El martes, Kate Middleton viajaba a Gales para reunirse con algunos fabricantes textiles del país. Una ocasión en la que aprovechó para plantarle cara al frío invierno con un original abrigo estampado, con un diseño geométrico de estilo vintage. Mucho más sobrio, sin embargo, ha sido el conjunto que este jueves ha escogido para una cita histórica en Londres, confiando en la sobriedad de los tonos oscuros.
Junto al príncipe Guillermo, se ha trasladado al Palacio de Lambeth para reunirse con Sarah Mullaly, la primera mujer en la historia que ocupa el cargo de arzobispa de Canterbury, el rango más alto de la iglesia anglicana, otorgado por el rey Carlos III. Será el 25 de marzo cuando se instale de manera oficial en la catedral, centro espiritual de la Comunión Anglicana y Patrimonio de la Humanidad. Pero antes, los príncipes han querido reunirse con ella en un encuentro que ha durado media hora.
Una cita en la que Kate Middleton se ha decantado por uno de los tonos clave de la temporada, que además, parece protagonizar últimamente buena parte de sus elecciones. Hablamos del marrón chocolate, un tono que también lucía el mes pasado durante su viaje a Escocia. Si bien entonces lo hizo optando por un traje de chaqueta y americana, esta vez se ha decantado por un elegante vestido de silueta en A con corte evasé, con un detalle de lo más favorecedor.
Y es que justo en la cintura, destaca por un cinturón a tono con el vestido que realza la figura y sirve como detalle para darle un toque especial a esta creación, sin resultar demasiado llamativo, pues una reunión como esta, requiere un look sobrio acorde con el protocolo. Con tejido texturizado y cuello redondo, recuerda al modelo Jete de Edeline Lee —marca que estrenó en 2022 con un icónico vestido verde—, pero en una versión con cinturón marrón en lugar del metalizado tradicional.
La aristócrata lo ha apostado todo a un total look, siguiendo con la misma gama cromática y completando su estilismo con unas medias semitupidas —elemento indispensable en sus combinaciones con vestido o falda, independientemente de si es invierno o verano, según marcan las normas— y unos clásicos salones de tacón, los Gianvito 105 en marrón chocolate, de la firma Gianvito Rossi, disponibles por 750 euros.
Con el clima lluvioso y los poco más de seis grados que hace en la capital inglesa, el abrigo ha sido imprescindible en su estilismo. Una pieza de corte impecable y líneas rectas, en un tono de marrón más oscuro que su vestido, con sutiles pero marcadas hombreras. El toque de luz a su conjunto lo han aportado las joyas: Kate Middleton ha estrenado un original colgante en forma de corazón, de la marca sostenible Daniella Draper, que simboliza "el amor y la conexión", según apuntan desde la joyería, donde se encuentra a la venta por 2.050 euros. A juego, también ha llevado sus pendientes Trinity de Cartier, una de sus piezas de confianza.











