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Raphael, sin pantallas, sin sonido, pero con la fuerza de los mares en Nueva York

Raphael, sin pantallas, sin sonido, pero con la fuerza de los mares en Nueva York

El recital que Raphael dio en Nueva York resumió, sin quererlo, por qué con 70 años y diez días es capaz de enfervorizar a su público. Con problemas en las pantallas y con un puntual fallo en su micrófono, el de Linares se impuso como la más infalible de las máquinas y el mejor de los instrumentos. Ante casi tres mil personas llenando hasta la bandera el Beacon Theatre de la Gran Manzana, Raphael demostró que él es el de siempre, el de 'la fuerza de los mares', 'el del ímpetu del viento'. 'Mi gran noche' es, precisamente, el título de su gira internacional y, durante casi tres horas, desgranó sus "joyas de la corona", como él las llama, y reivindicó otras piezas menos populares sepultadas entre sus grandes éxitos. También recordó sobre las tablas de Beacon Theatre al compositor de algunos de sus grandes éxitos, Manuel Alejandro, y también al autor de su canción "más romántica", el inefable José Luis Perales. Así, poco a poco, fue cogiendo carrerilla para un final en el que encadenó 'En carne viva', 'Escándalo' y 'Qué sabe nadie', dejando claro que, pese a su entrega en el escenario, su vida sigue siendo suya. Y sabiendo que sus cuerdas vocales habían probado ya todos los registros necesarios y mostrado con sobrada eficiencia su flexibilidad, dejó para los bises dos de las canciones más exigentes de su repertorio: 'Balada de trompeta' y 'Como yo te amo'. Pero para ese público rendido durante ciento ochenta minutos y más de treinta canciones, aún dedicó un último guiño: cantó sin banda 'A mí manera', toda una declaración de intenciones.

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