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La boda en Brihuega de Elima, una novia de invierno con bolso y ramo de rosas inglesas


Cherubina fue la firma encargada de dar con el vestido de sus sueños, un diseño que reflejaba su personalidad y se adaptaba de la forma más elegante al mes de diciembre


Vestido de novia boda de invierno© Lanaranja
María CalvoColaboradora de novias
1 de febrero de 2026 - 19:00 CET

A finales de junio comienza a asomar el color en Brihuega. Un malva que inunda campos, kilómetros y corazones de lugareños y forasteros que se acercan a admirar el hipnótico espectáculo que ofrece la floración de la lavanda.

En uno de esos veranos atrapados por el aroma embriagador de esta localidad de Guadalajara, Elima y Álvaro se hablaron por primera vez. “Fue en 2020. Los dos somos de este mismo pueblo. ¡Seguro que nos hemos tenido que cruzar muchas veces antes, porque nuestras familias se conocen de toda la vida!”, nos cuentan. Un amor a primera vista y un primer encuentro que los hizo inseparables.

Boda de Elima y Álvaro© Lanaranja

Y es que el destino tiene sus tiempos y sus planes perfectos. Otra cosa es que se ejecuten cuando uno no lo espera del todo. Algo así ocurrió con su propuesta de matrimonio. “Llevábamos cuatro años de novios y fue totalmente inesperado. Álvaro me pidió matrimonio en mitad de una oposición y con un futuro bastante incierto por delante. Lo que menos teníamos en nuestra vida era estabilidad y al principio nos dio vértigo”, recuerda Elima.

Media Image© Lanaranja

Fue un momento sencillo, “muy nosotros”, un martes cualquiera de marzo en la pequeña capilla de San Germán, en Madrid, donde ambos residen. “Allí decidimos pasar el resto de nuestra vida juntos”. Necesitaron asimilarlo, hasta el punto que tardaron varios días en contárselo a sus familias. “¡Ahora estamos felices! No paramos de decir a nuestros amigos que se case, ¡es lo mejor!”.

Boda de Elima y Álvaro© Lanaranja
Elima con vestido de novia de Cherubina© Lanaranja

Brihuega en flor es un festival, una postal romántica que cada año eligen cientos de recién casados como telón de fondo de su amor. Elima y Álvaro, a pesar de las raíces y la cercanía, apostaron por una estampa muy diferente. “Diciembre es un mes que nos encanta”, nos adelantan.

Boda de Elima y Álvaro© Lanaranja

En invierno la lavanda se recoge, se encoge y descansa, pasando de protagonista absoluta a secundaria silenciosa. Y eso, en realidad, es parte del encanto de esta época. Así como la naturaleza muestra su belleza de otra manera, las bodas de invierno nos regalan una elegancia especial que suma cada día más adeptos al panorama nupcial. El enlace de esta joven pareja es un buen ejemplo y el vestido de la novia, un capítulo aparte.

Boda de Elima y Álvaro© Lanaranja

Una elegante novia de invierno

Podríamos decir que Elima fue a “tiro hecho” cuando comenzó a buscar su vestido de novia, apenas una semana después de la pedida. Fue algo en lo que nunca había reparado especialmente. “Tenía claro que el primer atelier al que quería ir era Cherubina. El corte, los estampados, la mezcla de colores... Me siento muy identificada con ellos y, aunque nunca antes había visto vestidos de novia, sentía que allí me iban a entender”. 

Elima con vestido de novia de Cherubina© Lanaranja

Veinte minutos de conversación con Carmen fueron suficientes para saber que había hecho la elección correcta. “Por cómo me habló, supe que iba a hacerme el vestido que quería, pero aún mejor. Además, como le dije, para mí lo más importante era casarme con Álvaro. No le di más vueltas”.

Elima con vestido de novia de invierno de Cherubina© Lanaranja

Todos tenemos algo a la hora de vestir que nos diferencia del resto. Ese “algo” de Elima son los cuellos altos y tenía clarísimo que debía formar parte de su look. “Quien me conoce sabe que me representa mucho, igual que los cuellos de pelo. Mi idea inicial era casarme sin él y ponérmelo durante el cóctel, pero durante las pruebas me encantó cómo quedaba en conjunto, así que lo lleve desde el principio. Todos me dijeron que el vestido era muy “yo”, ¡podría ponérmelo todos los días!”, asegura entre risas.

Elima con vestido de novia de invierno de Cherubina© Lanaranja

Un cuello de pelo en un diseño clásico, sencillo y elegante, representa, sin duda, la esencia de una boda de invierno. ¿El resultado? Un vestido confeccionado en crepé, con corte en cintura, con manga larga y recta. Tanto el cuerpo como la manga iban trabajados sobre pinzas, mientras que la espalda iba abotonada y la falda presumía de una preciosa caída.

Elima con vestido de novia de invierno de Cherubina© Lanaranja

Tan cómoda se sintió con el resultado que su segundo look nupcial acabó guardado en la recámara. “No quería perderme ni un solo minuto de la fiesta, ¡me lo estaba pasando fenomenal!”. Eso sí, lo reservó para otra cita importante. “Me lo llevé al viaje de novios y me lo puse una noche para cenar. Fue un momento muy especial e íntimo con mi ya marido”.

Elima con vestido de novia de invierno de Cherubina© Lanaranja
Elima con vestido de novia de invierno de Cherubina© Lanaranja

Un 'getting ready' en buena compañía

Muchas novias suelen coincidir en que el getting ready suele ser especialmente emotivo. Ese momento de preparativos previos antes de caminar hacia el altar, siempre tiene algo de emocionante. Elima lo vivió como quiso, rodeada de toda su familia y amigas más cercanas, a pesar de que le habían aconsejado estar más tranquila y con poca gente.

Elima con vestido de novia de invierno de Cherubina© Lanaranja

“Yo al revés, me encanta estar acompañada y no me pongo nerviosa: disfruto más”. Aunque ni ellos pudieron paliar el cosquilleo de su estómago al recibir un ramo de flores inesperado por parte de Álvaro. “Me hizo mucha ilusión, pero en ese momento me entraron los nervios. ¡Ya firmaba como mi marido!”, recuerda.

Ramo de flores con tarjeta dedicada© Lanaranja

Para prepararse, se vistió con una bata de IQ Home en tono marfil con detalles granates. “Me apetecía llevar algo diferente”, y lo consiguió gracias a esta silueta de hombros estructurados y mangas abullonadas, tan reconocibles de la firma de Inés Domecq. “Además, iba en sintonía con mi traje de novia. Una bata clásica, pero con personalidad”.

Media Image© Lanaranja

Completó este look con unas Flabelus, el modelo Bruna Burgundy de terciopelo belga en color burdeos, con empeine y ribete granate. “Quien me conoce sabe que son mis zapatos de confianza. Estuve una tarde entera eligiéndolas en la tienda de Hermosilla con mi amiga Paula, que me las regaló. El otro día volví y se acordaban de mí, ¡tenían una foto del día de la boda!”.

Media Image© Lanaranja
Media Image© Lanaranja

De este calzado tipo slipper tan sumamente cómodo, pasó al taconazo de 14 centímetros con el que hizo su entrada en la iglesia. “Quería que fueran altos, cerrados, con plataforma y blancos. Me gustan las novias con zapatos blancos”. En la fiesta, se los cambió por unas alpargatas de Castañer, “un acierto total” con las que lo dio todo hasta el final.

Zapatos de novia blancos© Lanaranja

Accesorios y 'beauty look'

Hemos hablado antes de que la vida tiene sus planes y con el velo, también hizo de las suyas. Llámalo anécdota o destino, pero en la última prueba, a una semana de la boda, se equivocaron de velo y le trajeron uno que no era el suyo. Era de un tono más crema.

Elima con vestido de novia de invierno y velo de Cherubina© Lanaranja

“Me lo quise probar y ¡me encantó!, incluso, quedaba mejor con el cuello que con el que yo había elegido. Siempre digo que las casualidades no existen, así que supe que ese velo de tul sedoso era el definitivo”.

Elima con vestido de novia de invierno y velo de Cherubina© Lanaranja

La idea era ir velada hasta los pies. “Lo tenía en mente, pero no sabía si me atrevería”. Su madre y amigas terminaron de convencerle en una de las pruebas y ahora “está feliz con el resultado”.

Elima con vestido de novia de invierno y velo de Cherubina© Lanaranja

Como joyas llevó unos pendientes de su abuela con diamantes y un zafiro en el medio, igual que su anillo de pedida. Además, añadió un accesorio inesperado y poco común en las novias: un bolso de La Cerca, con una historia especial.

Joyas de novia© Lanaranja
Anillo de pedida© Lanaranja

“Por un lado, llevaba la Virgen de La Peña, patrona de Brihuega y muy importante para nuestras familias. Por el otro lado, estaba dibujado mi ramo de novia y mi nombre. Mi madre lo llevó durante la ceremonia y yo me lo puse para el cóctel. Me hizo mucha ilusión llevar, ¡le daba un toque diferente!”.

Ramo de novia y bolso de La Cerca© Lanaranja
Bolso de La Cerca© Lanaranja

El ramo, sin embargo, parte esencial de una novia, fue todo un clásico de rosas inglesas. Se lo hizo Berta, de la floristería Zinnias, con un gusto exquisito. “Mi idea eran peonías, pero cuando las vi, con ese color crema de mi velo y mi cuello, ¡no me lo podía creer! Ahora son mis flores favoritas, estoy feliz con el resultado”.

Ramo de rosas inglesas de Zinnias© Lanaranja
Ramo de rosas inglesas de Zinnias© Lanaranja

Para el peinado, Elima apostó por un moño bajo tipo bailarina, un recogido que le gusta especialmente y con el que se siente muy ella. “Le dije a Sofía y a su equipo que quería ir como voy en mi día a día, pero mucho mejor hecho por ellas, que son las mejores”, explica. En un primer momento pensó en soltarse el pelo para el baile, pero entre unas cosas y otras, se le olvidó. “Y así me quedé”, añade entre risas.

Recogido bajo de novia en moño de bailarina© Lanaranja

En cuanto al maquillaje, buscó un resultado muy natural, sin excesos, aunque con un pequeño guiño especial para la ocasión. “Quería algo sencillo, pero con un extra de colorete, que un día es un día”.

Recogido bajo de novia en moño de bailarina© Lanaranja

El perfume también formaba parte del look. Su idea era llevar el que usa siempre, de Diptyque. Había comprado un frasco nuevo para estrenar ese mismo día, pero con los nervios y la emoción no lo encontraron. Al final, ¡no llevó colonia!

Una boda en Brihuega

Elima y Álvaro querían una boda de invierno y la fecha elegida fue el 13 de diciembre de 2025. Fue una ceremonia religiosa en la iglesia de Santa María de la Peña, en Brihuega, el pueblo que los vio nacer y donde siempre han sido felices.

Iglesia de Santa María de la Peña, en Brihuega© Lanaranja
Boda de Elima y Álvaro© Lanaranja
Boda de Elima y Álvaro© Lanaranja

Uno de los detalles más especiales fue que el sacerdote que los casó vino expresamente desde Madrid. Es el párroco de su iglesia habitual, Virgen Peregrina de Fátima, en Diego de León, y los ha acompañado durante todo su noviazgo. “Nos hacía muchísima ilusión que estuviera allí. Somos unos afortunados”, cuentan.

Boda de Elima y Álvaro© Lanaranja

Durante la misa quisieron incluir el rito de la velación, una tradición cristiana que tiene lugar tras el intercambio de anillos, durante la bendición nupcial. El velo se coloca sobre la cabeza de la novia y los hombros del novio y simboliza la protección de Dios, la unidad del matrimonio y el compromiso de caminar juntos. En su caso, fueron unos amigos muy cercanos, un matrimonio joven al que admiran y tienen como ejemplo, quienes lo realizaron.

Boda de Elima y Álvaro© Lanaranja
Boda de Elima y Álvaro© Lanaranja

Los nervios también hicieron acto de presencia. A pesar de haberlo ensayado, ¡contestaron mal a todas las preguntas del sacerdote! Por no hablar de que, en mitad de la misa, Elima se dio cuenta de que se había olvidado de abrochar los botones de las mangas del vestido. Llevaba muchos en cada lado, pero nadie lo noto. Al terminar la ceremonia, su madre remató la tarea.

Boda de Elima y Álvaro© Lanaranja
Boda de Elima y Álvaro© Lanaranja

Sin embargo, todo fue anecdótico, porque para ellos la ceremonia era la parte principal y lo más importante del día. “Los dos somos creyentes, tenemos muy presente a Dios en nuestra vida y éramos muy conscientes del paso que estábamos dando. Estuvimos toda la ceremonia de la mano, eso nos daba paz”.

Boda de Elima y Álvaro© Lanaranja

Como cierre, hubo una sorpresa para todos los invitados. El padre de Elima cantó un villancico tradicional de Brihuega, El Aguinaldo, un momento muy emotivo que puso el broche final a la ceremonia.

Boda de Elima y Álvaro© Lanaranja
iglesia de Santa María de la Peña, en Brihuega© Lanaranja
Boda de Elima y Álvaro© Lanaranja

Un cóctel al aire libre en diciembre

De ahí pusieron rumbo al Convento del Carmen, en Pastrana, donde se hizo la celebración. Eso sí, casi no llegan porque su coche les dejó tirados a mitad de camino. “Menos mal que vinieron Claudio y María, nuestros fotógrafos de La Naranja, y nos llevaron al Convento. ¡Pensaba que eso solo pasaba en las películas! Nos dieron mucha paz y nos ayudaron a convertir un momento un tanto “estresante” en divertido”, aseguran.

Boda de Elima y Álvaro© Lanaranja
Boda de Elima y Álvaro© Lanaranja

Y así llegaron a este convento con más de 400 años de antigüedad, con vistas al valle del Arlés y a menos de un kilómetro de la Villa Ducal de Pastrana, declarada conjunto histórico-artístico. “Hace unos años estuvimos allí en una celebración familiar y le dije a Álvaro que el día que nos casáramos sería en este lugar. ¿Sabéis esa sensación de que mires donde mires, todo te gusta?”, nos cuenta la novia.

Convento del Carmen, en Pastrana© Lanaranja

Además de la zona de la celebración, tienen habitaciones preciosas donde pudieron dormir ambas familias. “Al día siguiente hicimos un desayuno para todos y fue muy divertido. Además, los dueños del convento son amigos de mi familia y nos han cuidado desde el primer día. ¡Era como estar en casa!”.

Convento del Carmen, en Pastrana© Lanaranja

A los novios les hacía mucha ilusión que el cóctel fuera al aire libre, porque las vistas son preciosas, pero siendo en diciembre era un poco arriesgado. Sin embargo, “’¡hizo tiempazo! Los dos confiábamos en que iba a salir bien”. De hecho, Miguel, el dueño del Convento, envió un mensaje a Elima esa misma mañana, advirtiéndole del “sol enorme que había allí en Pastrana”. “Fue un detallazo de lo más tranquilizador”.

Cóctel en Convento del Carmen, en Pastrana© Lanaranja

Decoración con motivos navideños

La organización de la boda estuvo en manos de personas muy cercanas y no contaron con una wedding planner profesional: ese papel lo asumieron su madre y su mejor amiga. Desde la pedida, en marzo, hasta la boda, en diciembre, tuvieron ocho meses para preparar todo. “Puede parecer una locura, pero lo volvería a hacer mil veces”, reconoce Elima, que vivió el proceso con mucha ilusión, disfrutando de cada decisión y de cada detalle. “Ahora solo pienso en las bodas de mis amigas. ¡Esto engancha!”, dice entre risas.

Elima y Álvaro en Convento del Carmen, en Pastrana© Lanaranja

Al celebrarse en diciembre, la decoración tuvo guiños navideños. En la iglesia quisieron ser respetuosos con el espacio y mantener la decoración existente, limitándose a añadir algunas flores de Pascua. En la entrada colocaron dos columnas florales en tonos verdes, granates y burdeos, con especial protagonismo de las hortensias.

Convento del Carmen, en Pastrana© Lanaranja
Convento del Carmen, en Pastrana© Lanaranja

Para los centros de mesa, Elima tenía una idea muy clara: coronas de Adviento, reinterpretadas con una mezcla de flores, frutas y velas. La paleta de colores combinaba verdes, rosas y granates, con pequeños toques de naranja y rojo que aportaban contraste y calidez.

Coronas de adviento decorativas para las mesas© Lanaranja
Coronas de adviento decorativas para las mesas© Lanaranja

El seating plan también siguió esa estética. Utilizaron un árbol de Navidad acompañado de unos candelabros antiguos con forma de caballo, que le prestó su amiga Delia especialmente para ese día.

Seating plan motivos navideños en un árbol de Navidad© Lanaranja
Decoración de boda con velas y candelabros© Lanaranja

Una gran fiesta

En la celebración, la música en directo tuvo un papel protagonista, algo que para ellos era imprescindible. “Nos encanta y creemos que es clave en una boda”, explican. No pararon de bailar en ningún momento.

Fiesta de Elima y Álvaro© Lanaranja

Durante el cóctel actuaron dos amigos de Elima, amigos de toda la vida del colegio. Y para la fiesta contaron con Tu Estribillo, que consiguió animar a los invitados desde la primera canción.

Grupo de música Tu Estribillo© Lanaranja

Uno de los momentos más especiales fue la apertura del baile con su padre. “De pequeña me imaginaba ese momento y poder cumplirlo fue súper bonito”, recuerda. Apenas lo habían ensayado: una sola noche en el salón de casa, el resto fue improvisado.

Apertura de baile nupcial de Elima con su padre© Lanaranja
Baile nupcial de Elima y Álvaro© Lanaranja

De hecho, da un consejo sencillo a las futuras novias: “que estén tranquilas. Aunque suene a tópico, ese día todo sale bien. Y si no, ¡no pasa nada! Que disfruten”. Porque, al final, lo importante es estar rodeado de los que más quieres

Boda de Elima y Álvaro© Lanaranja

Ver a todas las personas que te quieren juntas y felices, porque tú quieres a tu novio y has decidido pasar el resto de tu vida con él, es una sensación indescriptible”. Uno de los recuerdos más valiosos que se llevan de ese día es haber podido compartirlo con sus abuelas hasta el final de la fiesta. “Eso fue un regalazo que nos llevamos para siempre”.

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