VISTO EN PARÍS

Chanel escribe un nuevo capítulo de su historia rindiendo homenaje a las diferentes facetas de Gabrielle: movimiento, expresión y libertad


Matthieu Blazy toma el Grand Palais de París y recupera todos esos elementos que hoy definen el universo de la 'maison'


© Cortesía CHANEL
Johanna ToscanoREDACTORA DE FASHION
6 de octubre de 2026 a las 11:44 CEST

Este lunes 6 de octubre, Chanel tomó el Grand Palais de París —un escenario que, a lo largo de los años, ha acompañado a la casa en la presentación de algunas de sus colecciones más emblemáticas— para escribir, en plena Semana de la Moda, un nuevo capítulo de su historia. Para la colección de primavera/verano 2027, la maison francesa, ahora capitaneada por Matthieu Blazy, propuso un recorrido por el legado de Gabrielle Chanel y por algunos de los códigos que definieron su manera de entender la moda, desde la ropa interior hasta su particular relación con el traje.

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La moda de Chanel se plantea aquí como algo multifacético y circular, donde el principio termina influyendo también en ese 'final'. "A lo largo de su vida, las mujeres se convierten en múltiples versiones de sí mismas, distintas caras de una misma moneda. Es como un juego de cadáver exquisito, en el que una identidad conduce a otra. Habla de las mujeres que conviven dentro de una misma mujer. Y aquí habla de una mujer, Gabrielle, que después se convirtió en Chanel", explica Matthieu Blazy.

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Partiendo de esta idea, la sastrería masculina vuelve a ocupar un lugar central, reinterpretada a través de chalecos, pantalones y trajes con falda lápiz. Ese diálogo entre lo masculino y lo femenino continúa en los vestidos de gala de inspiración años treinta, repletos de lentejuelas, construcciones al bies y abalorios, pero concebidos con una ligereza que permite llevarlos casi con la facilidad de una camiseta. Uno de los efectos más especiales llega, sin embargo, con las transparencias de seda estampada, superpuestas en diferentes pesos y cortes para recrear el movimiento de las nubes y el paso del tiempo, desde la mañana hasta el anochecer.

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La libertad aparece entonces como otro de los grandes hilos conductores, representada a través de aves como el vencejo y la golondrina, que aparecen en botones, joyas y bordados. Una idea que también se refleja en los tejidos y en la ligereza de las siluetas. Y es justo ahí donde la colección vuelve a su punto de partida: el capítulo final presenta la última evolución del traje con el 'smocked tweed' o tweed fruncido, una propuesta que conecta con tres ideas muy presentes en el universo Chanel: movimiento, expresión y libertad.

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"La niña que fui sigue hoy conmigo. He llevado a cabo sus planes. He satisfecho sus gustos. De ella heredé mi exigencia, y es a ella a quien he conseguido complacer. Nadie está más cerca de mí que ella. Ella me lo debe todo, y yo le debo aquello que fui capaz de aportar a mi época", decía Gabrielle Chanel. Una idea de continuidad entre la mujer que fue y la que llegó a ser, que también se refleja en la propia construcción del desfile. Así, la modelo neerlandesa Dyanira Hurbuscher abre y cierra la presentación con el bolso 2.55 que perteneció a Gabrielle Chanel, procedente de los archivos de Patrimoine.

Paris Fashion Week: desfile de Chanel (Primavera/Verano 2027)

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Imágenes: Cortesía CHANEL