La enseñanza de los tres monos sabios y cómo aplicarla en esta época

La enseñanza de los tres monos sabios y cómo aplicarla en esta época

No ver, no escuchar y no hablar ¿por qué es algo tan necesario en los tiempos que corren?

por Laura Bech

Vivimos rodeados de información, conectados un gran número de horas a las redes sociales, en ocasiones sin preguntarnos para qué sirve esa carga de contenido del que disponemos. Es hiperconectividad y la necesidad de conectar con los demás aunque sea en el plano virtual, sumado a la época críticia que estamos viviendo, puede hacernos adoptar posturas que no nos benefician a nosotros ni a nuestro entorno. En estos momentos, por tanto, quizá sea buena idea recurrir a la sabiduría popular o aquellas enseñanzas que nos ayudan a adaptarnos mejor a las crisis y a relacionarnos mejor con las personas con las que convivimos, ya sea en casa, o a través de la red. Es el caso de la de los tres monos sabios. Te contamos qué representa esta simbología que habrás reconocido ya por ser un icono frecuente en los mensajes de whatsapp. 

Qué representan los tres monos sabios

Los tres monos sabios es una una escultura realizada en madera por el artista japonés Hidari Jingorō en 1636. La pieza está ubicada sobre los establos sagrados del santuario de Toshogu, en Nikko, en la parte norte de Tokio. Los siglos no han mermado el valor de su significado y el paso de la historia solo ha puesto de manifiesto el valor del mensaje que representan

Mizaru, Kikazaru y Iwazaru, el nombre de cada mono, significa no ver, no oír y no decir. No se trata de una postura sumisa, que acepta sin más lo que sucede, sino de no emitir comentarios que hagan daño a otros o a nosotros mismos. En la actualidad existen varias interpretaciones sobre el significado exacto de cada mono, pero la mayoría llega a la misma conclusión: procura no hablar de más, ni escuchar o ver aquello que te acerque al mal. 

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Ver, escuchar y hablar sobre los demás

Esta historia transmite un código moral que recorrió kilómetros y cruzó fronteras, venció al tiempo y resistió culturas. Cuando esto ocurre estamos en presencia de una enseñanza que trae consigo un valor intrínseco. Un concepto que, si somos capaces de interiorizar, nos ayuda a crecer como personas, mental y espiritualmente. 

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La representación de esta escultura japonesa podemos aplicarla a diario a lo que se conoce como el filtro de las tres dimensiones. Si nos dejamos llevar por su nombre parece una fórmula compleja que nos llevaría mucho tiempo aprender, sin embargo, es probable que lo hagas sin ser consciente de ello.

Las tres preguntas que deberíamos hacernos antes de hablar mal 

El filtro de las tres dimensiones consiste en preguntarte a ti misma, antes de hacer un comentario malicioso, unas pocas preguntas: ¿es verdad?, ¿es positivo? y ¿es necesario? 

Somos seres sociales, disfrutamos de la vida en compañia, de pasar tiempo rodeados de otras personas, de compartir experiencias, de hablar y escuchar. Expandir un rumor, comentar algo que no has contrastado ni comprobado puede hacer mucho daño. No deja de ser un pensamiento negativo que ronda por tu mente y que compartes con otras personas. Si aquello que vas a comentar no es bueno y positivo, si no construye ni ayuda a mejorar ¿para qué contarlo? Por último deberíamos preguntarnos si hablar mal sirve para algo más que para pasar el rato. 

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Podríamos añadir una cuarta pregunta: ¿te gustaría que hicieran eso contigo? Todos nos equivocamos, bastante tenemos con ello como para sumarle el juicio y la opinión de los demás. 

Cada mono representa una actitud a tener en cuenta que en conjunto refleja una lección de sabiduría y espiritualidad. No veas aquello que te hace daño, pero ten en cuenta también que hay muchas cosas que no ves, que no conoces. No hables mal, no dañes con tus palabras, ni cuentes lo que no sabes,  por último, no escuches lo que no tenga un propósito constructivo.

Los tres monos y las redes sociales

¿Te has preguntado cuál es el sentido de espiar las vidas ajenas? Las redes sociales son una ventana, muchas veces indiscreta, que nos descubre otras realidades. Esa posibilidad, bien utilizada, puede desarrollar nuestra empatía, ser un despertar de conciencias y animarnos a ser solidarios. 

Sin embargo, en ocasiones, también sirve para hacernos sentir en inferioridad de condiciones, lejos de nuestras metas o deseando una vida que no tenemos. No todo lo que reluce es oro, pero lo olvidamos con facilidad. Aplicar la enseñanza de los tres monos sabios es una forma de poner una barrera protectora ante aquello que nos puede hacer daño. 

Además de ver, escuchamos, los pensamientos tóxicos de las personas que nos rodean tienen consecuencia en nosotros. Bien porque los asimilamos como si fueran un mantra sin reparar en su efecto o porque, de alguna manera, perturban nuestra armonía y bienestar. 

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