Tensión alta en el embarazo

Embarazo

Riesgos para madre e hijo de la tensión alta en el embarazo

Durante la segunda mitad de la gestación puede aparecer un cuadro de tensión alta en la embarazada que exigirá muchos más controles médicos para evitar otros problemas. ¿Qué peligros conlleva?

por Terry Gragera

Una de las alteraciones médicas que exigen más controles durante el embarazo es la tensión alta. Para que haya hipertensión, la presión sistólica (la que conocemos popularmente como "alta") debe tener valores de 140 o más, mientras que la diastólica (la "baja"), de 90 o más. No vale una sola medición. Estos valores deben confirmarse en al menos dos tomas de tensión en el mismo brazo separadas por cuatro horas de diferencia. Una de cada diez gestantes va a desarrollar este tipo de problemas que pueden ir desde la hipertensión crónica hasta la eclampsia, la más grave.

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¿Cuándo aparece la tensión alta?

La tensión alta asociada al embarazo aparece después de la semana 20 de gestación. Es una alteración diferente a la hipertensión arterial crónica que se puede tener al margen del embarazo. "Una embarazada con hipertensión arterial crónica puede desencadenar a lo largo del embarazo una hipertensión inducida por el embarazo, lo cual añadiría un signo de gravedad en dicha paciente. Se considera, además, que la hipertensión arterial crónica actúa como un factor de riesgo predisponente para la aparición de una hipertensión arterial durante el embarazo. Sin embargo, en otras ocasiones la hipertensión arterial aparece por primera vez en una paciente cuyas tensiones arteriales han sido normales, hasta el momento del embarazo, originando una hipertensión arterial gestacional", explica la Dra. Ana María Pérez, del equipo de Ginecología de la Unidad de la Mujer de la Clínica HLA Nuestra Señora del Rosario de Albacete.

¿Cuáles son los riesgos de la preeclampsia?

Una de cada cuatro embarazadas con tensión alta pasará a desarrollar una preeclampsia, que es una alteración más peligrosa tanto para ella como para el bebé. Esa evolución se produce en muchos casos cuando las cifras de tensión alta son mantenidas y no controladas. La preeclampsia puede provocar las siguientes complicaciones en la madre, según detalla la experta:

  • A nivel neurológico, dolor de cabeza intenso y alteraciones visuales, entre otras.
  • Dolor en la zona del colon, hígado y vesícula.
  • Empeoramiento de la función de los riñones y del hígado.
  • Disminución de las plaquetas y destrucción de glóbulos rojos (hemólisis).
  • Alteración de las pruebas de coagulación.

Pero en el bebé en formación también puede tener graves repercusiones, "las alteraciones microvasculares que surgen en esta enfermedad comprometen el flujo uteroplacentario pudiendo incrementarse la morbilidad fetal. Siendo el retardo en el crecimiento fetal la manifestación clínica más evidente", alerta la Dra. Ana María Pérez.

¿Se puede prevenir la preeclampsia?

Hay más riesgo de tener una preeclampsia cuando se ha tenido la tensión alta en embarazos anteriores, si hay alteraciones renales previas al embarazo y con enfermedades como el lupus, la diabetes, el síndrome antifosfolipídico o la hipertensión arterial crónica. El riesgo es moderado en caso de que se trate del primer embarazo, si la madre pasa de los 40 años, si han pasado más de diez años desde la anterior gestación, si se trata de un embarazo múltiple, la madre tiene obesidad o hay antecedentes familiares de preeclampsia.

En estos casos en que hay cierto riesgo aumentado, el control médico durante la gestación será más estrecho desde el primer trimestre con ecografías especializadas tipo Doppler y analíticas más exhaustivas.

¿Cuándo hablamos de eclampsia?

La eclampsia es la manifestación más grave de todos los trastornos que tienen que ver con la tensión alta en el embarazo. Se manifiesta con convulsiones en gestantes que no habían tenido antes epilepsia. Puede aparecer antes del parto, durante el parto y, sobre todo, en las primeras 24-48 horas tras haber dado a luz. "Este cuadro se considera una emergencia obstétrica y la prioridad del mismo consiste en lograr la estabilización hemodinámica y respiratoria de la madre. Una vez conseguido tal objetivo, se procederá a finalizar la gestación lo antes posible. En cualquier caso dentro de las primeras 24- 48 horas tras convulsionar", indica la ginecóloga.

¿En qué casos hay que adelantar el parto a causa de la tensión alta?

Si la hipertensión arterial está bien controlada en el embarazo, la gestación puede llegar hasta la semana 39. Si hay preeclampsia no grave, "el fin de la gestación viene determinado por las características obstétricas de la madre y en torno a la semana 37, sin prolongarla más allá de la 40 semanas", destaca la Dra. Rojas. Pero si la preeclampia es grave "el fin de la gestación debe ser preferiblemente a partir de la semana 34 o antes", señala. Entre los criterios que indican un parto inmediato están el fallo multiorgánico materno, hemorragia cerebral, eclampsia, pérdida del bienestar fetal y desprendimiento de placenta.

En todo caso, hay que tener en cuenta que la embarazada llevará unos controles médicos muy exhaustivos o en casa o en el hospital para que el embarazo pueda avanzar lo máximo posible sin complicaciones ni para ella ni para su bebé.

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