Salud

Motivos, muy serios, que causan caspa en tu gato

La caspa es un elemento de alarma sobre el estado de salud de tu mascota. Cuando tu gato sufre de un desequilibrio alimentario, estrés o parásitos, podrás ver en su piel que algo no funciona del todo bien.

Por David Navarro

Igual que en los seres humanos, la caspa de los gatos es debida a una capa de piel muerta que, al desprenderse, se elimina en forma de capas muy finas, más bien puntitos blancos que quedan suspendidos sobre el pelaje. También como en el caso de los humanos, un gato con caspa tendrá problemas de sequedad en su piel, y ésta le producirá incomodidad e incluso cierto dolor.

En función de la cantidad de caspa que tenga nuestro gato, es recomendable asistir al veterinario. Si le vemos muy molesto o si esta situación impide su vida normal, será determinante que el veterinario evalúe los posibles motivos y aplique un tratamiento. Sólo él podrá explorar de forma clara las causas de esta caspa y tratar clínicamente los motivos, si es necesario.

A continuación vamos a darte una perspectiva de las posibles causas que, como verás, no son ni pocas ni inocuas. Ten en cuenta que la piel del felino susceptible de tener caspa le envuelve completamente, no es sólo en la cabeza como en el caso humano, sino que cada pulgada de su cuerpo puede verse trastocada por esta situación, con incomodidad y picazón.

Obesidad y ácaros

Cuando pensamos en los problemas de salud que puede provocar a un gato un estado de sobrepeso solemos enumerar problemas cardiacos, óseos o respiratorios. Sin embargo, hay un problema añadido que no salta a la vista, y es la caspa. Los gatos obesos tienen mayor dificultad para moverse y eso les evita poder acicalarse como deben.

Para los gatos, el acicalamiento es la forma de acabar con las pieles muertas, regenerar su dermis y su pelaje, protegerse de bacterias, hongos y demás infecciones. Cuando un gato padece obesidad, sus proporciones físicas se trastocan y no consigue acceder por igual a todas las zonas de su cuerpo, por lo que su higiene personal quedará en suspenso y así se podrá generar una sequedad que conducirá posteriormente a la caspa.

Este es un proceso complejo y que puede tener varias fases, primero la caspa puede ser producida por no acabar con las pieles muertas, pero posteriormente esta higiene deficitaria puede favorecer el anidamiento de un ácaro denominado Cheyletiella, que produce otro tipo de caspa mucho peor que la natural de tu gato. A este ácaro se le denomina “caspa andante”, y no solo es caspa sino que son parásitos muy pequeños, visibles a simple vista, que se alimentan de las pieles muertas y se reproducen a gran velocidad.

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Parásitos y hongos

Los ácaros son parásitos, porque cuando anidan en un gato se aprovechan de su huésped y pueden producirle un serio perjuicio. Sin embargo, no solo existe el riesgo de contraer Cheyletiella, que sería el ácaro más común. Otro tipo sería el Demodex, y éste produce en los gatos un daño mucho mayor.

Los felinos aquejados por el Demodex empiezan a quedarse calvos y a su vez desarrollan una gran cantidad de caspa, pues éste parásito provoca una lesión dérmica que cambia el ph del cuero cabelludo y lo reseca al extremo, acabando con su pelaje y generando un desajuste importante en la textura de su piel.

Una reacción similar la producen también los hongos, aunque no se denominan técnicamente como parásitos, el proceso es parecido. Popularmente se dice que los gatos con hongos tienen “la tiña”, pues la piel de éstos presenta heridas y caspa. Esta infección fúngica debe ser atajada cuanto antes con ayuda de un tratamiento veterinario.

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Alimentación e hidratación

No todos los motivos son tan graves como los parásitos o los hongos. También una dieta incorrecta puede ser la causante de la caspa de un gato, si su alimentación presenta carencias significativas de ácido graso omega 3 probablemente se presente este síntoma en tu mascota, lo que denota que es urgente tomarse en serio su alimentación. 

Cuando la comida que ingiere el gato es de mala calidad esta circunstancia se traduce en un desequilibrio de los nutrientes en su organismo y poco a poco eso desencadenan consecuencias visibles. Una de ellas es la caspa, pues la piel deja de tener la consistencia necesaria, se deshidrata y no se regenera con la calidad y velocidad necesaria.

Ansiedad y estrés felino

Aunque hasta hace poco no se tenía en cuenta la salud emocional de las mascotas, lo cierto es que todos los animales pueden sufrir cuadros de estrés suficientes como para variar su salud y hacer patente, fisiológicamente, que algo no va bien en su interior. Los gatos son una de las especies que más claramente demuestran su ansiedad con fallos en su salud. La caspa es una consecuencia asociada tras sufrir alopecia o irritación de su cuero cabelludo, provocado por el estrés: una mudanza, más ruido en casa de lo habitual, falta de intimidad o espacio para él… las causas que pueden provocar estrés en un gato son muchas y muy variadas, pero casi todas tienen que ver con el entorno.

La salud es siempre un círculo vicioso, basta que se produzca un desequilibrio para que otras facetas del organismo se vean implicados. Cuando un gato sufre estrés, puede también dejar de alimentarse o hidratarse correctamente, lo que no hará sino acrecentar la posibilidad de tener caspa. Por otro lado, un gato estresado, se podrá acicalar más compulsivamente, erosionando su cuero cabelludo, rascándose de forma nerviosa y ahondando en las heridas. 

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