Aunque Alemania es hoy una república, el país conserva un mapa discreto pero muy real de antiguas casas nobiliarias que siguen manteniendo títulos, patrimonio y una forma de vida ligada al territorio. Una de ellas es la de Oettingen-Spielberg. Desde hace algo más de un año, Cleopatra de Oettingen-Spielberg —Cleo para quienes la conocen— vive allí junto a su marido, el príncipe Francisco Alberto, y sus hijos, instalada en un pequeño palacete en pleno bosque, cerca de Baviera. Es precisamente en ese entorn, que nos recuerda inevitablemente a Sissi emperatriz, donde la princesa ha compartido unas imágenes recientes disfrutando de la nieve en familia. Un paseo invernal, una fogata improvisada para calentarse y un look cómodo, campestre y bien pensado.
Un abrigo que nunca falla
El eje del conjunto es una chaqueta verde de estilo caza, con maxi bolsillos y un corte ligeramente oversize. Es un tipo de prenda que nunca desaparece del todo del armario europeo —como ocurre con las míticas Barbour— aunque atraviesa picos de popularidad según la temporada. El modelo que lleva Cleo cuenta además con interior acolchado, lo que lo convierte en una opción práctica para temperaturas bajo cero. Es una elección coherente con el entorno: bosque, nieve y una vida al aire libre que pide ropa funcional.
Bajo la chaqueta, la princesa opta por un jersey de punto en color burdeos o cherry, uno de los tonos protagonistas de este otoño-invierno. Lejos de los neutros habituales del vestuario campestre, este color aporta calidez y un punto actual al conjunto. Lo completa con un pañuelo estampado con motivos inspirados en la naturaleza, en una mezcla de tonos naranja, verde, azul y morado.
Lo combina con pantalones marrones de corte pitillo, calcetines naranjas visibles y botas de agua impermeables en verde. En cuanto a los accesorios, Cleo remata con un sombrero de fieltro bicolor —negro y verde— y gafas de sol naranjas.
Vida nueva, rutina distinta
La imagen contrasta con la vida que Cleo llevaba hasta hace poco entre Madrid, eventos y front rows. Tras la muerte inesperada del príncipe Alberto en noviembre del año pasado, su marido asumió la jefatura de la Casa de Oettingen-Spielberg y la familia se trasladó definitivamente a Alemania. Viven frente a la que fue la residencia del anterior jefe de la casa, en un entorno marcado por el silencio y el bosque. Una vida muy distinta a la española, aunque, como ella misma reconocía en una entrevista reciente, no necesariamente la que más se parece a su carácter: “Nunca me he sentido tan en casa como en Madrid. El estilo de vida español va más conmigo”.
Ese cambio de vida no ha diluido su relación con la moda, pero sí parece haberla recolocado. Cleo siempre ha hablado de la importancia de mantener la esencia. “No soporto la arrogancia ni a la gente que se cree mejor que otra”, explicaba al hablar del llamado “efecto Cleo”, que la ha convertido en una invitada habitual en desfiles y eventos internacionales. En Baviera, ese enfoque se traduce en un armario más funcional, donde los abrigos, el punto y las prendas duraderas ganan protagonismo. Ella misma lo adelantaba: invertir en buenos abrigos, botines de cuero y jerséis de cashmere.
La nieve en Baviera
Las imágenes tienen algo inevitablemente evocador. La nieve, el bosque, el palacete y una figura femenina vestida de verde caminando entre árboles remiten a un imaginario centroeuropeo que recuerda, inevitablemente, a Sissi emperatriz. Pero aquí hay botas de agua, abrigo acolchado y una fogata para entrar en calor. Y quizá ahí reside el atractivo del look de Cleo Oettingen: en demostrar que el estilo también puede ser práctico, incluso —o sobre todo— cuando se vive en un palacio bávaro en pleno invierno.









