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Los Vivancos conquistan Latinoamérica con su espectáculo 'Aeternum'

Los Vivancos conquistan Latinoamérica con su espectáculo 'Aeternum'

Los hermanos españoles Los Vivancos derrocharon arte, energía, fuerza y sensualidad en Quito durante Aeternum, un espectáculo que fusionó baile flamenco con ballet, artes marciales, claqué y magia para fundir cuerpo y alma, bien y mal, luz y sombra ante cientos de absortos espectadores. Los siete hermanos, subidos en estructuras metálicas a más de un metro de altura y cubiertos con túnicas blancas que llegaban hasta el suelo alargando las figuras, abrieron el espectáculo bañados en luces violetas, como las "siete almas". A punta de claqué bailaron sin descanso con una energía desbordante para mostrar que el alma es más grande que el cuerpo, aunque luego, con serenos movimientos, representaron con la danza que el cuerpo escapa del alma y la busca. Con pocas apariciones individuales, los siete hermanos, hijos de diferentes madres, llevaron también al escenario una oda a la belleza física, lentamente corrompida por la oscuridad, para luego escenificar la eterna contienda entre el bien y el mal. Ante unos 1.500 espectadores en el Teatro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, con aforo para 2.000, los Vivancos pasearon su arte por un escenario sobrio, en el que compartían protagonismo con luces y sombras al son de una producción musical en la que colaboró Fernando Velázquez y la Orquesta Sinfónica de Budapest.

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