Revisar el móvil de los hijos

¿Deberías revisarle el móvil a tu hijo adolescente?

Los adolescentes viven con el teléfono en la mano; es su acceso a todo lo que sucede, y en muchas ocasiones los padres no tienen control ni conocimiento sobre ello. ¿Es legítimo supervisarles el móvil?

por Terry Gragera

El asunto no es menor. Para los adolescentes, el móvil se ha convertido en el rey de los dispositivos electrónicos, por encima, incluso, de la televisión. Cualquier contacto social, información, serie, opinión... les llega a través del teléfono. Es un mundo infinito sobre el que los padres quedan, con demasiada frecuencia, al margen.

Entre los 14 y los 15 años se produce esa socialización digital de los adolescentes, pero hasta en un 72% de los casos sigue habiendo control paterno en algún sentido. Sin embargo, a partir de los 16 años, los límites se hacen más laxos y el uso del móvil responde a una "confianza mutua" entre padres e hijos. Son datos del reciente estudio "El impacto de las pantallas en la vida familiar", de Empantallados y GAD3.

"Al principio, el acompañamiento en el uso de pantallas siempre es mayor, y  progresivamente se hace menos necesario. Por ejemplo, en controles parentales y filtros de contenidos, es aconsejable que los haya hasta los 10 años (pues no queremos que se encuentren con un contenido inadecuado sin querer); a partir de esa edad la experiencia dice que poner límites frecuentemente impulsa a los menores a querer saltárselos", explica José Martín Aguado, experto en tecnología y educación, profesor de adolescentes y colaborador de Empantallados.

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Supervisión: ¿sí o no?

Aquí llega entonces la disyuntiva, ¿hay que seguir vigilando sus pantallas mientras sean menores o dejarles plena autonomía? "En mi opinión, en líneas generales revisar el móvil no es muy aconsejable. Otro tema es que sea entendible en casos concretos, cuando sospechamos que algo está pasando en el interior de nuestro hijo, que no nos está contando", apunta José Martín Aguado.

Es decir, no se trataría de dejar una libertad absoluta ni de espiar cualquier cosa que salga de su teléfono. Los padres deben conocer con quién se relacionan sus hijos, a qué contenidos acceden y delimitar de alguna forma el uso, ya sea mediante horarios o a través de pautas de utilización. En todo caso, tal como apunta el experto, "también depende mucho de la personalidad de tu hijo: todos los padres saben qué hijos son más prudentes, y los que siempre se la juegan al límite".

¿A escondidas o delante de él?

Imaginemos que, por alguna circunstancia, los padres han decidido supervisar o revisar el móvil de su hijo adolescente.¿Deberían hacerlo estando él delante o a escondidas? "Las relaciones padres-hijos deben estar basadas en la confianza, por tanto, todo lo que se vea como una traición a eso es negativo, y puede ser contraproducente. Hay algunos expertos que recomiendan entregar el primer móvil con el pacto de saber sus contraseñas. Eso es otro tema: porque es algo previamente hablado", recomienda José Martín Aguado. 

Si tu hijo sabe que vas a revisarle el móvil, posiblemente borre el historial para que no puedas saber sus últimas visitas. Es algo que hacen con frecuencia, sobre todo si se sienten vigilados. Lo deseable es, por tanto, forjar una relación de respeto mutuo.

¿Te ampara la ley?

"¡Tengo derecho a mi intimidad!". Es normal que los hijos se rebelen si advierten que sus padres han estado mirando su móvil. Pero, realmente, ¿qué dice la ley? Al ostentar la patria potestad de sus hijos, los padres tienen el derecho y el deber de velar por ellos. Ese mandato de protección y control incluye la posibilidad de supervisar todos aquellos ámbitos que puedan lesionar la integridad del niño. Esto significa que la revisión del móvil no colisiona con el derecho a la intimidad personal de los hijos. De hecho, el Tribunal Supremo ya se ha pronunciado en varias sentencias estableciendo que los padres pueden revisar el móvil de sus hijos sin su consentimiento.

Educar en el buen uso de Internet 

"El objetivo final es educar para que se comporten adecuadamente, tanto si estás delante como si nadie les ve. De nada serviría que se comportasen de un modo mientras estás tú, y que estén buscando la manera de comportarse de otro modo sin que les pilles o a escondidas", recalca José Martín Aguado. Por tanto, lo más efectivo para evitar problemas con el teléfono es que los niños cuenten con una educación digital adecuada. En este sentido, conviene seguir estas pautas:

  • No transmitirles que Internet es "malo". La Red es una fuente inagotable de información para ellos, han nacido en ese mundo, y deben saber utilizarlo en lugar de acercarse con miedo.
  • Fomentar una sana autoestima. El 85% de los padres cree que sus hijos necesitan estar en redes sociales para sentirse reconocidos y valorados, según el citado estudio de Empantallados. Esa "dictadura" del like les deja indefensos en muchos terrenos. Si el niño tiene una buena autoestima que no dependa de la opinión externa, será menos vulnerable a abusos o mal uso de su móvil.
  • No evitar conversaciones difíciles sobre pornografía, contenidos violentos... Si los padres no son su primera fuente de información, acudirán a Google.
  • Pactar con ellos normas mínimas. En cuanto a educación, acceso a contenidos, horarios y momentos de uso. Además, los padres deben conocer sus contraseñas (en el caso de un problema legal es muy importante tener acceso rápido a las mismas). Se pueden establecer consecuencias en el caso de incumplimiento.
  • Aprovechar cualquier circunstancia, aunque sea negativa, para que aprendan. Si descubres que tu hijo ha entrado en una página inadecuada o que ha abusado del móvil acostándose tarde, espera a hablar con él cuando te encuentres más calmada. Lo ideal es que sea él mismo quien reconozca el error. De esta forma, se pasa de una reprimenda a un aprendizaje.

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