“Mis hijos han sido mi motor, porque han visto a todo lo que he tenido que renunciar”, confiesa Estefanía Unzu Ripoll, más conocida como Verdeliss, una frase que resume el corazón de su historia: entrenar, competir y perseguir sus sueños mientras atiende con cariño a sus ocho hijos sin morir en el intento. Eso sí, no oculta que “a veces siente que algo siempre queda pendiente" y que es “la madre más imperfecta” —porque no duerme bien, llega tarde o se estresa— y que esa “rutina caótica” es al mismo tiempo lo que le mantiene viva, porque le permite avanzar y cumplir metas personales sin renunciar a la vida familiar. Además, asegura que alcanzar los 40 años, que cumplió el pasado cuatro de mayo, ha sido muy empoderante para ella, rompiendo con la idea de que exista un declive a esa edad: “Me siento más fuerte y más consciente de lo que quiero”
Gran parte de su entrenamiento se desarrolla en su casa de Pamplona, donde la cinta de correr y la bicicleta elíptica se han convertido en sus aliadas principales. Son sesiones de entre 45 y 90 minutos, normalmente a primeras horas de la mañana o por la noche, cuando la casa está más tranquila y los hijos dormidos, una manera práctica de sumar kilómetros sin apartarse de su vida familiar. Ella misma ha dicho que no tiene un entrenador ni sigue un plan rígido: prioriza la satisfacción y el disfrute por el deporte antes que la exigencia extrema,“Pongo las prioridades: si toca descansar, disfrutar de momentos especiales, atender el trabajo o cumplir compromisos, paro y listo”. En una entrevista deportiva explicó que suele entrenar “a horas intempestivas, antes de que salga el sol o cuando todos duermen” porque ese es el momento en que “el resto del mundo no me necesita”. En ciertas etapas incluso ha cambiado el coche por correr para acumular kilómetros en desplazamientos cotidianos.
Además del cardio, Verdeliss incorpora rutinas de fuerza y pesas en su entrenamiento, algo que entrena en su pequeño gimnasio doméstico equipado con banco multifunción, mancuernas y bandas elásticas. Las sesiones de fuerza, de 30 a 45 minutos, combinan ejercicios como sentadillas, press de pecho, remo con mancuernas, planchas y trabajo de hombros y brazos, con el objetivo de fortalecer la musculatura y prevenir lesiones. Su padre, Fernando Unzu, entrenador de atletismo, suele supervisar estas rutinas, Tras cada entrenamiento, dedica tiempo a movilidad y estiramientos enfocados en espalda, piernas y zona core, una práctica que ha mostrado incluso en redes sociales y que ha sido destacada por la prensa como clave para mantener un cuerpo funcional y recuperado tras entrenamientos intensos.
La nutrición acompaña este estilo de vida activo con sentido práctico: antes de entrenamientos largos y carreras, prioriza hidratos complejos como pasta, arroz o pan para asegurar la energía necesaria, mientras que las proteínas magras y las grasas saludables forman la base de su recuperación muscular. También incluye alimentos funcionales como remolacha, que favorecen el transporte de oxígeno, mejorando el rendimiento en esfuerzos prolongados.
En una entrevista con ¡HOLA! donde reflexionó sobre su vida y metas, Verdeliss también compartió cómo sus hijos vivieron una de sus grandes hazañas, como cruzar la meta de la maratón de Valencia con su mejor marca personal: “A cada kilómetro siento que soy esa mamá que ellos ven muchas veces entrenando —y les enseña que detrás del éxito hay mucho trabajo, fuerza de voluntad y disciplina—. Supongo que es como una lección de vida: si tienes un sueño, pico y pala… nada cae del cielo”. Añadió que la llegada de sus hijos a la meta fue recibida con la misma ilusión con la que ella les anima desde la grada en sus propias actividades deportivas.
Para ella, esto no es solo deporte. Es una forma de amor propio y de enseñanza para sus hijos, una manera de integrar su pasión sin renunciar a su papel de madre, esposa y empresaria. Y aunque confesó que no busca obsesionarse con rendimientos, sí ha señalado que el deporte le ha dado bienestar mental, equilibrio y una nueva perspectiva de la vida, un momento que describe como “romper discursos de declive y abrazar lo que verdaderamente te hace feliz”.
La historia de Verdeliss es un testimonio de que sí es posible perseguir metas personales sin abandonar a quienes amas y su ejemplo inspira a muchas mujeres a encontrar su equilibrio y a creer que la pasión por algo puede coexistir con la maternidad y la vida cotidiana.










