Los reencuentros familiares, la ropa interior roja, el brindis con champán, las doce uvas... en Nochevieja existen mil y una tradiciones a la que, desde 2014, se suma el vestido de Cristina Pedroche. Te guste o no, te divierta o te canse, te genere intriga o indiferencia, es innegable que esa noche, así como los días siguientes, en todo hogar español se habla del look escogido por la madrileña para dar las campanadas en Antena 3. En el que es su duodécimo año dando las Campanadas en Atresmedia, su gran amigo y estilista Josie ha vuelto a encargarse de la dirección creativa, consiguiendo algo que, a estas alturas, parecía imposible: superar toda expectativa con un conjunto que supone un auténtico fin de ciclo
Lo hace, además, de manera literal, puesto que este nuevo estilismo está compuesto a base de elementos extraídos de todos los diseños que ha llevado hasta ahora. Por lo tanto, lo han vivido como una auténtica catarsis, y Cristina ha tenido que decir adiós a las 11 imponentes obras de arte que ha llevado los años anteriores y que llevaba atesorando todo este tiempo... algo que, en un primer momento, no vio claro. "Cuando le propuse este tema, me dijo: '¡olvídate!'. Y ahora lo recuerdo con muchas risas" nos confiesa Josie, quien, por primera vez, se ha encargado de coser además de estar al frente del proyecto. "Algo me decía que esto sería una realidad. Estoy muy contento y orgulloso de Cristina Pedroche porque, un año más, es la más generosa con su público y una valiente". Pero, ¿cómo se ha fraguado este estilismo? El propio estilista nos desvela todos los detalles.
¿Os da miedo que la expectación con respecto al look deje en un segundo plano el mensaje de apoyo a una causa tan importante o crees que se retroalimentan?
Para nada. Aquí venimos curados de miedos y espantos. Si no, sería imposible pertenecer a un evento como las 'Pedroche Campanadas'. El momento de las 12 uvas es de familia, amigos, mucho ruido y mucha celebración. Quizás, no sea el ideal para lanzar mensajes y deseos tan importantes como los que Cristina emite cada año, pero no podemos dejar de aprovechar un poco mediático tan impresionante creado alrededor para comunicar, a través de la moda, mensajes muy importantes. Gracias a vosotros, a toda la prensa, a los medios de comunicación que os hacéis eco de estos mensajes, la gente y todo el público masivo que se concentra alrededor del evento puede digerirlo al día siguiente, de resaca o no, y empaparse de toda la de enjundia que hay detrás del look más viral y comentado del año a este lado del mundo.
Repetís varias veces el concepto de deseos incumplidos. ¿Crees que el hecho de que no se cumpla todo lo que pedimos nos hace ser más fuertes y reinventarnos, como ocurre con este look?
Las reacciones apasionadas que generan las ‘Pedroche Campanadas’ me han ayudado mucho a conocer al ser humano a través de estos 12 vestidos y muchas veces he entendido por qué los deseos que Cristina pide a través de sus looks no se cumplen. Cómo vas a pedir paz con tanto micro odio alrededor que se vierte además en redes sociales. Para hacer la paz mundial deberíamos empezar a resolver el odio que generamos y el que nos rodea. Lo mismo que cuando pedimos el cuidado del agua porque descubrí un acuífero contaminado del Guadiana que pasaba por mi caserón manchego y que una comunidad de los vecinos colindante había vertido su gasóleo sin darse cuenta. Hay que empezar a cuidar el planeta desde tu propia casa, desde las acciones que realizas. Todo parte de uno mismo y creo que, si mejoramos nosotros ayudando y haciendo nuestro micro cosmos mejor, podemos aspirar a solucionar lo macro.
Como te explicaba antes, estos vestidos han pedido deseos que no se han cumplido y esto que voy a decir es triste, pero pedimos paz a través de un top 'paloma de la paz' y hoy hay más guerras. Por no hablar del cuidado de la infancia el año pasado, y hemos visto niños muriendo en todos los telediarios. Esto está manga por hombro y ni el cuidado del planeta y de sus aguas se han solucionado. Es más, yo me he pasado 2025 haciendo campaña contra el triste modelo de biometanizacion basado en macroplantas contaminantes que quieren llevar al mundo rural y que acaba con la calidad del agua, el aire y el suelo de cultivo de toda la España vaciada. Parece que hemos conseguido que se pare y que la gente se informe de semejante fechoría bio especulativa, pero yo sigo en pie de guerra y si la cosa se pone fea tendremos que pedir un STOP BIOGÁS a través de un vestido o de una colección entera. Lo importante es que la moda y más a estos niveles de ‘Pedroche Campanadas’ es un soporte magnífico para comunicar y eso lo hemos demostrado año tras año, más allá de que esos deseos se cumplan o no.
¿Crees que este va a ser el vestido que más impacto suponga de los 12? ¿Cómo surge esta idea?
Para mí, ha sido un lujo otra vez poder cumplir nuevamente con las obsesiones que me dirigen en esta escalera de 'Pedroche Campanadas', en las que hay un escalón por vestido y un escalón por vivencia u obsesión vital. Hace años que me rondaba por la cabeza esta idea de traer un suprarreciclaje propio hecho con los vestidos aportados tantos años ya. Este año, además, me encantó la exposición del Barbican Centre titulada “Dirty Looks. Desire and Decay in Fashion” y me obsesione aún más con la idea de hacer un upcycling con los vestidos y capas de estos doce años que tuviera el espíritu de los expuestos en la muestra: no buscar la belleza convencional y descubrir el lado desordenado a veces o incluso sucio de la moda para hablar del caótico mundo que nos ha tocado vivir y ser el contrapunto imperfecto a la perfección digital brillante y absurda, a veces. Supongo que, después de más de 25 años en la moda, tengo la cabeza llena de referencias y me han posibilitado crear en libertad con el taller que me ha apoyado en todo este proyecto.
¿Cuándo empezasteis a prepararlo? ¿Cuántas horas crees que habéis invertido en su creación?
Son vestidos que llevan un año de preparación porque no es solo algo textil… Pero en la creación de las piezas que componen semejante ajuar se emplean muchísimas horas. Es una barbaridad. Meses de trabajo de manos artesanas que crean este look único.
¿Cómo se ha enfrentado Cristina a la idea de decir adiós a diseños que tienen tantísimo significado para ella? ¿Lo ha vivido como una especie de catarsis?
Al principio, le chocó bastante y me dijo que la idea era imposible de llevar a cabo porque le daba muchísimo miedo perder las piezas o que, al desmontarlas, quedasen maltrechas o distintas a la idea original. Como te he dicho antes, este proyecto ha significado para Cristina Pedroche un ejercicio de desapego a lo material que forma parte de toda la simbología del look y también quiero pensar que ponerse todo su archivo encima tiene mucho de hacerse su propia falla a punto de arder y eso es muy catártico. Por eso se cierra un ciclo redondo de 12 años, 12 uvas por año y 144 campanadas.
¿Puedes compartir alguna anécdota divertida o inesperada de la creación de este vestido?
Cuando le propuse este tema, me dijo: "¡olvídate!". Y ahora lo recuerdo con muchas risas. Algo me decía que esto sería una realidad. Estoy muy contento y orgulloso de Cristina Pedroche porque un año más es la más generosa con su público y una valiente. Por eso está ahí, en el trono de las Campanadas.
Tener que romper obras tan impresionantes e importantes ha tenido que ser complicado. ¿Habéis hablado con todos los artistas? ¿Qué han opinado?
No hemos hablado porque los vestidos se hicieron por y para Cristina Pedroche y sólo ella puede decidir qué se hace o no con ellos. Ella ha decidido dar el ‘ok’ a semejante suprarreciclaje de si misma y todos vamos con ella hasta el final.
De esta manera perdemos la oportunidad de ver todos los looks históricos de Cristina en una exposición, algo que muchos esperábamos en algún momento, así como que se los pueda poner Dabiz como hace habitualmente. ¿Os ha dado pena renunciar a este tipo de momentos?
No me ha dado pena, porque el año que viene Dabiz se podrá poner el vestido upcycling que Cristina ha llevado este año. De hecho, se podrá poner lo que quiera: el abrigo o el vestido interior o las dos cosas. Y, en cuanto a la exposición que mencionas, como, pase lo que pase, la voy a comisionar yo mismo, tengo tiempo de organizarlo todo, pegar un repaso a las piezas. Desde aquí propongo ya al Museo del Traje que podamos reunir de estos 12 años en torno a tantas obras de arte textil y de toda índole que podrían dialogar con estos 12 vestidos que han protagonizado 12 Campanadas y que han cambiado tantos panoramas. No solamente el consumo de este evento, sino la cultura de masas que los rodea. Es un fenómeno social con 12 vestidos cargados de elementos que forman parte de la memoria colectiva.
Es la primera vez que coses uno de los vestidos de Cristina tú mismo, y el reto no podía ser más desafiante: resumir 12 años en un solo look. ¿Qué ha sido lo más complicado, el proceso creativo o el técnico?
2025 ha sido un año en el que me he zambullido, gracias a Maestros de la costura Celebrity 2, en el mundo del corte y la confección. Por eso, he querido aprovechar y dar lo mejor de mí también en el taller de costura que se ha encargado de ayudarme en todo el proceso de creación de este look tan especial. Primero, tuvimos que reunir todo el material de doce años: flores, brillos, esculturas, retazos y hasta una mascarilla bordada a mano de cristales increíbles… Tuve que buscar ayuda del mejor taller de costura que conozco y, superponiendo sobre un maniquí, pudimos sacar un primer dibujo que ha ido cambiando a medida que se presentaban los problemas más difíciles de solucionar, como han sido los equilibrios de tanto elemento, los pesos que suponen o la customización de la mayoría de ellos para la ocasión, porque han vuelto a la vida con un aspecto distinto, aunque reconocibles.
He convertido el primer vestido en abanico o la mascarilla 2020 en tiara y he contado, una vez más, con artesanos y costureros de lo mejor del Made in Spain. Hemos trabajado juntos contrarreloj una vez más, pero el resultado ha sido muy satisfactorio. Sobre todo, cuando vi a Cristina Pedroche el 20 de diciembre en el set de fotografía: segura, satisfecha, feliz de defender esa mochila vital enorme de éxitos y deseos lanzados al mundo (casi todos incumplidos porque desde la paz al cuidado del planeta, casi ningún deseo se ha hecho realidad y el mundo está peor que hace 12 años), que ahora se unen en un solo look. Creo que no se ha arrepentido de acceder a mis obsesiones, un año más.
Después de tantos looks, aunque todos sean como tus ‘bebés’, tendrás algún favorito por el proceso, el significado o la estética… ¿Nos lo confiesas?
Por proceso, seguramente sea Venus MMXX de Jacinto de Manuel porque estuvimos un año literal de trabajo para crear ese cuerpo dorado de Pedroche… Fue agotador, pero muy interesante y Jacinto es un artista increíble que es parte ya de las Campanadas y de nuestras vidas… De hecho, volvió a colaborar creando la paloma de la paz que fue el top para Cristina el año de la capa tienda de campaña firmada por los refugiados de ACNUR. Luego me encantó colaborar con Paula Ulargui y ver cómo una prenda textil podía tener vida vegetal. ¡Ha pasado tantas cosas! Son 12 años…
¿Qué look anterior ha sido el más difícil de incluir?
Las esculturas de Jacinto de Manuel, porque hemos tenido que adaptarlas para poder coserlas y ha sido difícil. Todos ellos hablan de momentos vitales, de obsesiones, que forman parte de mi vida y de mi paso por las ‘Pedroche Campanadas’. Todos ellos significan mucho para mí, y quiero recordar, especialmente, aquellos que, por ser efímeros (como es el caso del look creado por Paula Ulargui, base de elementos vegetales) o por ser una cesión museística (el de Manuel Piña), no han podido formar parte de la melé antológica presentada este año. Todos, más allá de la estética, significan mucho porque son más simbología que otra cosa y, de un modo u otro, ya forman parte de la memoria colectiva del público que nos ha apoyado y los ha hecho realidad en cierta forma.
Este look transmite, innegablemente, un fin de ciclo. ¿Significa que no va a continuar la tradición de las 'Pedroche Campanadas'?
Eso nadie lo sabe nunca, forma parte de la magia del evento y de la vida misma. Si ella decide continuar y que yo siga al frente, lo haré encantado, pero tendremos que reinventar la semiótica, o el ritual, incluso, ya que nuestras marcas blancas han aflorado por doquier en otras cadenas. ¡Y creo que ha llegado el momento de darles un susto! ¿Lo haremos finalmente? Ojalá.
¿A ti te gustaría seguir participando en este proyecto durante muchos más años o consideras que, en algún momento, dejará de divertirte?
¡Claro! Yo con Pedroche al fin del mundo… Si ella quiere que yo siga organizando semejante locura estaré feliz porque ya tengo callo en esto y sé muy bien qué conceptos manejar para que España abra un debate en torno al look, quiera apoderarse de él vía carnaval, lo ame o lo odie… Al final creo que he aprendido a controlar la super exposición de este evento y pienso que las 'Pedroche Campanadas' solo son aptas para valientes: ella que se atreve cada año a superarse y todos los que la rodeamos que hemos aprendido a amortiguar el aluvión de comentarios y ruido que genera.
¿Crees que cada año os importan menos los haters o comentarios negativos? ¿Habéis aprendido Cristina y tú a relativizar?
Sí… Yo me siento ya como un Barbour muy bien encerado: me resbalan los comentarios groseros. He aprendido a quedarme con lo bueno de este evento que es mucho y no voy a ponerme a bloquear porque sería como el ministro de transportes… 60 mil bloqueos me parecen pocos si hablamos de 'Pedroche Campanadas' y odiadores profesionales. Pero, he de decirte que, aunque yo esté curado de espanto, no es una forma de proceder el odio que se destila en las redes, deberíamos condenarlo porque es una forma muy nociva de estar en el mundo digital…
Después de dar a luz a su segundo bebé, Cristina decidió alejarse de redes por salud mental. ¿Crees que volverá a hacerlo tras las Campanadas?
¡Pues ojalá! Son maravillosos sus niños… Una bendición que merece toda la atención de todos los que los amamos… ‘Pedrochito’ es mi debilidad, ella lo sabe. Hacía muchos años que no veía un bebé tan mono y divertido, pura expresividad y chispa. De tal palo…









