¿Qué es la felicidad? Esta meta tan ansiada como subjetiva no solo podría definirse, sino también entrenarse, según la neurofisiología. "Cuando hablamos de felicidad, nos referimos a la combinación de un estado de paz o de calma interior con otro de ilusión y alegría", explica David Vargas, especialista en psiconeuroinmunología clínica y cofundador de Regenera. Con él recorremos el papel que juegan las diferentes hormonas como directoras de orquesta de nuestro bienestar y le preguntamos sobre cuáles son las formas más efectivas de activar la bioquímica del bienestar para poder ser más feliz en este Blue Monday y siempre.
Así se consigue la felicidad bioquímica
Dos son las hormonas protagonistas de un profundo estado de paz: la serotonina y el GABA. "Ambas son clave en la activación del sistema nervioso parasimpático (responsable de promover la relajación) y en la sensación de calma interior. El cerebro las libera cuando llevamos a cabo actividades con las que estamos alineados desde nuestro interior", describe Vargas.
En cuanto a la ilusión, segundo componente de la "felicidad bioquímica", tiene que ver con la dopamina, pero no la rápida que generan el scroll infinito, la comida basura o las compras compulsivas. "En nuestra fisiología se da una respuesta dopaminérgica natural -como cuando tengo hambre real, como y siento placer- que va acompañada de serotonina, endorfinas y encefalinas, una combinación que da sensación de realización". "Las hormonas, cuando actúan de forma independiente, provocan una serie de emociones, y cuando lo hacen orquestadamente, generan esa plenitud equiparable a lo que podríamos denominar felicidad".
Entrena las hormonas del bienestar
David Vargas compara la manera en que se alinean nuestras hormonas con una orquesta en la que, cuando confluyen dos instrumentos, generan un tipo de sonido, y cuando lo hacen tres, este cambia. "Las hormonas son dependientes del entorno, de las emociones o de las necesidades biológicas, y se van orquestando como si fueran una melodía". Y, por supuesto, se pueden entrenar: "El sistema nervioso funciona a través de redes neuronales que, en base a aquellas conductas que se llevan a cabo de forma repetitiva, se refuerzan.
Es en esas sinapsis donde se liberan las neurohormonas". El experto pone varios ejemplos: si entrenas a tu cerebro para trabajar bajo escenarios de reto, como ocurre en deportistas de élite, la capacidad de generar dopamina más noradrenalina dará lugar a una forma de actuar cada vez más competitiva; por contra, si creas el hábito de una conducta social cooperativa, desarrollarás la capacidad de generar oxitocina. Y con meditación o ejercicios de respiración lograrás una mayor producción de serotonina y activación del sistema parasimpático y, por ende, mayor conexión interior.
Hábitos que sabotean la neuroquímica del bienestar
También para estos neuromensajeros existen disruptores a distintos niveles. "La ausencia de luz solar impacta en la producción de serotonina y melatonina, o la ausencia de propósito, el movernos únicamente desde la búsqueda de recompensas superficiales o materiales, puede generar falta de oxitocina. La neuroinflamación, que se produce por falta de descanso, hiperpermeabilidad intestinal a consecuencia de una microbiota alterada o una alimentación rica en procesados también es un gran disruptor".
La luz natural durante todo el año -no solo los meses de verano- produce una regulación de hormonas con beneficios a nivel biológico y emocional
¿Qué más podemos hacer para activar las hormonas de la felicidad?
Este experto nos explica cómo deberíamos vivir nuestra vida para que alcancemos un mayor bienestar mental:
Vivir con propósito: "Conecta con lo que eres y te hace vibrar. Si llevas una vida de autómata, centrada en el tener y en la superficialidad, sin que haya una conexión, difícilmente va a poder haber una regulación de las hormonas a modo de orquesta para que nos beneficien a nivel biológico y emocional".
Mundo exterior: "Vivimos demasiado en el interior y la exposición a la luz natural regula la mayoría de ejes neurofisiológicos. No vale pasarse todo el año encerrado en un despacho y el mes de julio ponerse a tomar el sol. Hay que procurar que haya vida exterior durante todo el año".
Hambre y sed reales: "Debemos alimentarnos cuando de verdad tengamos hambre y sed, y con alimentos reales -frutas, verduras, tubérculos, pescado, carne, huevos, aceite de oliva y agua-, no estar todo el día comiendo sucedáneos o productos hiperpalatables que engañan a nuestro sistema de la búsqueda de recompensa".
Pantallas con control: "Conviene hacer un uso de la tecnología y de las redes sociales inteligente, consciente y responsable; no caer en la trampa de creer que ese es el mundo que importa y utilizarlas con la frecuencia óptima para aprovechar sus beneficios sin caer en una adicción".





