La Mostra de Venecia siempre ha sido mucho más que un festival de cine. Su alfombra roja, tendida sobre el Lido, es un escaparate donde moda y cultura dialogan con un magnetismo pocas veces visto. Si en ediciones pasadas fueron Lady Gaga con su vestido de plumas de Valentino (2018) o Zendaya con su inolvidable “wet look” de Balmain (2021) quienes marcaron la memoria visual del festival, este 2025 son los nombres españoles quienes han comenzado a escribir parte de la crónica estética del certamen.
En la premiere de Frankenstein, la esperada reinvención del clásico literario bajo la mirada de Guillermo del Toro —con Jacob Elordi, Mia Goth y Oscar Isaac al frente de un reparto que ha arrancado una ovación cerrada—, dos españolas han brillado con luz propia: Eugenia Silva y Clara Galle. Ambas con estilos diferentes, pero con una misma certeza: Venecia es la mejor pasarela para reivindicar que el cine y la moda, juntos, tienen un poder universal. Con esta aparición se suman a los mejores looks que nos está dando el festival hasta la fecha.
Eugenia Silva: un homenaje a Audrey Hepburn
La modelo y empresaria madrileña, a sus 49 años, se ha reafirmado como una de las embajadoras de la elegancia española en el extranjero. Eugenia Silva ha llegado a la alfombra roja con un vestido que combina varias dimensiones de la sofisticación: un cuerpo adornado con plumas y bordados de pedrería, una falda sirena de impecable caída y una espalda descubierta que recordaba que en Venecia, menos nunca es más.
El guiño definitivo ha estado en la diadema joya que corona su peinado, un homenaje explícito a Audrey Hepburn en Una cara con ángel (1957). En esa película, Hepburn interpretaba a una joven bibliotecaria convertida en musa de moda en París, un paralelismo no menor con Silva, que lleva años siendo el puente entre la industria española y la internacional. Con este gesto, Eugenia ha trazado un diálogo con la historia del cine clásico, recordándonos que cada alfombra roja es también una cápsula de memoria cultural.
Clara Galle: la princesa moderna
En el extremo generacional, Clara Galle, con apenas 23 años, encarna la nueva hornada de talento español que el público internacional sigue con atención. Convertida en una estrella tras A través de mi ventana y la serie Olympo, la actriz ha pisado la alfombra roja de Venecia como embajadora de Armani con un vestido que parece salido de un sueño: tul rosa empolvado, escote halter, bordados florales de pedrería y una falda con volumen majestuoso.
El look, rematado con joyas de Tous Atelier y un peinado de ondas al agua al más puro estilo Old Hollywood, ha reescrito la narrativa de la “princesa moderna”: femenina, sofisticada y poderosa a la vez. Venecia, con su aura de eternidad, parece el escenario perfecto para sellar ese relato.
Moda y cine: un mismo lenguaje
El estreno de Frankenstein no solo ha sido un acontecimiento cinematográfico —la crítica ha celebrado con aplausos la visión gótica y contemporánea de Del Toro—, sino también un desfile donde las casas de moda encontraron un altavoz global. Allí han estado Miguel Ángel Silvestre, impecable en un smoking negro de Armani, y Alejandra Onieva, envuelta en un Missoni de lentejuelas con espalda nadadora y joyas de Suárez.
Esta suma de presencias subraya cómo la moda española está dejando huella en los grandes festivales internacionales: desde la elección de diseñadores nacionales en los looks de alfombra roja hasta la visibilidad que las nuevas generaciones de intérpretes dan a nuestras marcas.
El Lido, escenario de iconos
El Festival de Venecia ha sido, desde 1932, un escenario donde el séptimo arte y la alta costura se cruzan inevitablemente. En este 2025, la nómina de estrellas es incontestable: Julia Roberts, Emma Stone, Cate Blanchett, Colman Domingo o George y Amal Clooney ya han dejado sus primeras apariciones por el Lido, en una edición que promete ser histórica. Pero más allá del brillo de Hollywood, España ha conseguido ocupar un espacio central en esa narrativa global. La imagen de Eugenia Silva homenajeando a Hepburn y la de Clara Galle deslumbrando con su look de princesa moderna conviven como prueba de que nuestro país no solo exporta cine y series, sino también un imaginario estético que empieza a ser referente.