Después de presidir ayer actos oficiales por separado y a más de 1.200 kilómetros de distancia (don Felipe viajó hasta París para reunirse con Emmanuel Macron, mientras que doña Letizia entregó uno de los premios Zenda en Madrid), los Reyes se han desplazado hasta Valencia para asistir a dos citas este mediodía. La primera de ellas, la visita a la exposición La transformación de Valencia 1866-2026, organizada por el diario Las Provincias con ocasión de su 160 aniversario, y, la segunda, conocer el proyecto Salvem les fotos UPV/Recuperar las memorias en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia. Como era de esperar, la Reina ha continuado apostando por la discreción y la atemporalidad con su estilismo, encontrando el punto intermedio perfecto entre sobriedad y elegancia.
En sus primeros actos de 2026, se ha mantenido fiel a los tonos neutros como el negro o el gris, dos colores muy presentes en su armario desde siempre, pero que esta vez se convierten en protagonistas absolutos. La reina Letizia, una auténtica experta en comunicar a través de su armario, sabe que la ropa, a veces, transmite más que las palabras. Por lo tanto, no sorprende que, en un momento delicado para la Familia Real debido a la preocupación por el estado de salud de la princesa Irene de Grecia, situación que llevado a la reina Sofía a cancelar su agenda oficial de la semana, su nuera haya preferido mantenerse en un segundo plano. Además, uno de sus actos de hoy tiene que ver con un emotivo proyecto para rescatar recuerdos familiares dañados por la DANA, que requiere también un protocolo más discreto.
En esta ocasión, ha apostado por una de las tendencias más punteras de esta temporada otoño/invierno, la cual ha conquistado la pasarela, pero también las tiendas lujosas y accesibles, a las influencers e, incluso, la alfombra roja: el marrón chocolate. Ahora es la reina Letizia quien se suma a ella mediante uno de sus looks más característicos de los últimos años, el traje de chaqueta. Según nuestro experto en comunicación Cristian Salomoni, el hecho de que tanto ella como sus hijas hayan apostado tanto por este tipo de estilismos últimamente se debe a que se adaptan a los diferentes protocolos, que no llaman excesivamente la atención y, por tanto "no eclipsan el mensaje político con el estilismo". Algo que podría suceder si se decantaran por otra prenda. Además, como apunta, "evitan lecturas sexistas que se pueden suscitar con el largo de la falda o el escote".
Un nuevo traje de chaqueta a su colección
A pesar de contar con una extensa colección de sastres en diferentes colores, desde los clásicos blancos, negros y grises hasta otros muy originales como el coral, lila o azul eléctrico, hasta ahora no le habíamos visto ninguno en marrón, aunque, este en concreto, es de un tono que tira hacia la gama de los burdeos. Es una opción perfecta para innovar sin salirse de la sobriedad. Ha optado por un set compuesto por una blazer de hombro estructurado y solapa tipo esmoquin que incorpora doble bolsillo de tapeta y un pantalón de tiro alto y bajo acampanado que estiliza y alarga visualmente la silueta.
Ha combinado este nuevo traje con un jersey de cuello alto en punto fino a tono, dando un aspecto más moderno y abrigado que si optara por una blusa, camisa o camiseta como ha hecho otras veces en este tipo de conjuntos. Concretamente, ha elegido un diseño de Falconeri (198 euros) confeccionado en cashmere. En cuanto al calzado, ha optado por unos mocasines de piel con tacón de Massimo Dutti, uno de sus pares preferidos esta temporada, y el bolso Insignia de Carolina Herrera en negro. De nuevo, ha dejado su melena suelta, peinada lisa pero con volumen, con raya al lado y acabado brillante.











