Pocas artistas a día de hoy hacen el method dressing como Margot Robbie. Y es que ella fue la pionera, con ayuda de Andrew Mukamal, en esto de mimetizarse con los personajes en las alfombras rojas. Ahora prácticamente todos los estilistas de Hollywood conciben para sus clientas, las actrices, diseños inspirados en sus películas, creando así una poderosa alianza entre cine y moda. Entonces, ¿cómo puede diferenciarse la estrella que lo empezó todo? Su look para la premier mundial de "Cumbres Borrascosas" da respuesta a esta pregunta, porque en vez de imitar los trajes del siglo XVIII, se puso un collar que tiene incluso más años que la novela. ¡Y perteneció a Elizabeth Taylor!
Margot Robbie impacta en el estreno de "Cumbres Borrascosas"
No tenemos nada en contra del llamado method dressing; de hecho, tiene muchas ventajas. Ya nos lo decía, hace poco, nuestra estilista experta, Vanesa D'Amico (@vanesadamicostylist): "Las productoras utilizan la imagen estética del artista como vehículo de promoción para el proyecto audiovisual que representa. Esta imagen beneficia al proyecto cuando está estratégicamente estudiada".
Y tomando en cuenta que "Cumbres Borrascosas" no será una adaptación del todo fiel a la novela de Emily Brönte, sino una interpretación libre de su directora, Emeland Fennell, tiene sentido que la actriz se haya tomado ciertas licencias.
La intérprete lució un dramático vestidazo que se divide en dos partes; primero, un cuerpo de encaje ceñido como una segunda piel a su torso, seguido de una imponente falda tipo sirena, degradada del negro de la noche al rojo sangre. En nada se parece a los ropajes de Catherine Earnshaw, su personaje, que es una noble terrateniente de Yorkshire del Oeste a finales del siglo XVIII.
Se debe a que esta nueva película se muestra desafiante ante el rigor histórico del biopic tradicional, llevando al extremo la subjetividad de su espectador, que se convierte, a su vez, en adaptador. Fennell, la directora, escribió este guion con las fantasías que le venían a la mente al leer la novela, de ahí que Jacob Elordi -el más guapo de los guapos- interprete a Heathcliff, cuando en el relato original se le retrata como turbio e indeseable.
De su vestido de Alta Costura al collar de Elizabeth Taylor
Así, cada uno de los looks de Margot en la promoción se basan en un fragmento del libro, que el estilista Andrew Mukamal ha reinterpretado con la misma ligereza. Aunque todavía no ha publicado la inspiración detrás de este conjunto, sabemos que se trata de un diseño a medida de Alta Costura de Schiaparelli por su similitud con otro diseño que se mostró en la pasarela de su colección Primavera/Verano 2026. Presenta un corsé y una capa de encaje chantilly color negro, adornado con ojales metálicos dorados en la espalda, con una cascada de voluminosas capas de terciopelo y satén que creaban un efecto fumato entre rojo y negro.
No son menos sorprendentes los complementos que remataron el look, comenzando con unos pendientes personalizados de diamantes colgantes de 38 quilates en total, obra de Lorraine Schwartz, y un anillo vintage de corte 'navette' y estilo Eduardiano, hecho con diamantes y rubíes, que Mukamal fichó en Leighton Jewels. El colofón fue, no obstante, la gargantilla que le cubría el escote de la actriz: un collar de Cartier con piedras del siglo XVII que perteneció a Elizabeth Taylor, ya que ella, además de ser un icono del cine, rompió récords con su inmensa colección de joyas. Quizá no lo sabías, pero tuvo hasta 270 piezas a su nombre.
Después de su engorroso divorcio de su cuarto marido, el músico Eddie Fisher, Elizabeth se desquitó rápidamente al involucrarse con Richard Burton, su coestrella en la galardonada Cleopatra. El ganador del Oscar se distinguió del resto de sus exesposos al proponerle matrimonio con un broche de esmeraldas de Bvlgari que compró en Italia cuando ambos estaban filmando aún la película. El actor, con quien se casó dos veces, era todo menos tacaño, y pasó a la historia, también, como responsable de muchas de las joyas más valiosas en el cajón de la estrella de ojos violeta, como la gargantilla La Peregrina de Cartier y el colgante de corazón Taj Mahal, ambas piezas con siglos de historia. Es esta última la que nos ocupa hoy.
La polémica que esconde esta joya
El collar de origen indio con colgante de jade y diamantes en forma de corazón, rubíes incrustados y cadena de oro data de 1627 y, según relata la misma Taylor, fue un regalo de Burton por su 40 cumpleaños. Al conocerse la noticia, este declaró a la prensa: "Me hubiera gustado comprarle el Taj Mahal, pero el transporte hubiera costado demasiado".
La superficie del colgante luce una inscripción en parsi que dice "El amor es eterno", junto con el nombre de Nur Jahan, la primera mujer que recibió la joya como regalo de su esposo, el emperador mogol Shah Jahangir. El diamante pasó a su hijo, Shah Jahan, quien se lo regaló a su adorada esposa, Mumtaz Mahal. Cuatro años después, tras su fallecimiento, el emperador encargó la construcción del icónico mausoleo del Taj Mahal como homenaje a ella. El monumento inspiró el nombre del diamante, que es de Cartier.
A pesar de la tierna historia que esconde, el collar no está exento de dramas: se subastó por 8,8 millones de dólares tras la cuantiosa puja de un comprador anónimo, quien luego exigió un reembolso al descubrir que podría no haber pertenecido a la mujer del Emperador Shah Jahan, como aseguraban los abogados del patrimonio de Taylor. Actualmente, la fundación que lleva el nombre de la actriz mantiene su versión.












