El imaginario de un gran modisto

Primeras damas, actrices de Hollywood, royals rebeldes y supermodelos: ellas fueron las musas de Valentino


De Jacqueline Kennedy a Naomi Campbell, Valentino Garavani encontró inspiración en mujeres con carácter, estilo propio y una elegancia que iba mucho más allá de las tendencias


Image© Getty Images
Regina NavarroCoordinadora de ¡HOLA! Novias
19 de enero de 2026 - 19:36 CET

Para Valentino Garavani, que ha muerto a los 93 años, la figura de la musa nunca fue un concepto abstracto ni una estrategia de imagen, sino una relación profundamente personal con la mujer a la que vestía. A lo largo de su carrera, el diseñador italiano encontró inspiración en mujeres muy distintas entre sí: primeras damas, actrices de Hollywood, royals rebeldes y supermodelos... Pero todas compartían una misma cualidad, una elegancia innata que no necesitaba explicarse. No se trataba de tendencias ni de juventud, sino de actitud, presencia y carácter. Estas fueron las mujeres que ayudaron a Valentino a definir su ideal estético y a construir una de las visiones de la feminidad más influyentes de la moda del siglo XX. 

Claudia Schiffer y Valentino© Getty Images

Claudia Schiffer 

Fue la representación del ideal de belleza clásica que Valentino adoró en los años noventa. Con rasgos perfectos, porte aristocrático y una presencia casi escultórica, se convirtió en una de las modelos más recurrentes de sus desfiles de alta costura. Para Valentino, Claudia evocaba a las grandes divas del pasado, pero con una modernidad acorde a su tiempo. Fue una musa que reforzó la imagen más glamurosa y atemporal de su universo creativo.

Naomi Campbel con Valentino© Getty Images

Naomi Campbell 

Aportó fuerza, carácter y modernidad al imaginario de Valentino. Fue una de las modelos a las que el diseñador confió sus creaciones de alta costura cuando todavía no era habitual ver diversidad en ese ámbito. Valentino admiraba su presencia imponente y su manera de habitar el vestido, lejos de la idea de musa pasiva. Con Naomi, la elegancia se volvió poderosa y desafiante, ampliando el concepto de feminidad que el diseñador había defendido durante décadas.

Gwyneth Paltrow  premios Oscar 1999© Getty Images

Gwyneth Paltrow

Fue la última gran musa moderna de Valentino Garavani y el reflejo de su capacidad para adaptarse a una nueva generación sin traicionar su ADN. Su famoso vestido rosa de los Oscar de 1999, diseñado personalmente por Valentino, marcó un punto de inflexión en la alfombra roja: minimalista, delicado y profundamente elegante. Gwyneth encarnaba una feminidad limpia, contemporánea y sin excesos, demostrando que la visión del diseñador seguía siendo relevante en el cambio de siglo.

Princesa Margarita y Valentino© Getty Images

La princesa Margarita 

Se convirtió en una musa clave en la legitimación social y aristocrática de Valentino. Considerada la royal más moderna y rebelde de su generación, encontró en el diseñador italiano un aliado para construir una imagen sofisticada, distinta al protocolo rígido de la realeza británica. Al vestir a Margarita, Valentino introdujo la alta costura italiana en los círculos reales europeos, hasta entonces dominados por diseñadores franceses. Para él, la princesa representaba una elegancia con carácter, libre y consciente de su poder simbólico.

Sophia Loren y Valentino© Getty Images

Sophia Loren 

Podríamos decir que fue la musa que enseñó a Valentino a dialogar con el cuerpo real de la mujer. Símbolo de la feminidad italiana más rotunda, su figura poderosa y sus curvas obligaron al diseñador a perfeccionar patrones y estructuras que respetaran y realzaran la silueta sin encorsetarla. Valentino siempre reconoció que Sophia le ayudó a entender que la elegancia no estaba reñida con la sensualidad, y que la alta costura debía adaptarse a la mujer, no al revés. Con ella, el diseñador celebró la belleza mediterránea en su máxima expresión.

Elizabeth Taylor  y Valentino© Getty Images

Elizabeth Taylor 

Ella fue la encarnación del glamour clásico de Hollywood que Valentino admiraba profundamente. Frente a la sobriedad de Jackie Kennedy, Taylor aportaba emoción, exceso y teatralidad, y el diseñador supo canalizar esa intensidad a través de siluetas impecables y del icónico Rojo Valentino, que ella lució en numerosas ocasiones. Valentino reconocía que vestir a Elizabeth era una experiencia emocional, y gracias a ella demostró que la alta costura podía ser espectacular sin perder elegancia. Fue una musa que le permitió explorar el lado más apasionado y cinematográfico de su estética.

Jacqueline Kennedy y Valentino© Getty Images

Jacqueline Kennedy Onassis 

Fue, en palabras del propio Valentino, la personificación de la elegancia absoluta. Tras abandonar la Casa Blanca, Jackie buscó una moda más sobria, europea y silenciosa, y encontró en Valentino al diseñador que mejor entendía ese nuevo lenguaje. No solo la vistió de manera habitual, sino que diseñó su vestido de boda con Aristóteles Onassis en 1968, una elección que consolidó la proyección internacional del modisto. Para Valentino, Jackie representaba el lujo sin ostentación, la fuerza contenida y la sofisticación intelectual: exactamente el tipo de mujer para la que decía diseñar.

 

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