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Gritos, emoción y locura adolescente en Barcelona, la primera escala española de One Direction

Gritos, emoción y locura adolescente en Barcelona, la primera escala española de One Direction

Si la cara es el espejo del alma, la mayor parte de las cerca de 9.000 adolescentes que acudieron anoche al concierto de One Direction en Badalona (Barcelona) han vivido una de las experiencias más emocionantes de su corta vida. El público, formado principalmente por chicas muy jóvenes, algunas acompañadas por sus padres, gritó hasta quedarse afónico, lloró de emoción y sintió cómo sus hormonas hervían. Los cinco jóvenes componentes de One Direction (1D para los más avezados) actuaron ante un público rendido de antemano, e incluso enamorado, pero no por ello renunciaron a seducirlo más, si cabe, con todos los instrumentos a su alcance. Deseosos de agradar, la "boyband" juvenil dijo algunas palabras en español, pocas, lanzó al aire un acorde de guitarra flamenca, se puso la camiseta del Barça y hasta bailó la Macarena. Pero lo que más agradecieron las incondicionales seguidoras que llenaron el Pabellón Olímpico de Badalona fueron los constantes saludos que sus ídolos repartieron con generosidad a derecha e izquierda y lo mucho que se pasearon por el escenario para que todas pudieran verlos bien. "¡Que guapo, que guapo!", gritaba una joven mientras el miembro de la banda que más le gusta se acercaba a la parte del escenario mas cercana a sus gradas. El momento álgido del concierto llegó cuando los cinco se subieron a una plataforma elevada que les desplazó por encima de las cabezas de los espectadores. Los cantantes saludaron agradecidos a las chicas desde una plataforma situada a una altura calculada para que pudieran apreciar de cerca sus movimientos de pelvis, pero no pudieran comérselos a besos, como sin duda era su deseo. El concierto empezó con un vídeo en el que uno de los componentes del quinteto, Liam, invitó a los presentes a entrar en una fiesta donde el resto de los cantantes estaban desperdigados: uno haciendo el payaso, otro pinchando música, otro bailando, otro leyendo un libro; cada uno según la personalidad que tienen asignada en el escenario, donde uno es el sensible, otro el divertido y así sucesivamente. Tras el vídeo, las luces del escenario se encendieron y los gritos fueron ensordecedores cuando Zain, Liam, Niall, Harry y Louis aparecieron. Entre gritos donaron los primeros acorde Up All Night y el quinteto empezó a cantar y bailar, ataviado con tejanos, camisetas y sudaderas negras. En el escenario, un juego de pantallas y proyecciones sencillo pero logrado acompañó las canciones, que pocas espectadoras apreciaron, concentradas como estaban en cada uno de los gestos de sus ídolos. Sucesivamente, One Direction interpretó I Would, Heart Attack, More Than This y Loved You First y las seguidoras gritaron y corearon todas las canciones con la misma vehemencia, por lo que resultó difícil saber cual era el tema mejor recibido. En total 21 canciones y dos horas de concierto, que fue avanzando a buen ritmo, con alguna una parada para ver vídeos o mostrar en la pantalla mensajes de twitter de las fans y comentarlas amigablemente. El fin de fiesta estuvo acompañado de confeti y globos, y las jóvenes demostraron su entrega gritando y cantando hasta al final, en contraste con sus padres, que empezaron muy animados y acabaron con cara de cansados y temiendo que las niñas quisieran quedarse un poco más para intentar ver a sus ídolos subir a los autocares que les esperaban a la salida del recinto.

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