Hay actrices que entienden la alfombra roja como un trámite. Jennifer Lopez, no. Para ella es un escenario. Anoche, en el bar del mítico Chateau Marmont, en pleno Sunset Boulevard, la artista volvió a demostrarlo en una de las citas que marcan el pulso de la temporada de premios: la fiesta organizada por Vanity Fair y Amazon MGM Studios. En un calendario saturado de eventos y estilismos, JLo consiguió algo que no es tan frecuente como parece: que todos miraran en la misma dirección. Su look, puro exceso controlado, evocaba el espíritu de las grandes showgirls, con ecos de cabaret clásico y un punto teatral que remitía inevitablemente a Satine, el personaje de Nicole Kidman en Moulin Rouge: brillo, dramatismo y una diva en su papel.
Un vestido pensado para el espectáculo
Con la ayuda de su estilista de confianza, Mariel Haenn, Jennifer Lopez eligió un vestido bermellón de Zuhair Murad, perteneciente a la colección otoño-invierno 2025/26. Una elección nada casual. El diseño, cubierto de pedrería y con una construcción que recordaba a los trajes de las bailarinas de cabaret, estaba articulado en torno a un body de escote corazón que ceñía el torso y subrayaba la silueta. Desde ahí, la pedrería caía en forma de grandes gotas sobre una falda de gasa semitransparente con cola, creando un efecto casi líquido al caminar.
En algunos momentos, la artista añadió un abrigo corto de pelo, también en burdeos, que aportaba todavía más dramatismo a la escena. Lo completó con sandalias de plataforma de Le Silla, un clutch de terciopelo a juego y un despliegue de joyas a lo grande de la firma india Sabyasachi : choker de gemas preciosas y maxipendientes que reforzaban la estética showgirl sin caer en la caricatura.
Belleza al servicio del personaje
El apartado beauty no fue un simple accesorio. Jennifer Lopez llevó su melena color miel peinada con ondas marcadas y volumen, un guiño clásico al glamour hollywoodiense más reconocible. El maquillaje apostó por unos labios burdeos profundos y una piel trabajada para brillar bajo los focos.
Una noche que anticipa lo que viene
La fiesta del Chateau Marmont funciona cada año como un termómetro previo a los grandes eventos, y Jennifer Lopez parece haber dejado claro que no piensa bajar el listón en esta temporada de premios. En apenas unas horas, la artista reaparecerá en los Globos de Oro 2026, donde ejercerá como presentadora, y su presencia ya genera expectación.
A esto se suma su reciente aparición junto a la humorista Nikki Glaser en un vídeo promocional de la ceremonia, donde incluso se permitió bromear sobre el mítico apodo “Bennifer”.
Jennifer Lopez y el 100% permanente
Si algo ha demostrado Jennifer Lopez desde aquel icónico vestido verde de escote imposible —y mucho antes, en realidad— es que nunca se queda a medias. En un momento en el que muchas alfombras rojas apuestan por el minimalismo o la corrección, ella sigue entendiendo el vestirse como un acto performativo. Anoche, en Los Ángeles, volvió a hacerlo: brillo, teatralidad y una showgirl como las de antes. La temporada de premios acaba de empezar, y Jennifer Lopez ya ha dejado claro que piensa jugar fuerte.










