por Laura Alesanco

El gusto por la búsqueda del bienestar y el cuidado de la salud interior se ha convertido en los últimos años en una tendencia en alza, con la meditación y el Mindfulnes como prácticas principales. Sin embargo, con el paso del tiempo las técnicas se han ido perfeccionando y combinando, en un camino hacia la búsqueda de esa paz interior, con nuevas propuestas como el mindful fitness o el Zen CoachingEn este contexto, el Sound Healing ha ido ganando una posición cada vez más importante, hasta terminar convirtiéndose en una de las prácticas más extendidas y el futuro sustituto del Mindfulness

Originado en la Antigua Grecia, el Sound Healing es una técnica que se basa en el concepto de la resonancia, que hace referencia a la frecuencia vibratoria de los objetos. Al igual que les sucede a todos los elementos que forman el universo, nuestro cuerpo, nuestros órganos y nuestras células se encuentran en constante vibración. Cuando estas vibraciones no producen la resonancia adecuada, se vuelven disonantes, lo que puede generar problemas de salud. A través de la aplicación de frecuencias sonoras en los campos energéticos que rodean el cuerpo, el Sound Healing consigue estimular ciertas áreas específicas del cerebro que te ayudan a relajarte y liberar la tensión, así como incrementar la creatividad y potenciar el aprendizaje y la memoria. Pequeños baños de sonido que te permitirán solucionar una gran variedad de problemas, desde reducir el dolor físico y emocional hasta tratar enfermedades crónicas e incluso liberar tus miedos. En muchas ocasiones se practica combinado con otros tipos de terapia como yoga, meditación, reiki o reflexología, entre otras.

Los sonidos, generados en vivo en sesiones de terapia, necesitan alcanzar unas frecuencias determinadas, por lo que es necesario utilizar instrumentos y técnicas concretas para producrlos. Entre los más extendidos se encuentran los cuencos de cristal, cuencos tibetanos, monocordios (un instrumento musical de una sola cuerda tradicionalmente utilizado para acompañar las composiciones musicales de una sola línea melódica) y otros instrumentos típicos de los chamanes. También se pueden realizar los sonidos a través de la voz como el es el caso del canto difónico, que consiste en crear una reververación sonora que produce dos sonidos simultáneos con una ligera variación. 

En la Antigua Grecia, al igual que ha sucedido a lo largo de la historia, la música ya se utilizaba para tratar diferentes enfermedades, como problemas psicológicos, elevar la moral de los soldados de las tropas militares e incluso aumentar la productividad de los trabajadores. En la actualidad, esta práctica se ha recuperado y se ha convertido en una tendencia en alza que promete alcanzar, e incluso superar, la popularidad del yoga y el mindfulness

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