Si algo ha demostrado Georgina Rodríguez en los últimos años es que el concepto de discreción no entra en su armario. Nos tiene acostumbrados al drama: joyas de millones de euros, bolsos reservados a una élite casi inaccesible y hábitos que rozan lo excéntrico —como viajar siempre con embutidos españoles en la maleta—. Pero incluso dentro de ese universo del “más es más” que define su estilo, hay momentos en los que logra dar un salto adicional. Y eso es exactamente lo que ha ocurrido en Washington D.C., donde la modelo ha elevado su propio listón con un look que incluye un maxi abrigo de pelo, su ya icónico anillo de compromiso y un bolso que muy pocos pueden llegar a tener en su armario.
Un maxi abrigo de pelo que ya vimos hace 14 años
La pieza que articula todo el estilismo es un maxi abrigo de pelo de hurón, en tonos beige y negros, con mangas oversize y un volumen contundente. Es un abrigo pesado, casi escultórico, de esos que transforman la postura de quien lo lleva y obligan a caminar con cierta solemnidad. El cinturón, ajustado a la cintura, equilibra el dramatismo del pelo con una silueta definida y femenina, evitando que el conjunto caiga en el exceso desordenado.
Este tipo de abrigos forman parte de una tradición muy concreta del lujo. Los vimos en Céline Pre-Fall 2012, cuando el pelo era sinónimo de poder visual, y han reaparecido recientemente en pasarelas como Calcaterra Otoño/Invierno 2024 en Milán. Muchas de las piezas más icónicas que circulan hoy proceden del siglo XX y se mueven en el mercado de subastas como objetos de colección, más cercanos al archivo que a la tendencia efímera.
Un conjunto de punto para ir cómoda (y botas de ante)
Para compensar el impacto del abrigo, Georgina recurre a un conjunto de punto en color beige, compuesto por camiseta ajustada de canalé, con encaje delicado en el escote, y leggings a juego. En los pies, botas altas de ante marrón con tacón y hebilla. Las gafas de sol de carey terminan de construir esa imagen de diva.
El bolso que solo pueden tener unos pocos
Pero si hay un elemento que cambia las reglas del juego es el bolso. Georgina luce un Hermès Kelly en piel exótica de cocodrilo, acabado charol, en un tono marrón con matices burdeos. No es solo un bolso caro: es un símbolo de estatus en ciertos círculos. Dentro del universo Hermès, las pieles exóticas —cocodrilo y aligátor— ocupan el escalón más alto del lujo y están reservadas a un grupo muy reducido de clientes.
Desde 2021, Sotheby’s ha vendido cerca de 50 millones de dólares en bolsos Hermès de cocodrilo y aligátor, lo que confirma su estatus como piezas de colección e inversión. Cada bolso está confeccionado por un único artesano y utiliza pieles como Crocodile Porosus, Niloticus o Alligator Mississippiensis, identificables por pequeños símbolos grabados junto al logo.
Joyas millonarias y un reloj de culto
El mensaje se refuerza con las joyas. Georgina no se separa de su anillo de compromiso con Cristiano Ronaldo, valorado entre 4 y 5 millones de dólares, con un diamante central oval de hasta 30 quilates y dos piedras laterales que elevan el conjunto a unos 37 quilates. Un diseño en platino, limpio y sin ornamentos innecesarios, que deja todo el protagonismo al tamaño y la calidad de las piedras.
En la muñeca, el Baignoire de Cartier, uno de los relojes más sofisticados de la maison, en su versión de oro blanco con 552 diamantes. Completa el look con pendientes XXL de diamantes con rubí central, un detalle que aporta color y refuerza la teatralidad del conjunto.
Más que lujo
Detrás de esta imagen impecable hay una historia de transformación personal. De trabajar como dependienta en una tienda de lujo en Madrid a convertirse en una de las mujeres más seguidas del mundo, Georgina ha sabido construir una identidad propia. Madre de seis hijos, empresaria y protagonista de su propia serie de Netflix, Soy Georgina, ha demostrado que su imagen va mucho más allá de ser “la pareja de”.
Su vida entre Europa, Arabia Saudí y ahora Estados Unidos, su apoyo a marcas regionales y su presencia constante en escenarios de poder y lujo la han convertido en un icono contemporáneo.











