucho más mi estilo que el traje de madrina clásico”, reconoce Marta. Y ese fue, precisamente, el punto clave: respetar el protocolo sin renunciar a su personalidad.
Un diseño a medida con piezas icónicas
La pieza protagonista del look fue, sin duda, esa chaqueta de la que hablábamos, que es uno de los diseños más icónicos de Vicalo. “Mi tía la vio en una cena familiar y tuvo clarísimo que la quería, en el mismo estampado”, explica Victoria. Los tonos verdes favorecían especialmente a Marta, una mujer rubia y de ojos verdes, y decidieron romper la monocromía introduciendo toques de mostaza en mangas, vivos y alamares.
La falda se confeccionó en lino verde agua con godets en una espectacular tela de rayas que aportaban ese movimiento característico y un toque aún más especial a todo el conjunto. Además, se combinó con un fajín mostaza. ¿El resultado? Un juego de colores y texturas muy equilibrado, elegante y diferente, pero perfectamente adecuado para una madrina.
El bolso, tipo cartera, es otro de esos diseños reconocibles de la firma, ya que suelen ir totalmente a conjunto del look. En ese caso, también fue diseñado expresamente por Vicalo, a juego con los godets de la falda, y se remató con un broche en el cierre. ¿Puede ser más especial?
Complementos pensados al detalle
Marta decidió ser una de esas madrinas especiales que refuerzan su look con un maravilloso tocado. Y sí, Victoria también fue la encargada de coronar el estilismo de su tía con un diseño discreto y coherente al look. Con flores, redecilla y en tono mostaza, a juego con los detalles del traje. Para darle todo el protagonismo, Rosi Fernández, del salón Ananda Ferdi, le hizo un elegante recogido bajo.
Con el calzado priorizó la comodidad, eligiendo unos zapatos planos de Ganzitos, priorizando
Un proceso familiar y lleno de recuerdos
El proceso de creación fue tan especial como el resultado final. Bastaron solo dos pruebas para llegar al diseño definitivo, que se confeccionó antes del verano, ya que la boda se celebraba en septiembre. Marta volvió a finales de agosto para una última prueba y el conjunto quedó listo.
Entre las anécdotas, Victoria recuerda una prueba nocturna, en plena vorágine de diseños para su propia boda. “Estaba agotada, diseñando los conjuntos de todas mis amigas y familiares, y acabamos sacando un vino, poniendo música y bailando”, cuenta Marta.
Este look de madrina demuestra que el protocolo no está reñido con la personalidad, y que cuando un diseño se adapta a quien lo lleva, el resultado es siempre un acierto.












