Sucedió en la temporada primavera-verano 2025. Lo que pensábamos que iba a ser una tendencia estival pasajera, ha resistido hasta final de año, calando hondo también entre las invitadas de invierno. Hablamos del 'pillbox', ese tocado de forma cilíndrica y sin ala que se niega a pasar desapercibido, a pesar de sus discretas líneas. Hace unos meses, triunfaron los de fibras naturales y, ahora, destacan en materiales y acabados adaptados al frío y a los looks propios de esta época.
Ya hemos hablado en numerosas ocasiones de que la moda es cíclica, y lo que fue tendencia hace décadas siempre vuelve a nosotros con un aire renovado. El 'pillbox', por lo tanto, no es una ocurrencia puntual, ya que nació como accesorio de moda en los años 30 y alcanzó su máximo esplendor en las décadas de los 50 y 60, gracias a mujeres que entendieron que la elegancia también es cuestión de actitud.
Jacqueline Kennedy, en particular, convirtió estos pequeños sombreros en un sello de estilo personal durante su breve (pero mediática) estancia en la Casa Blanca. Su imagen con un 'pillbox' rosa el día del asesinato de su marido, John F. Kennedy, sigue siendo imborrable de la historia de la moda. Tanto, que décadas después y en la línea de estética refinada, la mismísima princesa Diana de Gales emuló este look como un claro guiño hacia la Primera Dama. Además, se lo ponía habitualmente con trajes sastre y paletas monocromáticas, fiel a su particular estilo.
Hoy son otras royals, como Máxima de Holanda o Eugenia de York, quienes apuestan por este accesorio tan actual como intergeneracional. Es, por tanto, un icono adaptable a los tiempos y a las mujeres con gusto por los clásicos que no mueren. Esta temporada se reinterpretan en lana, fieltro, terciopelo o tejidos bouclé, combinados con abrigos, capas, guantes… y completando looks de invitada invernales que resultan tremendamente inspiradores para las bodas de los próximos meses. Aquí van algunos de nuestros favoritos.
Para cerrar la temporada de bodas de 2025, a finales de diciembre, Rocío Millán apostó por un look que encajaba a la perfección con el espíritu invernal del evento y ese aire retro que tanto favorece en los enlaces de esta temporada. De hecho, reconocía sentirse “como la protagonista de ‘El tiempo entre costuras' en la última boda del año”. Para ello, apostó por un conjunto de Galçon Studio, en tonos granates, disponible en Es Fascinante, donde la falda de volantes con jirones sueltos era la protagonista. Por encima, un abrigo de terciopelo de Vogana, con cuello mao y pasamanería, una joya a tono con el verdadero tesoro del look: el pillbox, de Nana Golmar, a juego, que le daba el toque definitivo y reforzaba el imaginario clásico que lleva impreso este look tan especial e inspirador. Los guantes de Coosy, unos zapatos de H&M y un bolsillo de Zara remataban la jugada.
María Ruíz Acuña apostó por un look de invitada de invierno que juega con la estructura y el color. Hablamos de un conjunto de Inés Martín Alcalde, formado por una falda midi evasé, de lino con dibujo geométrico y un cuerpo a juego con escote corazón. Tiene manga francesa, un corte que siempre encaja bien con guantes, en este caso de piel y en color topo. El resto de accesorios son oscuros, tanto los zapatos y el clutch, como el casquete de Mimoki, que crea una base sobria sin restar protagonismo al resto del conjunto.
Lucía Páramo eligió uno de esos looks sencillos, pero que funcionan gracias a los accesorios. Empezó por una joya vintage de Blanche Vintage: un vestido palabra de honor con péplum, que dibujaba la silueta y reforzaba el aire clásico que le aporta el casquete, los guantes granates - muy bien pensados frente al azul noche del vestido - y unos salones de Lodi que siempre son un buen comodín. “Me encantan las bodas de Navidad y la de ayer no pudo ser más especial. Moría de ganas por estrenar este vestido desde que lo compré”. Lo acompaño de una chaqueta corta a tono, que completaba el conjunto y lo adaptaba al frío sin romper la estética.
Durante años, el color negro ha vivido en una especie de terreno prohibido dentro del universo de invitada. Demasiado serio o asociado a la noche. Sin embargo, cada vez son más las mujeres que deciden saltarse esta norma no escrita en un alarde de personalidad. Es el color favorito de Teresa Andrés Gonzalvo y lo utilizó en un diseño hecho a medida por Claro Couture, para una boda a finales de año. Es un diseño de dos piezas con efecto corsé que realzaba la silueta. Un diseño que demuestra que un look en negro bien pensado y trabajado puede ser tan especial como cualquier otro color, sobre todo si se complementa con los accesorios adecuados. Su 'pillbox' a tono, firmado por Betto García, fue el gran acierto, ya que un tocado que siempre encaja bien con la melena suelta.
La importancia de los accesorios para cambiar un look
Inés de Cominges apostó por un look de invitada muy en su línea, femenino y elegantes, en el que la artesanía y los detalles eran los verdaderos protagonistas. Llevó un vestido sin mangas de silueta lady, firmado por Diego Estrada, confeccionado en seda rústica y decorado con motivos florales pintados a mano. Completó el conjunto con unos zapatos de su firma, Chatelles, y un tocado tipo 'pillbox': el modelo Reims de Mimoki, todo un éxito de ventas. Se trata de un casquete de fieltro de lana, de forma cilíndrica y con el centro ligeramente hundido, que Inés llevó con un recogido bajo y pulido, demostrando que un accesorio bien escogido puede transformar por completo un look de invitada.
Un 'pillbox' en madrinas es acierto total y Olga Gomis lo demuestra. Vestida de Nicolás Montenegro, es un ejemplo de cómo seguir al pie de la letra el protocolo sin renunciar a una imagen actual. Para la boda de su hijo, Olga confió en el diseñador sevillano, que creó para ella un vestido a medida de líneas depuradas, manga tres cuartos semitransparentes con hombreras marcadas y cortes y pinzas estratégicas. El tejido, un superfavorecedor doble crepé estructurado en verde oscuro, a tono con el casquete: un diseño de la firma también sevillana Nana Golmar, confeccionado en fieltro y rematado con un detalle tridimensional en la parte trasera. ¡Perfecto!
Otra madrina que merece mención especial es Lourdes Díaz, que apostó por un total look, esta vez en un verde algo más vibrante, de la firma Poydel, resuelto con elegancia clásica y muy bien entendida para una ceremonia formal. El vestido tenía textura, hombros marcados, cuello chimenea y ligero péplum que enmarcaba cintura y creaba volumen, en contraste con la falda de líneas rectas. Se completaba con un tocado tipo 'pillbox' forrado a tono, de Alium Alta Sombrerería, una pieza clave que reforzaba su aire clásico. En este caso, su estructura era más ligera, ya que estaba abierto en su interior.