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Nayara Malnero, terapeuta de pareja: "Un narcisista busca hundirte emocionalmente, se alimenta de ello"


No es lo mismo la falta de interés, que el egoísmo o el narcisismo: aprende a diferenciarlos con los consejos de una experta en relaciones y salud mental


Image© Getty Images
Paula MartínsColaborada de Moda y Estar Bien
31 de agosto de 2025 - 6:00 CEST

Seguro que alguna vez te has preguntado si la actitud de alguien hacia ti responde a egoísmo, simple falta de interés, o si en realidad estás delante de un perfil más complejo, como el de un narcisista. Aunque a veces usamos esos términos como sinónimos, no lo son: detrás de cada uno hay motivaciones distintas y también maneras diferentes de relacionarse.

La psicóloga, sexóloga y terapeuta de parejas, Nayara Malnero (www.naraya-malnero.com), lo explica con claridad: "Lo primero que tenemos que aclarar es que el narcisismo, a pesar de que es un término que utilizamos muy alegremente, se trata de un trastorno de personalidad. Una persona narcisista jamás se reconocerá como narcisista, porque su trastorno impide que vea su infinito egoísmo y la manipulación que hace con los demás". Es decir, aunque con frecuencia atribuimos este término a las personas, especialmente al hablar de relaciones, lo cierto es que conviene distinguir los conceptos. Para poder tildar a alguien de narcisista, hay que saber bien su diferencia con alguien que, simplemente, es egoísta.

chica beso espejo© Getty Images

Aquí aparece la primera gran diferencia. Mientras que cualquiera puede ser egoísta o mostrarse desinteresado en algún momento, el narcisismo implica una dinámica de manipulación más profunda. No se debe confundir con el amor propio. "Lo que ocurre es que, todos, a veces, podemos tener comportamientos narcisistas y que no impliquen un buen trato hacia los demás. Una persona con falta de interés hacia otra puede simplemente rechazarlo o puede, por ejemplo, dejar de responder. Sin embargo, el narcisista, generalmente, lo que busca es la manipulación emocional de la persona y hundirla emocionalmente", detalla la terapeuta.

pareja discutiendo© Getty Images

Cómo diferenciar el narcisismo del egoísmo o la falta de interés

Rechazar a alguien no es lo mismo que hacerle sentir inferior. Y ahí se traza la línea más clara. "Una cosa es que tú no me intereses o te rechace, y otra que te haga sentir inferior a mí, que te haga sentir poco válido por el hecho de que yo no te acepte o que no eres suficiente", concreta la experta. El límite, como resume, está en el maltrato emocional: "Hay un límite en el que hay maltrato y manipulación emocional, y ahí es donde está la gran diferencia. Todos podemos ser un poco egoístas o tener faltas de interés, pero un narcisista es un maltratador, además, inconsciente, porque el problema, para un narcisista, siempre lo vas a tener tú, no él. Es un trastorno de personalidad".

Cuando nos encontramos con alguien que nos confunde, conviene identificar si detrás hay simple desinterés, egoísmo o un patrón más dañino. "Desinteresados podemos ser cualquiera, y una persona desinteresada puede ser desinteresada y muy educada y responsable emocionalmente, pero, simplemente no le interesa alguien y ya está".  Ese es el caso más sencillo: duele, pero no hay una intención de manipular. Con el egoísta, la historia cambia: "El egoísta es esa persona que no tiene cuidado emocional y a la que, quizá, no le interesas demasiado y simplemente te puede hacer ghosting o no tener responsabilidad afectiva. El egoísta mira más por sí mismo que por cualquier otra persona, o que por las personas que le generan poco interés."

Confundir términos y comportamientos es habitual. Por eso, conviene prestar atención a las explicaciones de Nayara Malnero: "Todo son niveles El desinterés es genuino y molesta, pero tenemos que aceptarlo como adultos responsables emocionalmente; el egoísta es irresponsable emocionalmente, pero no busca deliberadamente dominar o manipular; el narcisista busca hundirte porque él se alimenta de ello".

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Estrategias para protegerse

Una vez que diferenciamos entre estos perfiles, la pregunta lógica es cómo actuar. Encontrarse ante cualquiera de las tres situaciones puede ser difícil, no obstante, la gestión emocional a llevar a cabo es diferente en cada una de ellas, y la intensidad del daño o malestar que puedan provocar, también.

Para el caso más leve, el de una persona que se siente lejana a nosotros y que parece no importarle lo que pasa por nuestra vida o cómo nos sentimos, el consejo es claro: "Si algo queda claro es que tenemos que alejarnos tanto de alguien que tiene desinterés por nosotros, como de quien no nos quiere bien. El problema es que muchas veces seguimos guardando la esperanza de que esa persona va a cambiar, pero las personas solo cambian cuando ellas quieren y lo desean, nunca somos nosotros los que nos lo ganamos o los que lo logramos así que, el primer paso es alejarte si alguien no está interesado por ti".

Con alguien egoísta la dinámica puede permitir diálogo, pero con matices: "Puedes razonar y explicarle lo que te duele, marcando límites para que no lo vuelva a repetir, pero tampoco te interesa estar con una persona egoísta. Puedes explicárselo para sentirte bien, y luego alejarte". La comunicación, en este caso, es clave.

En cambio, frente al narcisista la recomendación es rotunda: "Con el narcisista no merece la pena ni siquiera explicarse, ya que va a utilizar tu dolor y tus explicaciones racionales para hundirte emocionalmente con lo cual, con el narcisista, lo único que tenemos que hacer es girarnos y no dar aprecio."Aquí, la estrategia se basa en no dar espacio a la manipulación: "Esa es la mejor forma de defenderte de un narcisista. Nunca utilices argumentos emocionales, y sólo informaciones sencillas con frases cortas. Por ejemplo, puedes decir 'me voy, ya no me interesa esta conversación', 'ya no me interesa esta relación'. No justificar más, porque toda justificación la utilizarán para manipularnos y hundirnos emocionalmente".

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La historia mitológica griega de Narciso cuenta que era un joven que, al verse reflejado en el agua, cayó enamorado de sí mismo. Es entonces cuando, tras una condena y rechazar a Eros, comienza a obsesionarse con la belleza que le despierta su propia imagen, hasta llegar a morir por amor hacia sí mismo. Teniendo como referencia este mito, un narcisista sin psicoterapia, y en ocasiones más agudas, sin los medicamentos adecuados,  actuará siempre de la manera que ha contado la terapeuta de parejas. La clínica Mayo lo define claro: "Necesitan y buscan demasiada atención, y quieren que las personas las admiren. Es posible que a las personas con este trastorno les cueste comprender o no les importen los sentimientos de los demás". 

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