El mes que viene se cumplen seis años desde que Meghan Markle y el príncipe Harry se despidiesen oficialmente de la familia real británica, renunciando a su vida oficial como príncipes al servicio de la corona británica, para comenzar una nueva etapa. Ahora, en California, disfrutan de una vida más discreta junto a sus hijos Archie y Lilibet, rodeados de naturaleza en Montecito.
Es allí donde la duquesa de Sussex ha grabado las dos temporadas de Con amor, Meghan —programa que ya no regresará a Netflix— y desde donde gestiona As ever, su marca sobre estilo de vida, que vende productos como miel, mermeladas caseras, masa para galletas o velas, inspirados en el entorno tranquilo y campestre que rodea su nueva vida en Estados Unidos.
Y, precisamente, para anunciar una de las últimas novedades de su firma, Meghan Markle ha escogido un romántico look muy acorde a la ocasión, pero que también resulta familiar. La ahora empresaria ha celebrado el lanzamiento de una edición limitada de mermeladas y bombones por San Valentín. Y lo ha hecho con un romántico vestido en azul marino sin mangas, un diseño con cuerpo encorsetado y tejido plisado, a contraste con una voluminosa falda texturizada con bordados florales.
Se trata de una creación del diseñador francés Roland Mouret, presente en el armario de Meghan durante su etapa en la familia real británica. Una prenda que, si bien ya no se encuentra disponible debido al paso de las temporadas, sí ha combinado con unas bailarinas recientes: un cómodo modelo de terciopelo rojo con tira en el talón y puntera cuadrada, rematado con un lazo, de Dôen (418 euros).
Un look que estrenó durante su primer embarazo
La primera vez que vimos a la nuera de Diana de Gales con este vestido, fue en 2018, cuando se encontraba embarazada de Archie, el primogénito de la pareja. Lo escogió para acudir a una cena de la Royal Foundation en el Palacio de Kensington. Aunque tuvimos que esperar a ver las imágenes de aquella cita, que más tarde compartieron en sus redes sociales organizaciones como Hubb Community Kitchen o el cantante Tom Walker, con el que coincidieron en el evento.
En aquel momento, la royal convirtió este vestido en un look de noche, conjuntándolo con unos salones de tacón, un bolso tipo clutch en azul marino y dando protagonismo al escote palabra de honor con un elegante moño bajo, que dejaba ver sus pendientes de diamantes de Birk’s. La elección, como casi todo en el armario de las princesas, no fue casual. Y es que este vestido, aunque de origen francés, tenía una conexión directa con Inglaterra. Bautizado como Aldrich, fue creado inspirándose en Mount Street Gardens, ubicados en el exclusivo barrio de Mayfair, en Londres, y considerados por algunas guías como uno de los 'jardines secretos' más bonitos de la ciudad.








