Esta edición de Alta Costura resulta especialmente emotiva, pues no solo implica el debut de un número considerable de diseñadores, también son los primeros desfiles que se celebran tras el reciente fallecimiento de genios de la moda como Giorgio Armani o Valentino.
Este martes 27 de enero ha tenido lugar la presentación de Giorgio Armani Privé Alta Costura Primavera/Verano 2026 en París, un desfile cargado de simbolismo para la casa italiana, que inicia una nueva etapa creativa bajo la dirección de Silvana Armani, sobrina y mano derecha del diseñador durante décadas, que a partir de ahora tomará su relevo.
La colección, bautizada como Jade, gira en torno a un concepto tan bello como poderoso: este material como símbolo cultural y espiritual, asociado históricamente al poder, la longevidad y la perfección formal. Desde las antiguas civilizaciones mesoamericanas hasta la tradición milenaria china, esta piedra ha recibido un significado que roza casi lo sagrado. En manos de Silvana Armani, se ha traducido en una paleta de tonos suaves: verde, rosa empolvado o marfil, que han teñido delicados tejidos.
La presentación se ha abierto con un primer look formado por un impecable traje blanco de pantalón fluido y americana, que conecta directamente con la forma de vestir de la nueva directora creativa —quien ha confesado en varias ocasiones su preferencia por los pantalones frente a las faldas— y funciona como una declaración de intenciones: prendas pensada para mujeres contemporáneas y seguras de sí mismas.
Lejos de la rigidez o la grandilocuencia, la propuesta apuesta por la ligereza como valor creativo: tejidos etéreos como la gasa, la organza o el cady envuelven el cuerpo con fluidez, dejando que el movimiento sea parte esencial del diseño. En algunos conjuntos, los contrastes se convierten en protagonistas: chaquetas opacas combinadas con faldas transparentes, bordados exquisitos y brillantes sobre superficies ultraligeras o tonos degradados en los suaves colores que la firma propone para la temporada estival.
El cierre del desfile ha supuesto uno de los momentos más emotivos, con la presentación de un vestido de novia de mangas largas, cuello alto y largo velo con brillante moteado con bordados precisos, que constituye el único look de la colección diseñado por el propio Giorgio Armani antes de su fallecimiento. Una pieza solemne y profundamente simbólica que actúa como punto de unión entre la herencia del fundador y el futuro de la firma.








































































