Dua Lipa está en Ciudad del Cabo por trabajo, pero como suele ocurrir con ella, cada aparición acaba convirtiéndose en un pequeño manifiesto de estilo. Entre reuniones, sesiones y alguna que otra “side quest”, como ella misma ha definido su semana en Sudáfrica, la cantante ha compartido en Instagram un look tan espontáneo como revelador. “Tenía frío así que me puse dos camisas… ahora voy a llevarlas así siempre”, escribió. La frase, sencilla y casi improvisada, encierra una de las claves más interesantes del vestir contemporáneo: cuando la necesidad se cruza con la intuición estética, nace una tendencia.
El look: dos camisas, una encima de otra (literalmente)
La protagonista del look es una doble camisa. Debajo, una camisa blanca de rayas finas; encima, una camisa verde de rayas más marcadas que aporta contraste, estructura y profundidad. La camisa superior es de Polo Ralph Lauren, un diseño de rayas verticales en verde con cuello clásico, cierre de botones, manga larga y el icónico logo bordado, disponible actualmente en Farfetch por 216 euros. El gesto de superponer ambas piezas, sin intentar disimularlas ni “fundirlas” visualmente, convierte el look en una lección magistral de layering contemporáneo: dos prendas iguales en función, pero distintas en tono, escala y peso visual.
Layering: una técnica tan antigua como moderna
Aunque hoy se hable del layering como si fuera una tendencia reciente, lo cierto es que se trata de una de las técnicas más antiguas —y complejas— de la historia de la moda. Superponer prendas no solo responde a una necesidad práctica (abrigo, comodidad, adaptación al clima), sino que también construye narrativa visual. Vestirse por capas permite jugar con proporciones, texturas, colores y significados. No es casual que muchos diseñadores consideren el layering una forma de arte.
Durante décadas, la máxima atribuida a Coco Chanel fue clara: “Antes de salir de casa, mírate al espejo y quítate algo”. Sin embargo, la moda actual parece proponer justo lo contrario. En lugar de restar, se añade. Pero añadir con intención. Como se ha visto en pasarelas recientes —de Miu Miu a Chloé, pasando por Khaite o Missoni—, la superposición se ha convertido en un recurso estilístico clave para aportar movimiento, profundidad y carácter incluso a los básicos más simples.
Por qué funciona (y por qué no es tan fácil)
El éxito del layering reside en el equilibrio. Una de las reglas fundamentales es la de “de fino a grueso”: las capas más ligeras deben ir más cerca del cuerpo, mientras que las más estructuradas se colocan encima. Esto no solo mejora la comodidad, sino que evita el efecto volumen innecesario. En el caso de Dua Lipa, la camisa interior actúa como base ligera, mientras que la exterior aporta peso visual y define la silueta.
Además, superponer camisas —en lugar de la clásica combinación de camiseta y sobrecamisa— introduce un matiz más sofisticado. Es un gesto que parece improvisado, pero que exige un conocimiento intuitivo de proporciones y color. Rayas sobre rayas, pero distintas; verdes sobre blancos; largos ligeramente desiguales. Nada está al azar, aunque lo parezca.
Más looks de Dua Lipa en Ciudad del Cabo: los 2000, rock y estilo urbano
Además de su doble camisa, Dua Lipa ha sido vista con otros looks muy marcados por la nostalgia de los 2000. En una de sus apariciones, lució una camiseta blanca básica con una chaqueta corta estilo militar en rojo, shorts vaqueros desgastados, cinturón ancho con tachuelas, gafas XL y joyas maxi en plata. Completó el outfit con botas de ante marrones y un bolso negro de Chanel, un conjunto que recuerda al estilo de Victoria Beckham en la era 2000.
También se la ha visto con camisetas estampadas más informales y una chaqueta rosa bebé con cuello de tartán, demostrando que su estilo en Ciudad del Cabo mezcla comodidad, tendencia y un toque de nostalgia.
La cantante y su estilo: una lección improvisada
Dua Lipa ha convertido el layering en su nueva forma de jugar con la moda. Su frase “tenía frío, así que me puse dos camisas” resume una filosofía: la moda puede ser improvisación, pero también una manera de crear identidad. Y lo mejor: es una técnica que cualquier persona puede probar, con prendas que ya tiene en el armario.











