Recordamos la boda de Philippe Junot y Carolina de Mónaco en 1978: dos años de matrimonio para un amor que peleó contra viento y marea


El 29 de junio, la princesa y el empresario francés se dieron el 'sí, quiero' en un enlace que no estuvo exento de polémica


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Actualizado 9 de enero de 2026 - 10:17 CET

La muerte de Philippe Junot a los 85 años de edad ha reavivado el interés por uno de los capítulos más mediáticos de la familia Grimaldi: su boda con Carolina de Mónaco. El enlace, celebrado el 29 de junio de 1978, sorprendió a la opinión pública, al unir a la joven princesa —entonces símbolo de modernidad y elegancia— con el empresario francés, sin linaje real. Aquel enlace, marcado por el glamour, las expectativas y también por las dificultades, representó un choque entre la tradición principesca y una elección personal poco convencional. Hoy, tras el fallecimiento de Junot, ese matrimonio breve —duró apenas dos años— pero intensamente mediático vuelve a recordarse como un episodio decisivo en la vida de Carolina y en la historia reciente del Principado de Mónaco.

 
Carolina de Mónaco en su boda con Philippe Junot© Getty Images

29 de junio con un vestido de novia bohemio: dos novias, un mismo destino

El 29 de junio de 1978, Carolina de Mónaco, entonces con 21 años recién cumplidos, se casó con Philippe Junot, un empresario francés 17 años mayor que ella y sin linaje noble, igual que la princesa Grace antes de llegar al Principado, lo cual no estuvo exento de polémica. Sin embargo, la feliz pareja decidió continuar con los festejos y defender su amor contra viento y marea. Al enlace acudió una gran representación de la aristocracia europea, como el ex rey de Italia, los condes de Barcelona y los condes de París, así como grandes figuras de Hollywood como Ava Gadner, Cary Grant o Frank Sinatra.

Carolina de Mónaco en su boda con Philippe Junot© Getty Images
Boda de Carolina de Mónaco y Philippe Junot en Mónaco en 1978© Getty Images

Aunque hubo quien auguraba que la historia no duraría, la familia Grimaldi llevó a cabo el enlace con toda la pompa de una unión destinada a ser para siempre. La ceremonia religiosa se celebró en el patio del palacio de Mónaco y, posteriormente, los recién casados salieron a saludar a los más de 5.000 curiosos que se congregaron en las calles aledañas. A modo de curiosidad, los nacidos en el principado en 1957, mismo año que la princesa, pudieron comer gratis aquel día.

Carolina de Mónaco en su boda con Philippe Junot© Getty Images

El primer vestido de novia de Carolina de Mónaco

Ese paseo permitió ver al completo el delicado vestido de novia, sin cola, diseñado a medida por Marc Bohan para la casa Dior. Una creación de color blanco impoluto y silueta princesa, con escote recto y una capa semitransparente de cuello redondo y mangas mariposa, que se adornaba con bordados florales.  

Carolina de Mónaco en su boda con Philippe Junot© Getty Images

Carolina recogió su melena en un moño bajo cubierto por un velo corto de tul, sujeto con un tocado de flores de tela y pequeños cristales, detalle que algunos compararon con el mítico peinado de la princesa Leia de La guerra de las galaxias, ya que la primera película de la saga había salido solo un año antes y había causado un furor sin precedentes. Como complementos, eligió solo una cruz. Su ramo silvestre estaba compuesto de nardos.

Carolina de Mónaco en su boda con Philippe Junot© Getty Images

Dos años más tarde, esta historia de amor prohibido acabó en divorcio, teniendo que esperar hasta 1992 para que Iglesia concediera la nulidad canónica. Posteriormente, ambas partes rehicieron su vida y volvieron a contraer matrimonio. De las nupcias de Carlota con el italiano Stefano Casiraghi nacerían Carolina, Pierre y Andrea, los tres hijos mayores de la Princesa. Por su parte, Philippe contrajo matrimonio en 1987 con Nina Wendelboe-Larsen, madre de sus tres hijos, Victoria, Isabelle y Alexis. 

Carolina de Mónaco en su boda con Philippe Junot© Getty Images

Una boda bohemia que sigue inspirando

¿Te casarías el mismo día que tu madre? ¿Y con un vestido que hiciera homenaje al suyo? Más de cuarenta años después, Carlota Casiraghi lo hizo, siendo una de las novias que cayó rendida ante la estética bohemia y romántica que popularizó su madre. El 29 de junio de 2019, pasaba por el altar junto a Dimitri Rassam en la abadía de Sainte-Marie de Pierredon, situada en Saint-Rémy-de-Provence. Un mes antes, la pareja se casaba por lo civil en una ceremonia totalmente privada, para la cual la novia lució dos vestidos poco convencionales que contrastaron con el tercer look nupcial, el de la boda por la Iglesia. Es este último el que nos ocupa. 

Carolina de Mónaco en su boda con Philippe Junot© Getty Images

Como es habitual en todo lo relacionado con la nieta de Grace Kelly, hubo mucho secretismo en torno a la boda. De hecho, no supimos la fecha hasta que el Palacio de Mónaco hizo públicas dos fotografías oficiales en las que se desvelaba el día de la ceremonia y, cómo no, el romántico vestido de la novia. Destaca su falso escote bardot, sobre el que se posaba una capa de fino tul transparente con bordados de motivos vegetales.  

El vestido presentaba un volante sobre el pecho, así como varios volantes en cascada a lo largo de la vaporosa falda, mangas semitransparentes, la cintura entallada y todo el cuerpo bordado de diminutas flores.

boda carlota© Félix Dol-Maillot

El mismo mono bajo con velo corto

Carlota recogió su melena en un moño bajo con raya al medio, al igual que hizo su madre 41 años atrás, coronando el peinado con un pequeño tocado de pedrería del que partía un velo corto. Este tipo de decoraciones es poco habitual en los looks nupciales de las damas de la realeza, pero encaja a la perfección con el estilo rompedor de la novia. Además, es bien sabido que las monegascas generalmente no usan tiaras en sus bodas. Ni siquiera lo hizo Grace Kelly. 

boda carlota© Félix Dol-Maillot


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