¿Puede estresarte una clase de yoga?

¿Puede estresarte una clase de yoga?

En ocasiones, una actividad como el yoga, que se supone que está concebida para proporcionarnos relajación y bienestar, puede ser el desencadenante de una crisis de ansiedad.

por Cristina Soria

Cuando nos planteamos practicar yoga, en cualquiera de sus variantes, lo hacemos pensando en ejercitar nuestro cuerpo y nuestra mente para alcanzar un equilibrio que nos aporte calma y estabilidad. Pero en ocasiones, el esfuerzo mental que supone una clase de yoga o un ejercicio de meditación pueden provocarnos un episodio de ansiedad si llevamos acumulado más estrés del que deberíamos.

Cuando nuestra cabeza no deja de dar vueltas, por un motivo u otro, obligarnos a entrar en un estado de quietud mental puede resultar contraproducente y llevarnos a dejar lo que estamos haciendo para preocuparnos únicamente de superar la ansiedad que nos ha provocado intentar hacer lo que la sesión de yoga propone.

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Ansiedad inducida por la relajación

El planteamiento resulta paradójico, ya que lo que menos esperamos es que una actividad que está pensada para relajarnos, sea precisamente la que dispare nuestros niveles de ansiedad. El concepto de “ansiedad por relajación” se ha acuñado en un estudio dirigido por la profesora de psicología Michelle Newman en la Universidad Estatal de Pensilvania (Estados Unidos). 

La explicación a que una clase de yoga pueda provocarnos el efecto contrario a lo que vamos buscando se explica porque es un tipo de práctica que nos conduce a prestar atención plena a todo lo que estamos pensando y sintiendo para hacernos más conscientes, flexibles y libres en nuestra forma de vivir. Pero también puede ocurrir que el hecho de situarnos frente a frente con todo lo que nos está pasando puede ser doloroso y estresante.

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Cuando esto ocurre, es porque normalmente acumulamos un nivel muy alto de ansiedad o porque tendemos al desequilibrio emocional de manera constante. Es entonces cuando nos cuesta más procesar de manera resolutiva situaciones en las que nuestro cuerpo y nuestras emociones se activan más de lo normal, y como consecuencia se altera nuestra forma estable de funcionar y reaccionamos bien bloqueándonos y paralizándonos, bien queriendo huir cuanto antes de esa situación.

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Cómo hacer frente a esa situación

En primer lugar, si sufrimos una crisis de estrés o ansiedad durante una actividad pensada para relajarnos, como es el yoga, sería conveniente que analizáramos qué carga de ansiedad manejamos de manera contínua y nos planteásemos pedir ayuda a un profesional que nos evalúe y nos ayude a reconducir la situación.

Por otro lado, no a todos nos funcionan las mismas técnicas de relajación. El deporte, por ejemplo, es también una actividad que nos ayuda a regular las emociones y muchas personas lo prefieren a la meditación. Cuando movemos el cuerpo movemos también nuestras emociones, y cada persona tiene que encontrar la manera de hacerlo que más le beneficie.

Como los resortes que activan un pico de ansiedad en cada persona son únicos, también lo son los recursos para hacerle frente a ese estado.

En cualquier caso, si durante una clase de yoga nos sentimos desbordados por la ansiedad en lugar de relajados, como era la intención, podemos intentar afrontar la situación realizando un control de la respiración e intentando desplazar nuestros pensamientos, que se encuentran en una zona de negatividad, a ese lugar que nos está proponiendo la clase, donde seguramente no tardemos mucho en centrarnos y lograr experimentar la calma que buscamos. Si consigues superar el momento, ya puedes al finalizar hacer una revisión de cuál es tu estado emocional para saber qué te ha llevado ahí y qué necesitas para resolverlo.

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