Además de ser la más rica de Europa, la familia real de Liechtenstein está considerada una de las más discretas del mundo, lo que provoca que los acontecimientos que implican la aparición pública de sus príncipes generen máxima expectación, y más si se trata de una boda. Este fin de semana se casa María Carolina de Liechtenstein tras cerca de un año de compromiso, y Vaduz, capital del pequeño país, se convertirá en el centro de todas las miradas. La joven, nacida en 1996, es nieta del príncipe Hans-Adam II e hija del príncipe heredero Alois -regente desde hace dos décadas- y Sofía de Baviera. Aunque no está en la línea de sucesión al trono por la Ley Sálica, posee los títulos de princesa y condesa de Rietberg.
Tras una relación tan discreta como ella, María Carolina le dará el 'sí, quiero' a su pareja, Leopoldo Maduro Vollmer, un joven venezolano que trabaja en el sector financiero en Londres, con quien se prometió el pasado octubre. De momento, no se conocen grandes detalles sobre la celebración, aunque sí sabemos que tendrá lugar en la catedral de Vaduz. Tampoco está confirmado que la novia vaya a lucir tiara, pero se espera que lo haga, como suele ocurrir con las novias de la realeza europea y como han hecho las mujeres de su familia que ya han pasado por el altar. Aunque podría sorprender prescindiendo de ella o, incluso, apostando por un tocado moderno, repasamos las piezas más espectaculares y con historia a las que podría tener acceso.
Tiara floral Douglas
Una de las tiaras con mayor significado sentimental, ya que fue la que llevó su madre, Sofía de Baviera, en su boda el 3 de julio de 1993. Para su enlace con el príncipe Alois, eligió un vestido de corte princesa con cuerpo estilo corsé, manga larga y cola de siete metros, y completó el estilismo coronando su voluminoso moño con esta corona. Se trata de una romántica pieza de la colección familiar de la casa de Baviera que data del siglo XIX y perteneció a la madre de Sofía (y, por lo tanto, abuela de María Carolina), la princesa Isabel, que era condesa sueca antes de casarse. También la lucieron varias de las hermanas de Sofía en sus respectivos enlaces, así que sería perfecta si la novia quiere tener un guiño con su familia materna.
Tiara Fringe
Si prefiere subrayar su rol dinástico y optar por una más ligada a la casa real de Liechtenstein, la perfecta es la tiara Fringe, estilo kokoshnik de diamantes, pieza histórica de la familia y uno de los grandes símbolos del joyero real. Este tipo de tiaras, llamadas también 'rayos de sol' o 'de flecos' son un clásico en las colecciones reales europeas. De hecho, países como Reino Unido, Dinamarca y Suecia atesoran piezas similares.
En el caso de la de los Habsburgo, es un modelo tradicional del siglo XIX con diamantes engastados en plata y oro que perteneció originalmente a la tatarabuela de María Carolina, la archiduquesa Elisabeth Amalie de Austria. Posteriormente, en 1967, la abuela de la futura novia, Marie, la llevó para casarse con el príncipe Hans-Adam II. Más recientemente, en 2021, su prima María Anunciata la escogió para su boda religiosa en 2021.
Tiara Kinsky
La tercera joya que podría escoger esta novia es la tiara Kinsky Honeysuckle, una pieza del siglo XIX que fue originalmente un regalo de bodas para la princesa María Josefa de Liechtenstein en la década de 1870, y fue posteriormente adquirida por el príncipe Hans-Adam II para su esposa, Marie, quien la lució por primera vez en 1993 con motivo de la preboda de su hijo, el príncipe Alois.
Desde entonces, han sido varias las novias de la familia que la han lucido en sus bodas: Tatiana, hija de Hans-Adam y Marie, en 1999; Angela Brown, que se casó con Maximiliano, el otro hijo de los príncipes, en el 2000 y, por lo tanto, es tía política de María Carolina; y María Astrid de Liechtenstein, que se casó en Italia en 2021.
En cuanto al diseño, se trata de un diseño floral muy romántico y etéreo, inspirado en la madreselva, símbolo de amor eterno y fidelidad. Está realizada en oro y plata y decorada a base de cientos de diamantes tamaños que adoran cada pétalo