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La dura infancia de Felipe de Edimburgo que forjó su carácter

La dura infancia de Felipe de Edimburgo que forjó su carácter

Felipe de Edimburgo nació en 1921 en la isla griega de Corfú con el nombre de Philippos zu Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg. Sus apellidos hacían difícil disimular su noble linaje, aunque nunca fue sinónimo de una infancia feliz. Hijo de Andrés de Grecia y Dinamarca y de la princesa Alicia de Battenberg, sus primeros años de vida estuvieron marcados por el convulso principio del siglo XX, que azotó con especial virulencia a la zona de los Balcanes, y por un padre que nunca asumió ese papel mientras su madre luchaba contra la enfermedad. El príncipe conoció muy pronto el exilio, pero sobre todo el abandono familiar y todo ello sería determinante para moldear la controvertida personalidad, trufada de luces y sombras, del que fue el príncipe consorte más longevo del Reino Unido. VER NOTICIA >>

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