Uno de los dilemas a los que nos enfrentamos cuando nos invitan a una boda de otoño o invierno, es sin duda el conjunto que vamos a llevar. Si bien septiembre se consolidó el pasado año en España como el mes preferido por los novios para darse el 'sí, quiero', cada vez es más frecuente que las parejas elijan los meses más fríos del año para casarse. Aunque con bajas temperaturas, son fechas que también encierran su propia magia, a pesar del conflicto estilístico que supone a veces para las invitadas.
Siempre existe la posibilidad de enfundarse en un vestido de manga larga y acompañarlo con accesorios tan especiales como calentitos, ya sea una estola de pelo o una capa. Pero algunas de las prescriptoras más elegantes, han encontrado otra solución que, además, resulta de lo más práctica. Analizando algunos de los últimos looks de invitadas a eventos y bodas de invierno, nos hemos topado con un elemento en común: una chaqueta estructurada, de cintura entallada y hombros abullonados, que parece poner de acuerdo a las españolas.
Se trata de este diseño que recuerda a la famosísima silueta que Christian Dior popularizó a partir de 1947, cuando lanzó la icónica chaqueta Bar. Una prenda arquitectónica reinterpretada por la maison a lo largo de los años, que revolucionó la moda femenina con su ajuste a la cintura, bajo ligeramente acampanado y hombreras suaves que, con el paso de los años, se fueron haciendo más pronunciadas. De hecho, esta chaqueta caló no hace tanto entre las tendencias de invitadas en 2024, cuando precisamente, puso de acuerdo a las asistentes al desfile de la firma en París, coincidiendo con diseños de estilo similar.
Las exageradas hombreras y sus mangas abullonadas llegarían en la década de los 80, con la apuesta de Jean Paul Gaultier o Versace, bebiendo de fuentes como la de Elsa Schiaparelli, pionera en crear estas chaquetas arquitectónicas a principios de los años 30. Es especialmente a las piezas originales de la diseñadora italiana a las que nos recuerdan estos nuevos modelos que no dejamos de ver en 2026, como parte del look de las invitadas más virales.
Inspiradas por la estética retro que evoca esta prenda, —cuya versión algo menos voluminosa lucieron también iconos como Grace Kelly o Audrey Hepburn— hemos visto a las españolas acompañar sus looks con uno de los accesorios más deseados de la temporada: este tocado pillbox de forma cilíndrica y sin alas, que nació en aquella época y alcanzó su esplendor en las décadas de los 50 y 60, gracias a mujeres como Jackie Kennedy o la princesa Diana de Gales.
Destacan especialmente aquellos total look en color negro, formados por un pantalón de traje recto y ajustado, que ayuda a equilibrar y dar protagonismo a esta chaqueta con volúmenes en los hombros y en las mangas. Una fórmula fácil y elegante de salvar un outfit de invitada —el tono más oscuro de la paleta está cada vez más aceptado en las bodas—, que solo necesita accesorios metalizados o toques coloridos a través de broches, pañuelos, bolsos o los propios tocados, para destacar.
Una prenda que se posiciona como una de las favoritas para quienes busquen estilismos diferentes, más allá de los vestidos, y que favorece mucho gracias a sus líneas, pensadas para enfatizar la cintura, marcar los hombros y crear un equilibrio muy visual entre estos y las caderas. Combinada con pantalón de traje o una falda midi estampada, destaca con un buen tacón que estilice la figura, aunque también admite un calzado más bajo, como demuestran algunas invitadas.
Además, es una de esas prendas a las que podremos dar una segunda vida más allá de las celebraciones, pues lo cierto es que combinada con unos pantalones vaqueros y unos mocasines, puede convertirse también en un look todoterreno para la oficina. Las rebajas de enero suelen ser un momento idóneo para actualizar nuestro armario de invitada y en firmas como Coosy o Invitadísima hemos fichado este tipo de chaquetas tan ideales. Incluso H&M se ha sumado a esta propuesta, dotando en su caso a las blusas de estas amplísimas mangas.















