La forma de vestir de las invitadas está cambiando. Y no es solo una cuestión estética, sino de mentalidad, de cómo entendemos hoy la moda y, sobre todo, la inversión que hacemos en nuestro armario. Para desgranar las tendencias que veremos en los próximos meses y que definirán las claves de 2026, hablamos con una experta que conoce muy bien a la invitada de hoy en día: Virginia Pozo, fundadora de Coosy, una de las firmas made in Spain más relevantes del sector y referente absoluto en looks de invitada con identidad propia.
Desde su experiencia al frente de la marca, Virginia tiene claro que el gran cambio no está solo en los colores o las siluetas, sino en la manera en la que las mujeres quieren vestirse para una boda. “Hay un cambio de tendencia total”, asegura. “Las invitadas de 2026 ya no quieren vestidos que solo se puedan poner en una ocasión. Necesitan prendas versátiles que, dependiendo de los complementos, les puedan servir en distintas ocasiones”. Una idea que atraviesa todas las tendencias de año y que redefine por completo el concepto que años atrás se tenían de los looks de invitada, muchas veces reservados a una única ocasión.
Invitadas más exigentes
Como decimos, ya hemos dejado atrás la obsoleta idea del vestido espectacular que solo ve la luz una vez. En su lugar, gana peso una invitada más consciente, que busca piezas que se adapten a diferentes contextos. “Es fundamental para nosotros que las prendas no sean solo para una ocasión”, explica Virginia. “No hay nada más sostenible que una prenda que perdure en el tiempo y sea un fondo de armario”.
Desde su visión, esta filosofía se traduce en diseños que parten de básicos reconocibles, pero reinterpretados desde el patronaje, el volumen o el detalle. Trajes de chaqueta monocolor, conjuntos de dos piezas o vestidos que cambian por completo según los accesorios que te pongas, son algunas de sus apuestas clave para 2026. Looks pensados para una boda, sí, pero también para una comida especial, una celebración o incluso un evento más informal.
Siluetas y colores que definen 2026
Si hablamos de formas, 2026 viene marcado por una estética muy visual, pero nada rígida. “Las invitadas quieren ir elegantes y sofisticadas”, explica la diseñadora. En ese equilibrio destacan, según Virginia, las capas, los vestidos de muselina con vuelo y las transparencias sutiles, especialmente pensadas para ceremonias de primavera y verano, en las que la ligereza manda.
Los vestidos siguen siendo la opción estrella —“siempre lo serán”, reconoce—. “Me encantan los vestidos midi, que te sirven para todo, para bodas de día o tarde. De esta manera irás siempre elegante. No fallas”. Sin embargo, conviven con una tendencia que ya lleva varias temporadas afianzándose: los trajes de chaqueta, que evolucionan hacia versiones más femeninas, con volúmenes trabajados, mangas especiales o pantalones que estilizan y, además, resultan muy cómodos.
De hecho, dentro de las propuestas de Coosy, Virginia ya anticipa un modelo en concreto que promete ser la revelación del año: “me chifla una americana de mangas balloon que hemos hecho con un pantalón tobillero”, revela. Un conjunto con muchísima personalidad y fácilmente reutilizable, que encaja a la perfección con esa nueva invitada que quiere ir a la moda sin caer en lo efímero.
La paleta cromática de las invitadas se suaviza y se vuelve más sofisticada. Entre los colores clave que señala Virginia destaca el teaberry, un tono guinda profundo y elegante que promete convertirse en uno de los grandes protagonistas del año, y el banana. “Me encantan combinados con marrones y siena, ¡que nunca faltan en Coosy!”, apunta. Unos tonos que funcionan como base perfecta para looks muy especiales y muy fáciles de combinar, encajando a la perfección con esa idea de prendas reutilizables y atemporales.
Estampados y tejidos a tener en cuenta
Los prints seguirán teniendo su espacio en 2026, pero con nuevas reglas. “Son tendencia total los estampados combinando gamas cromáticas similares”, explica Virginia. El multicolor dentro de un mismo estampado “ya no está de moda”, dice, y pierde fuerza frente a propuestas más equilibradas, donde los colores dialogan entre sí sin estridencias. Una evolución que responde, de nuevo, a esa búsqueda de versatilidad: estampados que funcionan en una boda, pero que no cansan ni resultan excesivos en otros contextos.
En cuanto a tejidos, la diseñadora lo tiene claro: “las sedas y las gasas vienen pisando fuerte”. Nos habla de materiales que aportan movimiento, ligereza y una sensación casi etérea, perfecta para looks de invitada nada rígidos ni encorsetados.
Junto a ellos, aparece “un tipo de tejido liso con cuerpo, similar al lino rústico, que permite confeccionar prendas más voluminosas y estructuradas”. Una combinación que abre la puerta a diseños, quizás, más arquitectónicos y creativos. Eso sí, pese a la presencia de los acabados texturizados que tanto estamos viendo en las últimas temporadas, Virginia detecta una preferencia clara: “Las invitadas buscan tejidos lisos, ya que tienen más versatilidad para combinar en diferentes ocasiones”. De nuevo, la funcionalidad manda.
Menos es más: la nueva elegancia
Si hay una idea que atraviesa todo el discurso de Virginia Pozo es la importancia de los looks entendidos desde la sencillez. “Deberíamos potenciar el ir elegantes, menos es más”, afirma. Una máxima que no solo afecta al vestido, sino al conjunto del look. “Los accesorios, el peinado y el maquillaje son igual de importantes que el vestido. Es fundamental que el tándem de todo sea perfecto”. En 2026, no se trata de acumular, sino de elegir bien: pocas piezas, pero bien pensadas.
Para redondear un look perfecto nunca debemos olvidarnos de los complementos y, para Virginia, hay dos claros protagonistas: “los casquetes y los chokers, son tendencia total”. Unas piezas capaces de elevar cualquier look y darle ese punto diferente sin sobrecargar.
Para todas aquellas invitadas que ya miran su agenda de bodas con cierta inquietud, Virginia lo resume en una idea clara: “Que compren pensando en una pieza especial que puedan combinar en diferentes ocasiones y, sobre todo, que realce su figura y personalidad”. Porque, más allá de tendencias, 2026 confirma algo esencial: la invitada perfecta no es la que sigue todas las modas, sino la que sabe adaptarlas a sí misma con coherencia y siendo fieles a su estilo.











