¿Has oído hablar del 'negging', la forma de ligar tóxica que domina en las aplicaciones de citas?

Conquistar camuflando insultos u ofensas para que parezcan halagos. Esta nueva táctica de ligue es una de las más comunes, pero también una de las más dañinas.

Por Paula Martíns

En la película argentina No te enamores de mí (2014), sus protagonistas, Carlos e Irene, se conocen en una librería y, tras un flechazo a primera vista, deciden empezar a compartir momentos juntos con una sola condición: no enamorarse. Si la historia de esta producción cinematográfica puede resultar familiar a cualquier persona soltera que esté buscando el amor, su título puede serlo todavía más. Es probable que alguna vez te hayan dicho esa frase, o puede también que alguna vez hayas sido tú el que la ha pronunciado. Es posible que si no lo hayas hecho, en cambio, te hayas encontrado scrolleando por las aplicaciones de citas con biografías de personas que, desde el primer momento, usan la negación más intransigente para ligar. O lo que es lo mismo, el negging.

"Si no te gustan las películas de ciencia ficción, no tenemos nada que hacer", "si esperas que yo inicie el chat, toma asiento" o "no quiero a personas que me hagan perder el tiempo". Entre las infinitas descripciones que cada usuario muestra en sus perfiles de estas plataformas, el negging es una pauta muy común que toma origen en creencias sociales que el humano ha ido construyendo desde inicios de la historia. El eterno debate sobre "los que se pelean se desean" o "amores reñidos son los más queridos" son teorías que nos llevan a pensar que lo malo, atrae. En este caso, el negging cumple todos los patrones. Se trata de ligar partiendo desde una hipotética situación de superioridad o intolerancia, un comportamiento que sitúa al que lo realiza en un escalón predominante y, al que en este caso conquista, en uno inferior.

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Ali (@findingmrheight), una de las tiktokers del momento, que es también coach de citas, hizo viral en la red social un vídeo en el que explica esta actitud tóxica de ligue. "El negging se produce cuando alguien te insulta para aumentar su valor en tu cabeza", dice en su publicación. Un acto que, si a priori pudiera parecer inexplicable, ineficaz y carente de sentido, guarda tras su puesta en escena una razón que consigue hacer que sea una táctica de ligue que funciona, como cuenta la propia coach del amor: "Una parte de nuestro cerebro piensa que me insultan porque deben ser mejores que yo, entonces necesito probarme ante ellos poniendo el listón bastante alto". Es decir, el negging funciona porque nos enfrenta a nosotros mismos, nos empuja a superar esa situación y a demostrar que podemos hacer frente a ella. 

Si un usuario advierte que es selectivo a la hora de hablar con otra persona y te escribe, te sientes elogiado por haber sido elegido. En el caso de recibir la advertencia sobre el "no-enamoramiento" que describe la película argentina de Federico Finkielstain, probamos, o bien, que no vamos a enamorarnos, o todo lo contrario: que podemos hacer que sea la otra persona la que termine enamorándose. Es un juego en el que se cruzan varias actitudes dañinas que al final terminan convirtiendo la relación en un duelo de autoestimas y jerarquías de poder y mandato.

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¿Qué hacer ante el negging?

Existen varios niveles de negging. Los más descarados se basan directamente en comenzar la relación con un insulto o una negación sobre la otra persona ("si no eres como en tus fotos ni te molestes en escribirme"), pero el nivel que pasa más desapercibido es el del negging decorativo, el que parte de halagos disfrazados y camuflan mofas en lo que, aparentemente, parecen piropos ("nunca me han gustado las bajitas, eres una excepción", "siempre he estado con chicas 90-60-90, pero tú me haces sentir mejor" o "nunca imaginaría que te gustaría esa serie").

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Reconocer este comportamiento no siempre resulta fácil, pero lo primero que hay que hacer es tomar conciencia de los momentos que nos hacen sentir mal. Analizarlos y buscar exactamente cuál es la fuente de ese sentimiento es el primer paso para poder identificarlo. Una vez encontrado el comportamiento tóxico, bastará con actuar con seguridad ante el mismo, anteponiendo nuestra autoestima y no entrando en ese juego que, tanto en un comentario aislado como en un conjunto de frases, puede terminar debilitando nuestra confianza y provocando daños en la salud mental.

Si no eres capaz de hacer frente a esta situación, el mejor consejo es alejarse de la persona que realiza el negging, siendo consciente de que suele ser una conducta repetitiva que puede desembocar en un gran impacto psicológico. Al igual que otras pautas conductuales sobre las interacciones sociales que toman término anglosajón como el ghosting o el whelming, el negging está a la orden del día. Puede que, eso sí, ahora te resulte más fácil identificarlo.