Superar las críticas

Rocío Estébanez, psicóloga: "Las personas dramáticas o fantasiosas no ‘exageran’ la realidad; la viven con mayor intensidad"


Motivos basados en la psicología por los que ser "fantasiosa" o "dramática" tiene más que ver con la creatividad y la introspección, que con la vulnerabilidad


Mujer relajada sonriendo© Getty Images
Paula MartínsColaboradora de Moda y Estar Bien
17 de enero de 2026 - 18:00 CET

Hay muchos comportamientos que socialmente se consideran exagerados, pero en realidad no lo son. Alguien que se emociona mucho, llora fácilmente o vive con intensidad puede ser visto como "dramático", cuando en realidad está experimentando y expresando la vida de manera más profunda. Como explica Rocío Estébanez ( @rocioestebanez_ ), psicóloga experta en emociones y relaciones de pareja: "Socialmente solemos atribuir este adjetivo a una persona cuando siente más, expresa más o imagina más que la mayoría de personas". 

Lo cierto es que, aunque para muchos resulta estridente una personalidad como esta, detrás de esa percepción se esconde todo un entramado psicológico que explica su puesta en escena. "Suelen encontrarse rasgos como una alta sensibilidad emocional, una gran capacidad imaginativa, creatividad o una elevada apertura a la experiencia. No es que estas personas ‘exageren’ la realidad; sino que la viven con mayor intensidad", explica la experta. 

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Qué significa que te llamen fantasiosa o dramática

¿A qué se refiere a que viven con mayor intensidad? Rocío Estébanez lo deja claro: "Perciben más sensaciones y matices, conectan más rápido con lo emocional y tienen un mundo interno muy rico. El problema no está en sentir mucho, sino en vivir en entornos donde esa forma de sentir no es comprendida o validada. A veces ese 'dramatismo' es una buena escapatoria hacia una vida más auténtica (y en algunos casos, pueden desembocar en expresiones artísticas como pintura, arte, escritura, cine, etc)".

Esto significa que tu forma de sentir intensamente no es un defecto, sino un rasgo que puede enriquecer tu vida. Por ejemplo, tal vez notes que disfrutas más profundamente de una película o música, o que percibes emociones que otros pasan por alto. Esa intensidad no es un problema, sino una herramienta que te permite vivir con autenticidad y crear experiencias más significativas. 

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Además, la psicóloga aclara que "Realmente, desde la psicología, etiquetar a alguien como 'fantasioso' o 'dramático' dice más del contexto y del entorno, que de la persona. No suele ser un rasgo fijo de personalidad, sino una reacción relacional. Muchas personas desarrollan una expresión emocional más intensa porque, en algún momento, no fueron escuchadas cuando se expresaban de forma calmada". 

Es decir, en este caso, la connotación negativa recae más en quién mira, que en el que es observado. "Cuando el entorno invalida, minimiza o ridiculiza las emociones, la persona aprende -de forma inconsciente- a elevar el volumen emocional para ser vista. Por eso, en contextos seguros, esas mismas personas suelen mostrarse mucho más reguladas, claras y serenas,", explica Rocío Estébanez.

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Beneficios de sentir todo mucho

Esto quiere decir que si alguna vez sentiste que exagerabas tus emociones o que eras "demasiado sensible", no era tu culpa. Simplemente aprendiste a intensificar tu expresión para que te escucharan en un entorno que no valoraba tu manera de sentir. Cuando estás en un contexto seguro, donde tus emociones son respetadas, puedes expresarte de manera clara y serena, usando tu intensidad como un recurso para conectar auténticamente con los demás y contigo misma.

Si hasta ahora te sentías mal por ser así, la especialista en salud mental recuerda que "no hay nada patológico en sentir intensamente. Al contrario, bien acompañada, esta forma de ser es una enorme fortaleza". Y, ella misma parafrasea a Defred, uno de los poetas de mayor éxito en redes sociales para entender bien a qué se refiere: "Sentir mucho es un problema muy bonito". 

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La próxima vez que alguien califique a otra como dramática o fantasiosa, en un tono despectivo, basta con explicarle esto que la psicóloga comenta a continuación: "Las personas emocionalmente expresivas suelen destacar por su empatía, su capacidad de introspección y reflexión, su creatividad y su conexión profunda consigo mismas y con los demás". Por si no lo entienden: "Son personas que entienden el mundo emocional con una profundidad que otros no alcanzan". 

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¿Hay que regular la intensidad emocional?

Siguiendo las referencias de la psicóloga, parece claro que no hay por qué pensar en estrategias para prescindir de esa sensibilidad. "La clave aquí está en aprender a regular, nombrar y sostener esa intensidad, no en apagarla". Cuando se logra, deja de ser un ‘exceso’ y se convierte en una fuente de autenticidad, sensibilidad y sabiduría emocional”.

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Si, en cambio, esa intensidad te afecta por mucho más que por lo que te dice tu entorno y afecta a tu vida de manera significativa, existen varias pautas a seguir que pueden ayudarte a controlar esa forma de sentir:

  • Aprende a nombrar lo que sientes. Cuando identificas con precisión si estás triste, frustrada, ilusionada o desbordada, la emoción pierde intensidad automática. Poner palabras ordena la experiencia interna y te devuelve sensación de control.
  • Diferencia emoción de acción. Sentir mucho no implica reaccionar impulsivamente. Por ejemplo, darte un tiempo antes de responder un mensaje que te ha removido.
  • Regula el cuerpo para regular la emoción.  Respiración lenta, movimiento suave o contacto con lo sensorial ayudan a bajar la activación emocional cuando te saturas.
  • Elige entornos seguros. Tu sensibilidad florece cuando te rodeas de personas que escuchan sin minimizar. En contextos invalidantes, es normal que la intensidad aumente como defensa.
  • Canalizar la intensidad. Escribir, crear, reflexionar o hablar con alguien de confianza transforma el desborde en expresión con sentido.
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Esa intensidad es una fortaleza. Aprender a gestionarla te permite disfrutar de tus emociones sin miedo, usar tu creatividad y empatía como herramientas para conectar con otros, y vivir de manera más auténtica y profunda. Tu sensibilidad no es un problema, sino una cualidad que te hace única y capaz de experimentar el mundo con matices que otros no perciben.

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