El 17 de octubre, Los Ángeles volvió a reunir a algunas de las grandes estrellas del cine, la música y la moda en la sexta edición de la Academy Museum Gala, una cita que recauda fondos para apoyar la labor del museo dedicado a preservar y divulgar la historia del séptimo arte. Entre los nombres propios de la noche estuvieron Charlize Theron, distinguida con el Icon Award; Colman Domingo, reconocido con el Vantage Award; y John Carpenter, que recibió el Luminary Award. Una velada en la que la alfombra roja volvió a convertirse en un escaparate de referencias cinematográficas. Entre los looks más destacados estuvieron Taylor Swift, convertida en una suerte de Cenicienta moderna con su vestido azul hielo, y Kim Kardashian, que recuperó un diseño de Balenciaga de 1951. En ese despliegue de fantasía y memoria de la moda, Ana de Armas apostó por una fórmula distinta: el poder del negro, el glamour de Hollywood y una silueta sofisticada. Su vestido de terciopelo, con un escote que parece desafiar sus propios límites, compartía protagonismo con una joya extraordinaria cuyo simbolismo iba mucho más allá de su brillo.
Ana de Armas apuesta por un vestido de terciopelo negro y el regreso de la silueta cinematográfica
La actriz cubana eligió un vestido negro de terciopelo diseñado a medida por Nicolas Ghesquière para Louis Vuitton, una creación de palabra de honor que recupera algunos de los códigos más reconocibles de la alta costura de alfombra roja. El cuerpo, de líneas escultóricas, dibujaba un escote corazón y se abría en el centro mediante un panel de tejido transparente que prolongaba visualmente la abertura hasta el torso.
A partir de la cintura, el vestido se ceñía a la figura antes de abrirse en una falda de sirena de gran volumen, con una cola que se extendía sobre el suelo. Es una silueta que pertenece a la larga historia del vestido de noche: desde la construcción arquitectónica de la alta costura de mediados del siglo XX hasta las versiones contemporáneas que han recuperado las proporciones dramáticas para la alfombra roja. La línea sirena, ajustada hasta las rodillas y ensanchada después, convierte el movimiento en parte del diseño; la cola, por su parte, amplifica la presencia de quien la lleva incluso cuando permanece inmóvil ante los fotógrafos.
El terciopelo resulta especialmente adecuado para esta composición. Su superficie absorbe la luz en lugar de reflejarla como lo harían el satén o las lentejuelas, de modo que el volumen de la falda se percibe a través de las sombras y los cambios de textura. El panel transparente rompe esa continuidad y concentra la mirada en el escote, uno de los puntos más atrevidos del conjunto. Se trata de una pieza que utiliza el corte, la estructura y el contraste para construir una imagen teatral.
La actriz cubana lleva un collar de 249 quilates inspirado en Sirio
Ana de Armas lució el collar Sirius, perteneciente a Mythica, la colección de alta joyería de Louis Vuitton de la que es embajadora. Su nombre remite a Sirio, la estrella más brillante del cielo nocturno, que en la presentación de la casa se asocia con la estrella del atardecer. La pieza evoca una constelación y la dimensión protectora que las divinidades mitológicas han representado a lo largo del tiempo.
El dato más llamativo está en sus piedras: trece gemas principales, entre turmalinas, aguamarinas y tanzanitas, suman un total de 249,31 quilates. Se despliegan a lo largo de una cadena de diamantes y conviven con esmeraldas, zafiros y turmalinas Paraíba, realzadas mediante engastes inversos. Las estrellas del Monogram de Louis Vuitton, engastadas en pavé, introducen además una referencia reconocible al universo visual de la casa francesa.
La 6th Academy Museum Gala en Los Angeles que celebra la historia del cine
La Academy Museum Gala se ha consolidado como una de las citas destacadas de la temporada de alfombras rojas en Estados Unidos. Su propósito va más allá de reunir celebridades: los fondos recaudados contribuyen a la misión del Academy Museum of Motion Pictures de conservar, estudiar y acercar al público la historia del cine. Esa relación entre industria, memoria cultural y espectáculo explica que la moda tenga un papel tan visible durante la velada.
La edición de 2026 contó con la presentación de Rolex y la copresidencia de Robert Rodriguez, Steven Spielberg y Kate Capshaw. Entre los homenajeados, Charlize Theron recibió el premio Icon por su trayectoria, Colman Domingo fue reconocido con el Vantage Award y John Carpenter, figura esencial del cine de terror, obtuvo el Luminary Award. La actuación de Taylor Swift añadió una dimensión musical a una noche concebida para celebrar distintas formas de contribución al mundo cinematográfico.
Para Ana de Armas, la aparición llega después de un periodo especialmente ligado al cine de acción. En 2025 protagonizó Ballerina, el largometraje derivado del universo de John Wick, en el que asumió un papel físico muy distinto al de otros personajes que la dieron a conocer. Entre sus próximos proyectos figura Deeper, una película de ciencia ficción y terror dirigida por Doug Liman y protagonizada junto a Tom Cruise. También está vinculada a Sweat, un thriller psicológico en el que interpreta a una influencer del mundo del fitness; a Impunity, un thriller de espionaje junto a Sebastian Stan; y a Reenactment, con Benicio del Toro y Cameron Diaz. En televisión, tiene previsto participar en la serie Bananas, de Apple TV+, junto a Oscar Isaac.
El look de Ana de Armas tiene el negro como declaración de estilo
No es la primera vez que Ana de Armas recurre al negro para una gran cita. En los Globos de Oro de enero de 2026 llevó un vestido a medida de Louis Vuitton con acabado brillante y abertura alta; más tarde cambió a una segunda creación negra de encaje transparente para una fiesta posterior. En los Oscar de 2025, donde presentó uno de los premios, eligió un vestido de líneas rectas con escote halter plateado. También ha confiado en la casa francesa para la presentación parisina de Ballerina, con un diseño de cuerpo de satén negro y flores tridimensionales en color marfil.
En una noche dedicada al poder de las imágenes, Ana de Armas ha encontrado una forma eficaz de hablar el lenguaje de Hollywood.








