Con discreción y sobriedad, la reina Letizia rebaja el luto que le ha acompañado en los últimos actos debido al fallecimiento de Irene de Grecia y terrible accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba). Así lo hemos podido comprobar esta mañana en el Palacio Real de Madrid donde, junto al rey Felipe VI, ha participado en la tradicional recepción al Cuerpo Diplomático Acreditado en España, un acto en el que debutó en 2005 y que hace que sus looks sean inolvidables, pues la segunda vez cada año que se viste de largo tras la Pascua Militar.
El retorno de Felipe Varela
Para esta tradicional puesta de largo, doña Letizia ha querido rescatar de su armario un diseño sobrio y majestuoso que pertenece al madrileño Felipe Varela, uno de sus diseñadores favoritos, sobre todo, durante su etapa como princesa de Asturias. En concreto, ha reciclado un vestido de terciopelo azul marino con cuello camisa, botones joya en el pecho y cinturón ancho coordinado. Esta creación no es la primera vez que la lleva; de hecho, fue su elección para participar en la recepción al Cuerpo Diplomático Acreditado en España hace 6 años, es decir, en 2020. Sin embargo, hay que remontarse a 2018 para hablar de su estreno, pues lo lució por primera vez durante la Pascua Militar de ese año.
Los pendientes de zafiros que prestó a Leonor
A juego con el color de su vestido (y la corbata que elegía el rey Felipe VI), y acompañando a su anillo de Coreterno, doña Letizia ha recuperado unos pendientes largos con cadena de diamantes y zafiros con forma de lágrima, de los que se desconoce su procedencia, pero que tiene desde 2017. Son los mismos, por ejemplo, que llevó en la recepción al Cuerpo Acreditado en España en 2025. Además, se los prestó a la princesa Leonor el 10 de julio de 2024 para la entrega de los Premios Princesa de Girona en el Palacio de Congresos Costa Brava de Lloret de Mar. En el caso de la heredera al trono, esta los llevó con un vestido transparente, también azul.
Un calzado muy cómodo
Siguiendo con la tónica dominante de sus looks en los últimos años desde que comenzara a tener problemas en los pies (padece neuroma de Morton y metatarsalgia crónica) y teniendo en cuenta que acto la obligaba a estar de pie mucho rato, la Reina ha apostado por calzado muy cómodo. De hecho, ha llevado unos salones (estos en color negro) que muestran un tacón sensato que no supera los 4 centímetros.












