Anna Ferrer Padilla ha abordado recientemente un problema común: el de las molestias digestivas y la hinchazón abdominal o los gases después de las comidas. Hay a quienes, como a ella, esta incómoda sensación los acompaña incluso cuando se decantan para almorzar por las alternativas más saludables. Para atajar el asunto, los expertos advierten de que no basta con dejar de ingerir aquellos alimentos que creamos que nos pueden estar sentando mal. Conviene buscar la raíz del problema haciéndonos las pruebas pertinentes. Te contamos cuáles son los síntomas exactos de la creadora de contenido y empresaria y cuál es la mejor recomendación profesional al respecto.
¿Qué le pasa a Anna Ferrer?
"En 2017 me fui de Erasmus y de un día para otro me empezaron los problemas de estómago (yo antes comía absolutamente de todo y nunca me encontraba mal). Al volver a España me detectaron el Helicobacter y el tratamiento me dejó aún peor.... Después de muchas vueltas, pruebas, médicos... llegamos a la conclusión de que era sensible al gluten e intolerante a la lactosa. Hice todo tipo de dietas que me mandó mi nutricionista y mejoré mucho, pero desde el año pasado vuelvo a estar fatal, como estaba al principio. Hoy he cenado normal, sin gluten y sin lactosa y me ha sentado muy mal. Así que mañana voy a llamar y volver a hacerme todas las pruebas y a intentar arreglar esto".
Es la reflexión que Anna Ferrer ha compartido con sus seguidores virtuales y nos hemos puesto en contacto con la dietista- nutricionista Fátima Japón para saber (de una vez por todas) cuál sería el paso a paso más adecuado para abordar el problema si tienes los mismos síntomas que la influencer.
La opinión de la nutricionista Fátima Japón
Según nuestra experta, "lo más importante es descartar causas orgánicas antes de seguir restringiendo la alimentación". Así que quitarse el gluten y la lactosa sin saber qué nos puede estar pasando no parece ser a priori la solución más acertada.
En primer lugar, tiene sentido comprobar que no exista una infección activa o mal resuelta, así que Fátima le repetiría a Anna el test de aliento o antígeno en heces para Helicobacter Pylori. La nutricionista señala que también es recomendable hacerse una analítica completa que incluya: hemograma, hierro, ferritina, vitamina B12 y ácido fólico (para valorar posibles déficits por malabsorción), marcadores de inflamación, función hepática y renal.
A nivel intestinal, la experta asegura que una prueba muy útil es la calprotectina fecal, que permite, según explica, descartar inflamación intestinal y diferenciar entre un problema funcional y uno inflamatorio. En relación con el gluten, para Fátima es importante aclarar algo clave: "las pruebas para diagnosticar enfermedad celíaca solo son fiables si el paciente está consumiendo gluten en ese momento. Si lleva tiempo sin tomarlo, los anticuerpos pueden salir negativos aunque exista el problema. Por eso, en estos casos no se debe afirmar ni descartar celiaquía a la ligera".
Para la lactosa, Fátima explica que "lo ideal es confirmar la intolerancia mediante un test de aliento, en lugar de asumirla sin pruebas". "Cuando los síntomas incluyen mucha distensión abdominal, gases o empeoran incluso con comidas correctas, también conviene valorar SIBO", apunta la experta. "No es aconsejable recurrir a test de intolerancias IgG ( mide los anticuerpos inmunoglobulina G (IgG) en sangre para identificar posibles "sensibilidades" alimentarias) ni seguir acumulando restricciones sin un diagnóstico claro", advierte. "Estos casos no se resuelven solo con dieta, sino con un buen diagnóstico y a partir de ahí trabajamos la alimentación", recalca. Así, la decisión que ha tomado Anna Ferrer de repetirse las pruebas que se hizo en su momento es la manera de proceder más acertada para nuestra experta.








